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El yacimiento de Tiermes, la “Pompeya española”

Tres foramontanos en Valladolid 09 Ago 2013 - 07:29 CET
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Por José María Arévalo

(Yacimiento de Tiermes, vista aérea) (*)

La última excursión de este curso, del grupo de jubilados en que participo, la hemos hecho al yacimiento arqueológico soriano de Termes, en el nombre romano, o Tiermes ahora, pero no Termancia como algún clásico llamó al asentamiento romano y a mí me sonaba mucho, a ambos seguramente por referencia a Numancia, como nos explicó el guía, uno de los pocos investigadores que queda al servicio de este yacimiento, en el que se paró el trabajo científico hace ya seis años, pues la última campaña se realizó en el 2007. Da un poco de pena verlo así, cuando hay tanto que avanzar en él. Buscando información para este artículo he encontrado una buena apología de este yacimiento, justo de enero de 2007, por lo que me ha parecido una especie de canto de cisne o llamada de socorro para que no se pierda su apreciación.

“Los arqueólogos confirman a Tiermes como uno de los yacimientos claves de España” se titula el artículo, que puede verse todavía en la sección de Arqueología de culturaclasica.com. “Los restos de la ciudad de Tiermes –explica- han persistido durante tantos siglos por estar parcialmente tallados en la roca arenisca, circunstancia que permite el resalte de puertas, ventanas, escaleras, casas, calles. Los últimos hallazgos arqueológicos en Tiermes (Soria) ratifican este yacimiento como uno de los más importantes de la península Ibérica para comprender las culturas romanas y celtibéricas. Los descubrimientos de la última campaña de excavaciones, desvelados por Santiago Martínez Caballero, confirman que este lugar del suroeste de la provincia de Soria es uno de los «más importantes» de España. El sistema de canalización de aguas residuales complementa la variedad de vestigios que rememoran la vida de los que habitaron el actual municipio de Montejo de Tiermes hace más de 2.000 años, la denominada «Pompeya española» por el arqueólogo Blas Taracena”.

“La plaza, el pórtico Sur, el monumento a Tiberio, la capilla en forma de ábside, el pozo fundacional, el templo tipo del emperador Nerón y la calle porticada constituyen los elementos que configuran la antigua metrópoli romana. En consecuencia, el director del yacimiento arqueológico reclamó de las administraciones la colaboración necesaria para su conservación y protección, para la difusión de todos los descubrimientos, tanto los que corresponden al periodo romano como al celta.”

Me parece muy acertada la calificación de Tiermes como la «Pompeya española», solo que la mayor parte de los objetos artísticos encontrados, tanto de la cultura celta como de la romana, vasijas, útiles, joyas y mosaicos, han sido trasladados al Museo Numantino,. En el Museo Monográfico de Tiermes -al pié del yacimiento, junto a un buen restaurante-, dependiente de aquel, ha quedado una exposición más bien didáctica, muy interesante, eso sí, por donde hay que empezar la visita al yacimiento. El pequeño museo que ha quedado se remodeló en el 2003 para acometer el desmontaje de la exposición que acogía, en el marco de la muy importante que sobre la cultura celta se celebró ese año en el Numantino, con secciones en los enclaves sorianos donde se han encontrado más restos celtibéricos. Ahora se ha quedado un poco fosilizado. No pudimos comprar ni un solo libro, folleto explicativo, revista o guía del yacimiento; aunque no me fijé mucho porque no soy consumidor habitual, tampoco encontrabas fotos ni los típicos recuerdos –llaveros, etc.- para los turistas. Seguro que está todo en el Museo Numantino, que conserva la mejor colección de cerámica celtíbera de nuestro país.

(Yacimiento de Tiermes) (*)

En el artículo de 2007 que comentamos se hace una llamada de socorro para mantener la explotación del yacimiento, que parece, por lo que vemos, no tuvo éxito: “Aunque los primeros trabajos en este yacimiento se remontan a 1888, los resultados más espectaculares no llegaron hasta la década de los setenta. José Luis Argente Oliver coordinó con otros arqueólogos las actuaciones en diferentes zonas del yacimiento hasta su prematura muerte, en 1998, a través de un proyecto sistemático de intervención en el yacimiento, que se vio acompañado por el interés de presentar al gran público los resultados de los mismos, tanto a través de numerosas publicaciones como mediante la puesta en valor de los conjuntos arquitectónicos que paulatinamente salieron a la luz. La continuidad del proyecto «LIFE» será determinante para continuar con las excavaciones si los promotores consiguen otro millón de euros para financiar futuras intervenciones”.

El director de la excavación entonces, Santiago Martínez resaltaba la trascendencia de los hallazgos tanto para los expertos como para los visitantes de la villa: el acueducto romano fue construido en la primera mitad del siglo I; el foro Flavio en la segunda mitad, mientras que el origen del templo se remonta al siglo I antes de Cristo; y la veintena de localizaciones se completa con las termas, el edificio de mosaicos, partes del teatro, los restos de las murallas y las necrópolis.

Pero cuando se habla de acueducto o teatro no pensemos en nada que recuerde a los de Segovia o Mérida, que son los que nos emocionan tanto. En Tiermes todo lo que podemos ver es lo que queda –sobre todo oquedades- de estas construcciones que estaban talladas en la roca arenisca, lo que permitió el resalte de puertas, ventanas, escaleras, casas, calles. Se ven, por ejemplo, claramente las calles, que se formaron en la ladera de la colina, y en ellas las bajantes de la conducción de agua hasta las tomas colectivas, y otras bajantes de las aguas residuales.

Del foro (realmente tuvo dos foros, uno de época Julio-Claudia y otro de época Flavia), en lo alto de la colina, queda la explanada circundada de lo que serían las bases de una amplia columnata que lo rodeaba. Un cartel en metacrilato muestra un dibujo en el que se reproduce uno de los atrios. Comentaba a mis compañeros que echaba en falta alguna reconstrucción, aunque sea parcial, de uno de ellos, para hacerse una idea, y de una casa o un patio, algo como lo que se puede encontrar en la villa de Almenara, en ella más que en La Olmeda; quizá no se ha hecho en ésta última porque conserva tantas moradas con el suelo de mosaico que no lo necesita. Cuanto menos del original se conserva, pienso que más se requiere la reconstrucción con algunos ejemplos. Y ese es el caso de Termes, en la que las rocas excavadas por celtas y romanos te sugieren mucho más de lo que enseñan. Al final, casi solo queda en ellas un vestigio de su historia, que no es poco.

La última investigación arqueológica –decía el artículo de 2007, y así nos lo explicó nuestro guía e investigador-, dirigida por Santiago Martínez, se centraba en el Foro, “donde es necesario clarificar aspectos arqueológicos e históricos para llevar a cabo, primero desde la perspectiva de la difusión, una renovación en la presentación al público del yacimiento, que rentabilice socialmente las amplias potencialidades del sitio. Asimismo, en el plano estrictamente científico se sigue investigando para revisar y extraer nuevas conclusiones en cuanto al desarrollo histórico de la ciudad, de su territorio y la compleja relación arqueológica de una ciudad celtíbera hasta su conversión en una monumental ciudad romana, una vez que en la actual arqueología española y europea existen planteamientos novedosos sobre el contexto histórico-cultural”.

Los primeros datos sobre población en la zona se pueden fechar en el Neolítico; a partir del siglo XV a.C. se documenta un periodo de más de 35 siglos de ocupación ininterrumpida que comienza en la Edad del Bronce (poblado de Carratiermes), continúa en la I y II Edad del Hierro y el mundo celtibérico (necrópolis de Carratiermes, oppidum de Termes), sigue en época romana (municipium de Termes) y visigoda (tumbas del Foro), hasta alcanzar el mundo medieval (necrópolis del río altomedieval, necrópolis de la Ermita bajomedieval, iglesia románica y el hoy desaparecido monasterio de Santa María de Tiermes).

La riqueza de Tiermes en época celtibérica y romana procedió posiblemente de la ganadería ovina y del control de yacimientos de mineral de hierro y otros metales en su zona de influencia. Fue aliada de Numancia durante las guerras celtibéricas y luego «municipium» romano. El sometimiento a Roma de Termes fue liderado por el general Tito Didio, en un proceso largo y complejo que condujo a la sociedad indígena a su plena integración en el Imperio Romano. Investigaciones paleográficas y filológicas han relacionado con Termes una ceca de época romana que acuñó moneda entre la segunda mitad del siglo II a.C. y principios del siguiente siglo. La zona pervivió en época visigoda, en cuyo ámbito cronológico se ubican las tumbas visigodas del foro y restos decorativos de una posible basílica.

Tras el periodo de control visigodo, su territorio se convierte en escenario de las posteriores luchas entre musulmanes y cristianos. Tierra testigo de las andanzas del Cid, una vez concluida su reconquista la ciudad se integra en la Comunidad de Villa y Tierra, creando con ello un nuevo modelo de convivencia en el territorio, época del que quedan como testimonios algunos restos arquitectónicos, y sobre todo la ermita románica.

Nos resta nada más comentar esta bellísima ermita, Santa María de Tiermes, de una piedra rojiza realmente llamativa, que se mantiene en un extremo del oppidum. De ella pueden ver una amplia descripción en claustro.com. Tiene un claustro extraordinario, con cinco arcadas en el lado sur y una en el lado este. Los arcos se apoyan sobre robustos machones que tienen adosados doce pares de columnas rematadas otros tantos capiteles dobles. Una imposta biselada recorre toda la galería y se integra con los cimacios de los capiteles.

Cuatro de sus capiteles dobles están mutilados, entre ellos el que representa la escena de las Tres Marías en el Sepulcro, con una cara eliminada. Además de esta escena y de varios capiteles con decoración vegetal, en el resto podemos ver un centauro sagitario entre dos arpías, un león entre dos cuadrúpedos con cabeza humana, la lucha de caballeros, los cuatro parejas de personajes, apostolado (mutilado), unos grifos y una escena de la caza del jabalí.

Extraordinaria Tiermes, que al parecer en la Edad Media fue denominada como Griza, que significa lugar con agujeros, y como tal aparece en el Cantar de mio Cid. Su mejor descripción, la ciudad de los agujeros. Y un sueño de historia, que debe seguir investigándose. Con su visita pueden ustedes ayudar a conseguirlo.

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(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm4.staticflickr.com/3719/9297979847_d303a14639_o.jpg
http://farm6.staticflickr.com/5530/9297979815_fe2fcc8707_o.jpg

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