Por José María Arévalo

( El claustro románico de la finca de Palamós. Foto publicada por La Vanguardia el 17.9.12, en artículo titulado “Vinculan el claustro de Palamós con restos de la Catedral Vieja de Salamanca) (*)
Pues sí, se habla mucho del románico este verano, sobre todo del de Castilla y León. Aquí, donde el principal patrimonio es el histórico-artístico, se promociona todo lo posible en estas fechas para incentivar el turismo. Pero además siguen las noticias sobre el posible origen castellano-leonés del claustro de Palamós. La última, que la Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio se ha dirigido a las Administraciones Públicas animándolas a que utilicen todos los instrumentos legales a su alcance para incentivar la investigación que determine la procedencia del claustro románico descubierto en una finca de Palamós y relacionada con la Catedral Vieja de Salamanca. En una nota de prensa aseguraba que ha solicitado al Ministerio de Cultura la adopción de las medidas necesarias para facilitar la colaboración entre los poderes públicos, la exposición de este asunto al Consejo del Patrimonio Histórico, y que una comisión multidisciplinar de expertos –dotada de todos los medios– realice la investigación. Y ante la Junta de Castilla y León, «cuyos responsables el pasado mes de junio llegaron a exponer la posibilidad de comprar el claustro», han solicitado medidas en apoyo a la labor científica del profesor Boto. Vamos a reseñar hoy ese asunto del claustro de Palamós, y el próximo día las demás noticias sobre el románico de Castilla y León, que ha estado muy de moda este verano, al menos en nuestra comunidad.
Ya antes, a principios de Julio, salía a la luz que el claustro románico que se halla en una finca privada de Palamós, Gerona, sufre problemas de conservación y está acusando el deterioro de algunos capiteles desmontados que se mantienen a ras de suelo amenazados por humedades. La asociación nacional Amigos del Románico daba la voz de alarma y exigía a la Generalitat de Cataluña que un equipo de especialistas pudiera acceder al claustro toda vez que se ha conocido un nuevo informe del profesor de Historia del Arte Medieval de la Universidad de Gerona, Gerardo Boto, que sitúa en la Catedral Vieja de Salamanca la procedencia del conjunto.
Desde la Generalitat se había dado por zanjado el asunto tras el informe de una comisión de técnicos que en julio del año pasado dictaminó que las galerías de estilo románico de la finca de Mas del Vent no son más que un falso histórico, aunque con elementos originales del siglo XII. Pero Juan Antonio Olañeta, presidente de Amigos del Románico, ha cuestionado las conclusiones del informe oficial y no entiende la «cerrazón» de las autoridades catalanas de dar el tema por zanjado, máxime cuando el trabajo de Gerardo Boto incorpora documentos del Cabildo de Salamanca que apuntan a que el claustro se desmontó en el siglo XVII y coincide con el de Palamós. «Eso demuestra que lo que hay que hacer es estudiar, pues a los numerosos y sólidos argumentos de carácter iconográfico, de lógica económica (no es razonable que en una falsificación se tallen tan profusamente zonas ocultas de los capiteles), de estudio de materiales, de presencia de líquenes y pátinas, etc. se suma ahora el estudio de Gerardo Boto. La objetividad de todas estas pruebas e indicios ponen claramente en cuestión las subjetivas especulaciones del informe de la Generalitat. Hay mucho prejuicio tras ese informe», sostiene.
Según informaba el pasado 3 de Julio Jesús Bombín en El Norte de Castilla, “Juan Antonio Olañeta insiste en que, a la luz de las nuevas revelaciones incluidas en el estudio del profesor de la Universidad de Gerona, se impone «la necesidad de estudiar a fondo el origen del claustro para conocer su magnitud». Lamenta también la actitud de los administradores de la finca de Palamós. «Les pedimos que permitieran el acceso al profesor Gerardo Boto y no hemos recibido respuesta alguna, lo que nos parece un hecho denunciable». En la dirección de Patrimonio de la Junta de Castilla y León se sigue con interés la repercusión que pueda tener el reciente informe de Gerardo Boto. Su responsable, Enrique Sáiz, estima que «si existen elementos nuevos y hay una postura de arqueólogos o historiadores que acrediten que el conjunto podría proceder de algún lugar de Castilla y León estaríamos encantados; ahora bien respetamos las comisiones que se constituyeron en su día para abordar este tema, y la Generalitat de Cataluña dio el tema por cerrado a través de un informe de los técnicos; hay que desdramatizar y desapasionar este debate para que sea efectivo». Sáiz asegura que su departamento se pondrá en contacto con Boto «para que nos haga llegar la investigación que presentó en el congreso de Lisboa y la estudiaremos contrastándola con otros informes técnicos».
Un mes antes, en junio pasado, la prensa salmantina publicaba que el deán de la Catedral de Salamanca había pedido que se resuelvan las dudas sobre el claustro de Palamós, considerando que la cuestión es académica y se debe analizar en ese ámbito para conocer la verdad. “El deán de la Catedral de Salamanca, Ángel Rodríguez, ha asegurado que hará todo cuanto esté en sus manos, para que se resuelvan las dudas con «carácter definitivo» sobre la autenticidad original del claustro de Palamós”. Y que había había explicado que el Cabildo ya tenía desde hace «algún tiempo» conocimiento de la discusión «puramente intelectual» relacionada con la autenticidad original del claustro de Palamós.
También el procurador socialista por Salamanca Fernando Pablos se hizo eco del primer informe del profesor Boto y registró una pregunta en las Cortes de Castilla y León, solicitando copia de todos los informes y documentos, en cualquier tipo de soporte o sistema, que la Junta tenga en su poder en relación al origen del claustro románico y su posible vinculación a Salamanca.
La noticia de la existencia de un claustro románico en una finca privada de Mas del Vent, en la localidad gerundense de Palamós, saltó a los medios de comunicación, como serpiente de verano, en junio del año pasado. Enseguida se desmintió el valor del claustro, aparentemente una reconstrucción neorrománica, pero volvió a saltar a la prensa en septiembre cuando algunos expertos aseguraron que la recreación artística se habría tallado en la ciudad de Salamanca, incorporando piezas del siglo XII de la cantera de Villamayor. Una crónica de Francisco Gómez en El Norte, desde Salamanca, contaba, ahora hará un año, la historia de las sospechas de la relación de este claustro de Palamós con la Catedral Vieja de Salamanca.
“La historia del llamado falso claustro románico de Palamós continúa escribiendo nuevas páginas. La última lleva directamente a vincular esta particular construcción empleada como exclusiva pieza de decoración con la provincia de Salamanca. Las investigaciones de un grupo de expertos apuntan en esta dirección, vinculando el claustro con la Catedral Vieja salmantina, corroborando de esta forma una de las posibilidades apuntadas por el profesor de la Universidad de Gerona, Gerardo Boto, en su primer informe sobre el claustro.
La vinculación con Salamanca tiene uno de sus pilares más sólidos en la constatación de que el material empleado en el claustro es piedra de Villamayor, la arenisca que ha servido para configurar el especial brillo dorado de los monumentos salmantinos. Entre estos monumentos se encuentra Santa María de la Sede, ahora llamada Catedral Vieja. Un templo de primer orden que contaría con un claustro no menos señorial del que, sin embargo, no queda constancia alguna en la actualidad.
Aquí comienza el trabajo de rastreo de los expertos salmantinos encabezados por el historiador y arquitecto técnico Jesús García Maldonado. Maldonado señala que tras la aparición en junio de las primeras noticias del claustro de Palamós «comenzamos una aventura apasionante para tratar de reconstruir la historia de esta construcción, que tuvimos claro desde el primer momento que algo tenía que ver con Salamanca a través de la arenisca de Villamayor».
El claustro románico de Santa María de la Sede sufre un prolongado deterioro a lo largo de los siglos y hay constancia de que, a finales del siglo XVIII y tras sufrir terribles daños como consecuencia del terremoto de Lisboa (1755), el Cabildo encarga a García de Quiñones que realice un nuevo claustro.
Maldonado afirma que «en aquel momento se debe desmontar totalmente el anterior y se construye uno nuevo adaptado a la estética tardobarroca». Qué se hace con el viejo claustro es un misterio, pero el historiador salmantino tiene claro que «normalmente, las piedras labradas no iban a la escombrera y no creemos que este fuera el caso».
El segundo momento clave es la restauración que a partir de 1925 se lleva a cabo en la Catedral Vieja. Entre otros trabajos, se desmonta por completo la Torre del Gallo y se vuelve a levantar en una intervención dirigida por el arquitecto madrileño Ricardo García Guereta.
Se da la circunstancia de que el arquitecto era amigo y vecino de un tratante de arte de origen zamorano, Ignacio Martínez, que había realizado operaciones con el Ministerio de Instrucción Pública, localizando y adquiriendo para el Estado piezas de patrimonio.
García Maldonado considera que Martínez recibió el encargo de montar un claustro historicista para una casa de la Ciudad Lineal de Madrid y contactó con García Guereta, quien pudo diseñar este claustro y localizar algunas piezas del antiguo claustro de la Catedral Vieja en la que estaba trabajando, con el fin de incluirlas como partes originales de la nueva construcción.
De hecho, el historiador salmantino considera «más que probable» que quienes llevaran a cabo la labra de las piedras del claustro recreado fueran los mismos canteros que trabajaban en la restauración del templo salmantino. De esta forma, el claustro se tallaría en Salamanca y después se llevaría, uniendo piezas originales y recreadas, a Madrid, donde se monta en 1931 con el fin de venderlo a un millonario norteamericano. La Guerra Civil trunca los primeros planes y será vendido para su destino definitivo en Palamós por un millón de pesetas (frente a los 3 millones previstos). Una auténtica novela de tintes históricos que para ser reconstruida requeriría, según Maldonado, un estudio minucioso de las piezas de Palamós que permitiera establecer totalmente su procedencia”.
Aquellas primeras suposiciones se van confirmando, y ni los propietarios ni la Generalitat han dado hasta ahora facilidades para que la investigación prosiga. Las últimas noticias permiten, no obstante, albergar esperanzas: la web amigosdelromanico.org recoge -el pasado día 23- el titular de la Vanguardia del 7 de agosto, «La Generalitat recula y abre un expediente para catalogar el claustro de Palamós», y añade que el conseller Mascarell ha encargado un estudio a Eduard Carbonell, exdirector del Museu Nacional d’Art de Catalunya y exdirector general de Patrimonio de la Generalitat.
Entre tanto los organismos oficiales de Castilla y León mantienen una prudente cautela, siguiendo “con interés – leíamos- la repercusión que pueda tener el reciente informe de Gerardo Boto”. Pero las asociaciones culturales defensoras del románico, “Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio” y “Amigos del Románico” han vuelto a insistir sobre el asunto, que queda así abierto y bien abierto. Todo ello mientras nuestra Comunidad lanza la campaña turística habitual, en la que sin duda tiene papel preponderante el románico de Castilla y León, como veremos en próximo artículo sobre este tema del románico, “de moda este verano”.
—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm6.staticflickr.com/5513/9631970862_985ff1c079_o.jpg
Home