Por Javier Pardo de Santayana

( Viñeta de Montoro en Libertad Digital el pasado 29 de Mayo) (*)
Este «¡animales…!» pronunciado por el presentador Carlos Sobera a modo de indignada exclamación, responde en su programa a la elección de uno de los temas recurrentes que por pares se ofrecen a los concursantes que pugnan por conseguir un suculento millón. O lo que del mismo quede después de haberlo reducido paso a paso por culpa de los errores cometidos. Y es lo que a mí se me ocurre exclamar después de haber oído a un individuo que, como otros muchos de su calaña, ocupan, sin embargo, importantes cargos representativos en el Parlamento (parla, miento) nacional. Me refiero a quienes ustedes saben, ilustres exponentes de la Cofradía de la Mala Baba, especialmente activos y presentes en esta triste coyuntura de la crisis.
Pues sí señor: este individuo, que tiene aspecto de acabar de despertarse de la siesta, ha abierto la boca para decir otra burrada más de las muchas que acostumbra a emitir diariamente. Dice que si no hacemos lo que él quiere, o sea, destruir la España que le paga y le sustenta hasta para pisar moqueta, se liará la manta a la cabeza y utilizará su capacidad de movilización para zarandear la economía del país y hasta forzar la subida de la famosa prima.
Pero bueno… ¿No ve usted, so lo que sea, que de paso se carga la economía de sus conciudadanos regionales y la suya propia? ¿Desconoce, por ventura, que aunque estemos en crisis no todos hemos perdido la razón? «Matón» se llama esta figura: matón de baja estofa y altos vuelos.
Debe creerse este individuo que los españoles somos por lo menos tan insensatos como él, y que él, pobriño, nos puede amedrentar. Pues mire como tiemblo…Y yo digo que si cree que le va a seguir toda la gente que él supone será por que tiene muy bajo concepto de sus conciudadanos. ¿Se acuerdan ustedes de aquello del «seny» y el europeismo?
Decidido a convertirse en el flagelo del gobierno español, este contribuyente – en el fondo, espécimen de la antigua Celtiberia – parece estar decidido a arrear también con su briosa tralla a la señora Merkel, al señor Barroso, la City, el Banco Europeo y los grandes inversores internacionales… Verdaderamente, aunque no lo parezca por su aspecto, este tío debe tener un gran sentido del humor.
Tanto que el buen pueblo español, acostumbrado ya a oír y presenciar burradas de este porte, ni siquiera se digna comentarlo. ¿Anestesiados? Quizás un poco, pero, sobre todo, hartos.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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