Por José María Arévalo
(El convento de las Descalzas Reales, en una foto antigua que publica Vallisoletvm) (*)
En el capítulo “Zona del Prado de la Magdalena”, del libro “Rincones con fantasma. Un paseo por el Valladolid desaparecido”, de Juan Carlos Urueña, que estamos reseñando, veíamos la semana pasada la primera parte, “Del lado de la Magdalena y las Huelgas”, a la que sigue un segundo apartado, “Al otro lado del Prado: las Descalzas, Chancillería san Pedro y santa Clara”, del que vamos a ver ahora los dos primeros monumentos, con los que Urueña incluye el Palacio de Vivero. Y completaremos con textos de Vallisoletvm.
( Palacio de Vivero, en foto que incluye Urueña) (*)
“Al otro lado de la calle de Ramón y Cajal –comienza el apartado Urueña- se alza el convento de las Descalzas Reales, cuyo patronato fue adquirido por Felipe III cuando la Corte se trasladó a Valladolid. Lo integraban treinta y tres monjas, que sólo podían ingresar por designación directa de los reyes. El complejo se mantiene prácticamente intacto. En su fachada se encuentra una estatua de la Virgen, obra de juventud de Gregorio Fernández, de las pocas que dejó en piedra. El retablo mayor de la iglesia es casi todo de pintura, pues así era lo habitual en Madrid, y los reyes, recién llegados de aquella ciudad, quizá gustaron de dotar el convento “a la madrileña” (“Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid, Catálogo monumental de la provincia de Valladolid” II. de .J. José Martín González Y Fco. Javier de la Plaza Santiago; Pág. 133) .
Creo vale la pena completar cuanto dice Urueña con la información que daba Vallisoletvm en Agosto de 2010, bajo el título “El convento de las Descalzas Reales”. “Como muchos otros conventos- decía Vallisoletvm-, tuvo su origen en un punto alejado de la población, siendo el desarrollo de Valladolid lo que motivó su establecimiento. Diversos historiadores, entre ellos Sangrador, establecen la fundación del convento hacia 1550 en Villasirga, provincia de Palencia, es decir, Villalcázar de Sirga. De su traslado a Valladolid se encargaron los Condes de Osorno, cosa que sucedió en 1552. El Conde les preparó acomodo en una casa en la Puerta del Campo, y de ella pasaron al emplazamiento definitivo, frente a la Real Audiencia y Chancillería.
El convento ocupa un conjunto de varias casas nobles, que fueron sucesivamente compradas. Aquí se menciona en 1552 el palacio de don Alonso de Argüello, secretario de Su Majestad, que lindaba con casas del licenciado Galarza, del Consejo de Su Majestad, y con las del licenciado Ortíz, catedrático de la Universidad. Dichas casas principales pasaron a propiedad de Beatriz de Argüello, hija de don Alonso, casada con Gómez de Portillo. Estos la vendieron a los marqueses de Villafranca, don Fadrique Osorio de Toledo y doña Inés Pimentel. A su vez en 1572 la marquesa de Villafranca, ya viuda, vendió dichas casas al boticario Juan López de Medrano, casado con María Ortiz, por precio de 5.500 ducados, entrando con la casa la huerta y corrales. Pero en rigor estos señores no las adquirieron para ellos, sino para la comunidad de Descalzas Franciscanas de la orden de Santa Clara “de Nuestra Señora de la Piedad, que son las que al presente viven y han vivido desde el día que se compraron”. Por esta razón, dichos señores en 1585 otorgan escritura de renuncia de las casas a favor de las madres descalzas. En 1595 se suscribió escritura de patronato, adquiriendo la capilla mayor para su enterramiento, con bóveda y bultos funerarios, los señores don Francisco Enríquez de Almansa y su esposa doña Marina de Zúñiga y Velasco. El compromiso suponía obligación de construir “una casa, iglesia y monasterio de edificio decente, suntuoso, de la traza y foír conveniente”. Además entregarían una renta anual de doscientos mil maravedís”.
(El convento de las Descalzas Reales, en la actualidad) (*)
El nuevo patrono era caballero del hábito de Santiago y gentilhombre de la Boca de Su Majestad. La escritura es firme, pero sin que sepamos las causas, al llegar a Valladolid la Corte, con los Reyes Felipe III y doña Margarita de Austria, son éstos quienes se hacen cargo del patronato y de la edificación del nuevo monasterio.
Durante los años de la estancia se inició la construcción del nuevo monasterio, pero la escritura definitiva del patronato no se firmó hasta el 26 de junio de 1615. En ella se dice que el monasterio había cambiado la advocación de la Piedad por de la Asunción. Quedaba la comunidad obligada a decir la misa conventual de cada día por el alma de la reina doña Margarita, que había fallecido en 1611. Se fijaba en treinta y tres el número de religiosas, todas las cuales habían de ingresar por designación expresa de los reyes y sin dote; y se prohibía enterrar a nadie en la iglesia sin expreso consentimiento de Su Majestad. La Corona había de entregar quinientos ducados anuales para el servicio del monasterio. Datos muy valiosos acerca del proceso de construcción ofrece un artículo de don Juan José Junquera.
En una relación de 26 de febrero de 1614 se menciona lo que faltaba por hacer en el edificio, que “lo dejó trazado Francisco de Mora”. Así queda documentado el nuevo monasterio, como obra del arquitecto del Rey, como había ya indicado Llaguno. En rigor fue la reina doña Margarita la que tomó sobre sí el patronato, como se menciona en la Vida de ésta escrita por don Diego d e Guzmán. Pero Francisco de Mora era fundamentalmente tracista; no se aplicaba a la ejecución. Era como tal tracista el verdadero prototipo de arquitecto. Con arreglo a sus trazas dirigió la obra Diego de Praves, quien era maestro mayor de las obras de Su Majestad en Castilla la Vieja. En 1615 estaban adelantadas, pero para acelerar la edificación la Corona ayuda con dos mil ducados. Poco después se efectuaría la ocupación del nuevo convento, levantado en el mismo edificio anterior, en el que se respetaron determinados elementos.
( Fotografía tomada desde el Hospital Clínico Universitario en los años 70) (*)
El convento quedó asistido por la ayuda económica permanente de la Corona. En 1628 el Rey Felipe IV ordenaba costear ciertos reparos. En 1657 se compran dos casas que poseía don Fernando de Rojas y Argüelles, regidor de la ciudad, situadas “en la calle que llaman del Prado…junto al convento de las Franciscanas Descalzas”, por cuantía de dos mil ducados. De esta suerte el convento pudo extender su huerta por esta parte. El convento ofrece hoy un vasto dominio, que no ha sufrido merma, frente a la plaza de Chancillería, con vuelta a las calles San Martín y del Prado. Comprende iglesia, delantera, dos claustros y huerta.
Se perciben restos de los palacios que fueron comprados; dos grandes portadas de piedra, con arcos de medio punto, corresponden a las casas principales de don Alonso de Argüelles, que luego fueron a parar a la Marquesa de Villafranca y de ésta a las descalzas franciscanas. Hay además un torreón, símbolo palacial, con tres planas. Al pasar al uso conventual, los balcones se cerrarían, resultando actualmente celosías en las ventanas. Posee excelentes maderamientos. El tejado se dispone a cuatro vertientes, siendo visible la trama en la última planta, hecha como mirador”.
En otro artículo posterior de Vallisletvm, se añade a lo dicho sobre el Convento de las Descalzas Reales, que “la obra de principios del XVII constituye parte de la clausura y la iglesia. Destaca el claustro, de orden toscano y la iglesia construida en ladrillo sobre basamento de piedra. En el interior se conserva el retablo de arquitectura en madera realizado en 1612, obra de Juan de Muniátegui, del escultor Gregorio Fernández y del pintor Santiago Morán”.
Sigue, tras citar a las Descalzas Reales, Urueña: “Justo enfrente se alza el palacio de Vivero, que debe su recio aspecto a su pasado como casa fuerte. Perteneció a la familia Vivero cuyo jefe, Juan Pérez, fue un notable levantisco que protagonizó varios alzamientos contra la corona. Este noble fortificó su palacio aún más de lo que ya estaba a mediados del siglo XV. Por entonces, doña Isabel y don Fernando vinieron a Valladolid alojándose en él, donde secretamente se comprometieron en matrimonio celebrándose éste días después en su “sala rica”. Enrique IV ya había hecho derribar años antes todas sus fortificaciones y, por último, la Corona instaló en él la Chancillería a principios del siglo XVI (“Arquitectura y nobleza”, de Jesús Urrea pág. 133).
(Placas en el Palacio de los Vivero) (*)
Mal lo vieron estos reyes en aquellos turbulentos años y la historia nos cuenta sus trabajos, idas y venidas por los rincones de España. En la antigüedad, los monarcas tenían que guardarse mucho y hacerse respetar de los arrogantes nobles, usando a veces procedimientos bastante persuasivos. Un ejemplo es el método recogido por Antolínez, aplicado al alcaide del castillo de Alba de Tormes y al de la tierra del duque. Estos dos señores fueron visitados por un recaudador de las rentas reales y no agradándoles mucho la visita le molieron a palos. El “Ministerio de Hacienda” de los reyes Católicos ejerció entonces un procedimiento sancionador consistente en enviar un “inspector” «…a que averiguase la causa, y lo ejecutó con tanta prudencia, disimulo, industria y sagacidad que prendió al alcaide dentro de la fortaleza y como tenía hecha la sumaria, al punto le ahorcó, y al alcaide mayor le trajo preso a Valladolid y en la plaza pública le cortaron las manos…» Sí señor, todo prudencia, disimulo y finura.
No se dejaban acongojar los reyes y no les faltaba ánimo para enfrentarse con quien fuera. Sobre todo son conocidos los arrebatos de la reina Isabel, que llegó incluso a salir de repente sola y a caballo a buscar a quien le había afrentado, dejando atónitos a los soldados de su guardia que salieron tras ella como quien dice en pijama. Y es que les salían conspiradores y envidiosos por todos lados, como el arzobispo de Toledo, don Alfonso Carrillo, que viendo cómo la reina favorecía al cardenal Mendoza pronunció aquella pataleta de «…Yo la hice reina, pues yo la volveré a la rueca…»
Muchas historias sobre estos católicos reyes, y dos curiosas anécdotas recogidas en el Cronicón del doctor de Toledo que sí incluimos:
«1479. Vino el Rey nuestro Señor de Aragón a Toledo sábado XXIII de otubre año susodicho, y trujo un elefante vivo: muy grandes tiempos no era visto en Castilla.»
Hasta ahí esto sería una mera curiosidad, pero resulta que dos años después, a la reina le trajeron a Aranda donde se encontraba «un asno tan grande como una acémila, todo listado de blanco e negro, tal que nunca fue visto otro tal en España.»
( Foto antigua del Palacio de Justicia, en Vallisoletvm) (*)
¡Una cebra y un elefante! ¿Pretenderían sus majestades montar un zoo? Volviendo al tema, a continuación del palacio de Vivero se encuentra la cárcel vieja que fue de la Chancillería, vetusta construcción que sirvió de calabozo hasta principios del siglo XX”.
Como, aparte anécdotas, la información de Urueña sobre el palacio de los Vivero y la Chancillería es breve, recurrimos de nuevo a Vallisloletvm, que en artículo de Noviembre de 2009, explica: “El palacio de los Vivero se encuentra en Valladolid, enfrente del Convento de las Descalzas Reales. En él firmaron compromiso matrimonial los Reyes Católicos en 1469; a principios del siglo XVI la Corona estableció en este palacio la sede de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid. Es un palacio construido a mediados del siglo XV para don Alonso Pérez de Vivero, Contador Mayor de Juan II, asesinado por orden del valido del rey, Álvaro de Luna, sobre antiguas fortificaciones desaparecidas. En una de sus estancias, la llamada Sala Rica, firmaron compromiso de matrimonio el 14 de octubre de 1469 los Reyes Católicos, uniéndose así las Coronas de Castilla y Aragón.
En su día, el Palacio de Los Vivero fue un palacio fortificado, con torres, muralla, foso y torreón. Estos elementos fueron derribados por orden de los Reyes Católicos en 1475, para evitar que fuese empleado en luchas contra la monarquía. Cuando la familia Vivero perdió la propiedad de este palacio, la Corona lo habilitó para Chancillería y llevó a cabo obras de bastante importancia, como el patio central.
En 1562, Felipe II ordena la construcción junto a este palacio de un edificio que contuviera el archivo del Supremo Tribunal. El proyecto se encargó al arquitecto Francisco de Salamanca, quien anteriormente había diseñado la Plaza Mayor de Valladolid, que diseñó un edificio sencillo con columnas dóricas en torno a un patio central. Adosado a este último se dispuso otro destinado a Cárcel en estilo clasicista para presos cuyas causas tramitara el Tribunal. Su fachada presenta una falta absoluta de decoración pese a haberse terminado a finales del siglo XVII.
(Patio del archivo de Chancillería) (*)
En la actualidad alberga la Biblioteca Universitaria Reina Sofía, y la Casa del Estudiante, propiedad de la Universidad de Valladolid. La casa fuerte de los Vivero desapareció. Actualmente puede verse el palacio de los Vivero”.
Y en artículo de Enero de 2010, aclara y amplía: “Se trata en rigor de tres edificios: el Palacio de los Vivero, la Chancillería y la Cárcel de la Chancillería, formando un gran conjunto alineado”. Bajo el epígrafe “Palacio de los Vivero”, continúa Vallisoletvm: “Estas casas fueron edificadas a mediados del siglo XV por don Alonso Pérez de Vivero, vizconde de Altalmira. Hecho trascendental fue el matrimonio de Fernando V de Aragón e Isabel de Castilla, celebrado en esta mansión el 14 de octubre de 1469. Los Reyes Católicos emprendieron la política de sometimiento de la nobleza, y entre otras medidas ordenaron si no el desmantelamiento, por lo menos la disminución de la capacidad defensiva de las moradas. La casa de los Vivero era en rigor un baluarte, es decir, un verdadero castillo-palacio.
En efecto, por un documento de 22 de abril de 1475 los monarcas ordenaban derribar barreras, torres, almenas, garitas, de esta casa, de suerte que no quedaran en la misma “fuerzas, ni señal alguna de fortaleza”. Los Reyes Católicos no vacilaron en acometer este desmochamiento de los elementos defensivos de la casa, pues en aquel mismo año se habían alojado en ella y se percataron del riesgo de conservarla en dicho estado.
( Escalera en la Chancillería) (*)
Ante el crecimiento que iba experimentando la Real Chancillería, los Reyes Católicos proyectaron alojarla dignamente. A tal efecto don Alfonso Pérez de Vivero vendió su palacio a la Corona y ésta lo entregó a la Chancillería. Los Vizcondes de Altamira se construyeron otro palacio, en la Corredera de San Pablo.
Para el debido conocimiento de la casa poseemos los informes de las historias de Valladolid de Antolinez de Burgos y de Canesi. El ejemplar ilustrado de la Biblioteca Nacional del primero presenta un diseño de la fachada. A los lados de la puerta figuraban los pilares con leones, portando escudos. Sobre la puerta se hallaba la inscripción conmemorativa de la fundación, coronada por el escudo de la monarquía. Disponía la casa de un remate en forma de espadaña, con su campanario.
Canesi añade que había otra puerta “por donde se manda el Presidente, que da a la sala del crimen”. Como la principal, tenía también dos postes con leones, y cadenas, en señal de jurisdicción. El cuerpo del enlucido de la fachada es de sólida cantería, mientras que el alto es de ladrillo. Esto coincide con la orden de demolición de la obra fuerte de la casa. Todos los huecos están alterados.
Juan I de Castilla dio el nombre de Chancillerías en 1387 a las audiencias creadas por Enrique II para administrar justicia. Se componía de ocho oidores (o jueces letrados), dos prelados y los chancilleres de gracia y justicia, que se encargaban de sellar los documentos.
La Chancillería estaba presidida por un gobernador (o regente), dieciséis oidores (o jueces de lo civil), tres alcaldes del crimen agrupados en cuatro salas de lo civil, una de lo criminal y otra de los hijosdalgo (exclusivamente para los pleitos de la nobleza). Las sentencias de la Chancillería eran irrevocables; aunque en un caso grave podía recurrirse al Consejo de Castilla.
El origen de este Tribunal está en las Cortes de Toro del año 1371 convocadas por Enrique II, y su definitivo asiento en Valladolid. Ordenado ya en las Cortes de Valladolid de los años 1442 y 1447, fue determinado en las Ordenanzas dadas a la Real Audiencia y Chancillería en Medina del Campo, año 1489, durante el reinado de los Reyes Católicos, permaneciendo en Valladolid hasta su supresión en el año 1834.
En su primera época, la Chancillería tuvo un carácter ambulante, pero durante el reinado de los Reyes Católicos solía residir en Valladolid. También estuvo en Medina del Campo de 1601 a 1605 por haberse mudado la Corte a la ciudad de Valladolid, trasladada luego al «Palacio de las Cuatro Torres» (rehecho como actual Capitanía General) de la ciudad de Burgos nueve meses entre 1605-1606, volviendo a la ciudad de Valladolid cuando la Corte volvió a la villa de Madrid.
La importancia que la Real Audiencia y Chancillería fue tomando determinó un crecimiento desmesurado de la documentación, cuya consulta era tan necesaria. Téngase presente que en la Chancillería se han tramitado los pleitos más substanciosos, en el orden civil y criminal, de la mitad norte de la Península, ya que la Chancillería de Granada se ocupaba de los asuntos de localidades situadas al sur del río Tajo. Figura también la documentación referente a ejecutorias. Por todo ello, Felipe II ordenó la construcción de un edificio para archivo, el cual se levantó a espaldas del Palacio de los Vivero y en comunicación con él. Núcleo de este edificio era un patio provisto en su cuerpo bajo por una galería de arcos de medio punto sobre columnas toscanas. Se conserva la inscripción conmemorativa: “Philipos Dei gratia Hispania(rum) rex fecit 1562”.
La necesidad de mejorar la instalación, tanto para conservación de los documentos, como para atención de los investigadores, movió a emprender la construcción de otro edificio en los años 80 del siglo XX, siendo el arquitecto don Anselmo Arenillas, quien ha respetado el estilo del edifico anterior, conservando el tema principal : el patio. Para la documentación se dispuso de un gran bloque, con la debida iluminación, aireación y temperatura.
Hasta la entrada en servicio de este nuevo depósito incombustible, cumplió la función el que se levantó a partir de 1675, según proyecto conjunto para archivo y cárcel del arquitecto Nicolás Bueno, y cuya realización llevaron a cabo Felipe Berrojo, Juan de Medina Argüelles y Juan Tejedor Lozano. Es un edificio sencillo, pero robusto. Tiene disposición rectangular, dividiéndose el interior en tres crujías; la cubierta es a base de monumentales vigas de madera. En los mentados años 80 sufrió un grave incendio que lo dejó arruinado.
Desde el punto de vista artístico, el archivo contiene elementos valiosos. En los mismos legajos se hallan testimonios gráficos aportados para los pleitos, como pinturas, planos y diseños. Las pinturas, ejecutadas al óleo sobre lienzo, ofrecen la topografía de los lugares en litigio. Han sido restauradas y ofrecen, junto al propio interés topográfico, el de presentar edificios antiguos. La sección de ejecutorias cuenta asimismo con otro valor artístico: las miniaturas con que se decoran las correspondientes a hidalguías. En efecto, los beneficiarios deseaban mostrar su título adornado con miniaturas, que muestran su escudo, el retrato de los miembros de la familia y escenas religiosas, muy principalmente el tema de la Inmaculada.
Dependencia inexcusable en la Chancillería era la cárcel, que hubo de hacerse contigua para evitar el traslado de los presos para su asistencia a los juicios. Tuvo que edificarse con el aseo que corresponde al alto tribunal, pero también con las condiciones de capacidad y seguridad necesarias. Se fabricó en piedra de sillería, y con muros muy robustos, asegurándose los huecos con rejas de recios barrotes de hierro. El edificio comienza a levantarse en 1675, pero su realización fue lenta, como bien ha documentado Martín Postigo. Se trabajaba a fondo en 1679, pero luego hubo un alto en las obras. Aparte de los arquitectos mencionados, también intervino Pedro de Biermo. La cárcel ya se utilizaba en 1703.
Es un oficio de planta cuadrada, provisto de patio central, de pilares cuadrados. Es exterior tiene aspecto palaciego, ordenándose con rigurosa simetría. A los lados van dos torres, enrasadas con la alineación de la fachada. La puerta aparece envuelta en baquetón, de marco quebrado. Sobresale una peineta, en que figura el escudo real, en el que han sido borradas las armas.
Se adorna con pirámides. Una imposta plana separa los dos pisos de que consta el edificación. Los huecos resultan espaciosos, pero ya se ha indicado que se guardan con sólidas rejas. En cuanto al estilo, se mantiene aún dentro de la corriente postescurialense, sin acusar la ornamentación barroca que entonces ya se prodigaba, precisamente por Felipe Berrojo. Pero sin duda la índole de edificio excusaba estos primores.
Con la inauguración de la nueva carcel en 1935 el edificio cayó, en desuso, pasando a ser conocido como «Carcel Vieja». Desde 1988 alberga la Biblioteca Universitaria Reina Sofía y la Casa del Estudiante, propiedad de la Universidad de Valladolid.”
Finalmente recoge Vallisoletvm, en reciente artículo de Enero de este año 2013, una referencia a matrimonio de los Reyes Católicos según la serie de TVE «Isabel», que explica: “Tal vez uno de los más reseñables acontecimientos históricos ocurridos en Valladolid sea el matrimonio celebrado el 19 de octubre de 1469 en el Palacio de los Vivero entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. La boda celebrada, en secreto, se efectuó sin que la, entonces, Princesa de Castilla pidiera la obligada dispensa pontificia para casarse con su primo -sus abuelos eran hermanos-, Fernando de Aragón. De este modo, el matrimonio no sólo corrió el riesgo de ser excomulgado por la Iglesia sino que además, durante tres años, su certificado matrimonial no tuvo validez alguna.
El arzobispo de Toledo falsificó la bula de dispensa necesaria -dijo que había sido expedida por Pio II y que los contrayentes ya estaban dispensados de todos sus grados de consaguinidad- pero el matrimonio no sería legalmente canónico hasta después de tres años. La serie «Isabel», producida por Televisión Española, en el capítulo 9, mostró así tan importante evento”.
—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm8.staticflickr.com/7403/9650796547_f44f33b19e_o.jpg
http://farm6.staticflickr.com/5549/9634931981_abac4afe92_o.jpg
http://farm8.staticflickr.com/7434/9650796643_a216e220ff_o.jpg
http://farm3.staticflickr.com/2838/9650796747_c803ab7c59_o.jpg
http://farm8.staticflickr.com/7345/9650796879_014bba0c23_o.jpg
http://farm6.staticflickr.com/5490/9650796987_14c74f737e_o.jpg
http://farm4.staticflickr.com/3765/9650797035_c787175a7f_o.jpg
http://farm4.staticflickr.com/3670/9654209844_8c0b7a14f1_o.jpg
Home