“Educación española: algunos datos entre la marea de eslóganes”, de Aceprensa, y “La reforma de la Iglesia que quiere el Papa Francisco”, de Joan Carreras

( Viñeta de Montoro en La Razón el pasado 18 de Octubre) (*)
EDUCACIÓN ESPAÑOLA: ALGUNOS DATOS ENTRE LA MAREA DE ESLÓGANES
Artículo publicado en Aceprensa el pasado día 20 de Septiembre
Algunos de los eslóganes más repetidos en las concentraciones anti-recortes tienen mucho que ver con la realidad, otros poco, y otros nada. Es lo que cabe deducir tras leer el informe “Datos y cifras”, que publica anualmente el Ministerio de Educación al comienzo del curso.
Hay que tener en cuenta que solo un dato, el del número total de alumnos, se refiere al curso 2013-14 que ahora empieza. La mayoría corresponden al curso 2012-13, pero otros –y algunos de ellos relacionados con las principales quejas de la “marea verde”– a cursos anteriores, cuando aún no se habían producido los recortes más drásticos: por ejemplo, el coste de la plaza pública o el porcentaje del gasto público en educación destinado a la escuela concertada y privada.
¿Falta de profesores?
El “recorte” que más quejas ha provocado es el de profesores en la enseñanza pública (primaria y secundaria). Según los datos del Ministerio, aunque efectivamente el número de profesores ha bajado, el descenso no ha sido tan pronunciado como se anunciaba desde algunos medios de comunicación o sindicatos. CC.OO., por ejemplo, señalaba en un informe que desde 2009 a 2013 se habían perdido 62.000 profesores en la pública. Sin embargo, hasta el curso 2012-13 (último del que se tienen datos oficiales), el número de profesores bajó solo en 11.500.
Otro ejemplo de cálculo poco riguroso, aunque algo más que el de CC.OO., es el del sindicato de profesores (de la pública) ANPE. Según ellos, entre 2011 y 2013 se perdieron unas 50.000 plazas de profesores, pero las cifras oficiales lo dejan en 21.414. De acuerdo a los datos del Ministerio, el número de profesores en el sistema público empezó a bajar en el curso 2011-12, aunque la bajada más acusada se produjo al año siguiente.
¿Clases masificadas?
Pero más significativa es la ratio entre profesores y alumnos. En el último curso finalizado (2012-13) había un total de 474.516 profesores en la enseñanza pública, lo que supuso una ratio de 13,2 alumnos por profesor en primaria, 10,3 en secundaria y 9,8 en bachillerato, todas por debajo de las medias de la OCDE en 2011 (15,4; 13,3; 13,9 respectivamente). Dada la querencia de la “marea verde” a compararse con la concertada, poniéndose siempre en el papel de víctima, conviene señalar que en todas las etapas la ratio alumnos-profesor es mayor en las escuelas concertadas que en las públicas.
El profesor de la concertada también tiene que atender en clase a más alumnos que el de la pública. El informe del Ministerio no ofrece estos datos, pero sí lo hace el último informe de la OCDE (Education at a glance 2013), aunque con datos referidos a 2011. Entonces la clase de secundaria en España tenía por término medio 25,7 alumnos; pero si solo se tienen en cuenta las aulas públicas el número descendía hasta los 23,4, prácticamente en la media de la OCDE (23,5). En primaria, el número medio de alumnos era 21, algo por debajo de la media.
Sí es cierto que el profesor de la enseñanza pública suele tener alumnos más difíciles. El porcentaje de alumnos extranjeros que estudian en la pública (el 82,5%) es superior al correspondiente a su cuota total de estudiantes (68,3%); también la proporción de alumnos que cursan programas de Diversificación Curricular (un refuerzo educativo para alumnos con dificultades) es más alto en la educación pública que en la privada y concertada.
¿Privatización de la enseñanza?
Otra de los eslóganes más manidos en las protestas de la “marea verde” es la supuesta “privatización” de la educación. Sin embargo, a la vista de los datos sobre el alumnado, el sistema educativo español está sufriendo más bien el proceso contrario, pues el porcentaje de alumnos que estudian en centros públicos no ha dejado de crecer en los tres últimos años: del 67,9% en 2010-11 al 68,3% en 2012-13. Los centros privados no concertados han perdido estudiantes en estos últimos años, mientras que los concertados han crecido ligeramente.
¿Educación pública desabastecida?
En cuanto al gasto educativo, cada uno se agarra al dato que mejor se ajusta a sus argumentos. Los críticos con el gobierno se aferran al porcentaje del gasto público educativo con respecto al PIB, un índice en el que España lleva muchos años –no solo los dos últimos– por debajo de la media de la OCDE. El porcentaje destinado en el curso 2012-13 (4,52%), supone la última bajada de una serie de recortes que empezó en el curso 2010-11.
El Ministerio resalta, en cambio, que el dinero público que se gasta por cada plaza escolar en un centro estatal (7.861 euros en 2010) está por encima de la media de la OCDE. Sin embargo, el dato no recoge los efectos de los recortes de los últimos años. Aunque no se dan las cifras de lo que ha costado la plaza pública desde entonces, sí se puede calcular el coste de la plaza escolar –pública y concertada– en 2011, 2012 y 2013, dividiendo el gasto total entre el número de estudiantes. Desde 2011 (6.532 euros) a 2013 (5.897 euros), el gasto combinado ha ido bajando. Eso sí, la plaza concertada le sigue saliendo al Estado más de un 50% más barata que la pública. Si hay un sector que pueda quejarse de desabastecimiento, es el de la concertada.
En cuanto a las becas, el último caballo de batalla en las protestas anti-recortes, los datos del informen dejan claro que las ayudas están disminuyendo. Es cierto que la ayuda media subió en el curso 2012-13 con respecto al anterior (de 988 euros a 1.332 euros), pero solo subió porque el descenso de la cuantía total es camuflado por un descenso aún mayor del número de beneficiarios.
LA REFORMA DE LA IGLESIA QUE QUIERE EL PAPA FRANCISCO
Artículo de Joan Carreras publicado en bloguerosconelpapa.org el pasado día 21 de Septiembre
«Las reformas organizativas y estructurales son secundarias» (Papa Francisco). La entrevista que el Papa Francisco concedió al director de la Civiltà Cattolica, Antonio Spadaro, ha suscitado un enorme interés en los medios de comunicación, muchos de los cuales han dado una imagen distorsionada del mensaje del Papa. Me he encontrado con fieles desconcertados. Es discutible hasta qué punto a la Iglesia le viene bien un poco de desconcierto. Hay quien piensa que eso no es nunca bueno. Muchos prefieren pensar que las cosas están bien. Son los amantes de la tranquilidad y el orden.
Lo que está claro es que la culpa del «desconcierto» no la tiene el Papa.
¿O sí la tiene?
Hay un desconcierto malo, que roza con el escándalo, del que no es culpable el Papa Francisco. Si los medios de comunicación tergiversan sus argumentos y presentan una imagen deformada de su mensaje, el «escándalo» lo ocasiona quien comete esa torpeza, ya sea por incompetencia profesional, mala voluntad o simplemente por afán de notoriedad. Pero hay un desconcierto bueno, que es el que sin duda quiere producir el Papa en los fieles que le han sido encomendados desde el 13 de marzo pasado. Las cosas no están bien. Es necesaria una reforma. Éste es el mensaje que continuamente difunde el Papa a los cuatro vientos.
Pero no es una reforma de la doctrina católica, como quieren hacer pensar los medios de comunicación y los que durante años «inventaron» un Concilio a la medida de sus expectativas. Antonio Spadaro se sorprendió al comprobar la brevedad con que el Papa Francisco respondió a la pregunta acerca del Concilio Vaticano II. Los textos están ahí. El Papa no ha cambiado una sola línea del Catecismo.
Tampoco es una reforma de las estructuras, entendiendo por tales las leyes canónicas vigentes o los organismos pastorales. En efecto, el Papa ha hablado claro : «Las reformas organizativas y estructurales son secundarias, es decir, vienen después. La primera reforma debe ser la de las actitudes» (p. 13); «Son muchos los que creen que los cambios y las reformas pueden llegar en un tiempo breve. Yo soy de la opinión de que se necesita tiempo para poner las bases de un cambio verdadero y eficaz (p. 5).
El gran problema del mundo occidental es la secularización de la familia. Que se haya secularizado la sociedad puede considerarse en cierto sentido algo bueno, porque la sociedad no es sagrada. La secularidad es buena y necesaria. Existe una autonomía de las realidades temporales que el Concilio Vaticano II ha confirmado y defendido.
En cambio, haber expulsado a Dios de la familia, que es como un sacramento originario en el orden de la Creación, el santuario de la vida, el «misterio de Dios» entre los hombres, eso es un mal en sentido absoluto. Por esta razón, me llevé una alegría muy grande cuando leí lo que el papa Francisco dijo al clero de Roma refiriéndose a la pastoral de las situaciones matrimoniales irregulares:
El Papa reiteró que abordará este argumento con el grupo de los ocho cardenales con que se reunirá los primeros días de octubre en el Vaticano y que también se discutirá en el próximo Sínodo de los Obispos sobre la relación antropológica del Evangelio con la persona y la familia, para que «sinodalmente se estudie este problema». «Ésta -subrayó- es una periferia existencial real».
¿Qué tiene de nuevo este planteamiento?
El haber advertido que las situaciones matrimoniales irregulares no son sólo un problema para las personas que se encuentran en ellas, sino principalmente para la Iglesia, «Madre y Pastora» (p. 13). No se trata de un problema, sino quizá del problema más grave que tiene planteado la Iglesia.
El haber rechazado la tentación de considerar que los problemas de la sociedad son causados por las ideologías que imperan en el mundo desde fuera de la Iglesia, es decir, por sus enemigos externos. El principal peligro se encuentra quizá en las «ideologías» internas, es decir, en la secularización existente en la cultura que han generado los cristianos y que han comunicado al mundo.
El haber superado la tentación de pensar que la reforma que necesita la Iglesia es sólo o principalmente «legislativa» y relativa al matrimonio. No. Se trata de ver qué relación antropológica guarda el Evangelio con la familia. La Iglesia debe de recuperar la familia como sujeto social y eclesial, no sólo en el ámbito de la doctrina y de la pastoral sino también del Derecho canónico.
El haber comprendido que las «actitudes pastorales» son el principal problema porque afecta a todos los fieles. Quienes están en situaciones irregulares, especialmente los divorciados vueltos a casar, experimentan con frecuencia el rechazo de los fieles y no tanto de los pastores. No es sólo un problema de misericordia, sino muchas veces de estricta justicia.
El Papa lo ha dicho de manera muy hermosa en la citada entrevista:
“¿Cómo estamos tratando al pueblo de Dios? Yo sueño con una Iglesia Madre y Pastora. Los ministros de la Iglesia tienen que ser misericordiosos, hacerse cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela a su prójimo. Esto es Evangelio puro. Dios es más grande que el pecado. Las reformas organizativas y estructurales son secundarias, es decir, vienen después. La primera reforma debe ser la de las actitudes. Los ministros del Evangelio deben ser personas capaces de caldear el corazón de las personas, de caminar con ellas en la noche, de saber dialogar e incluso descender a su noche y su oscuridad sin perderse. El pueblo de Dios necesita pastores y no funcionarios ‘clérigos de despacho’. Los obispos, especialmente, han de ser hombres capaces de apoyar con paciencia los pasos de Dios en su pueblo, de modo que nadie quede atrás, así como de acompañar al rebaño, con su olfato para encontrar veredas nuevas”.
“En lugar de ser solamente una Iglesia que acoge y recibe, manteniendo sus puertas abiertas, busquemos más bien ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos, capaz de salir de sí misma yendo hacia el que no la frecuenta, hacia el que se marchó de ella, hacia el indiferente. El que abandonó la Iglesia a veces lo hizo por razones que, si se entienden y valoran bien,pueden ser el inicio de un retorno. Pero es necesario tener audacia y valor” (p. 13).
En definitiva, hay que cambiar una actitud fundamental: la de la queja y victimismo. ¿Qué los cristianos son perseguidos? ¿Que la Iglesia tiene enemigos? Es indudable, pero así ha sido desde el principio. Preocupémonos de que el Evangelio llegue a todos los rincones del mundo y no nos extrañemos de que el mundo siga siendo opaco a la verdad revelada. Reformemos nuestras vidas de acuerdo con el Evangelio. Esta es la reforma de la Iglesia que quiere el Papa Francisco.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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