Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Montoro en Libertad Digital el pasado 29 de Abril) (*)
No soportan la derrota. La de las urnas, ni la “otra”. A sus exigencias de comparecencia en el Congreso o Senado yo, no hubiera cedido a las exigencias de éstos. Lo malo son las exigencias de los “buenos”. Ésos, que no sin razones sobradas, querrían soluciones drásticas a tanto crimen y aberraciones como proliferan en España. Las que introdujeron los que ahora claman por honradez y ¡moralidad! en el bien económico de los gobernantes para con los gobernados. Sería, y soy, el primero en pedir urgencia en detener ya tales crímenes y aberraciones enfermizas que tan bien conocemos todos. Pero seamos sensatos. Por el conducto reglamentario.
¿De qué nos vale echar sapos y culebras por la boca con insultos, descalificaciones y críticas desaforadas al gobierno y su partido por el retraso que tanto nos duele? ¿Es acaso inteligente derrocar a unos por tardanza, cobardía o lentitud si con ello ponemos en bandeja el desgobierno a los otros? ¿Tiene sentido allanar el camino del único obstáculo que estorba a los que tantos males nos han causado y que, por desgracia, perduran?
Al no pertenecer a ningún partido político debido a mi profesión, quiero y puedo ser imparcial. Pero voto, claro está, a quien me da la real gana. Y si no hay ninguno que me convenza del todo-que no lo hay-, sin dudarlo doy mi voto al menos malo. Mientras no haya en lista otro mejor, lo he hecho y lo seguiré haciendo.
No me vengan, pues, con correítos insultantes hacia los que optamos por ésta solución. Añoro como el que más los no tan lejanos tiempos de disciplina, moralidad y orden. Me duele como al que más que hayan quitado con nocturnidad y alevosía a veces todo signo que de alguna manera recuerde esos tiempos. Por desgracia, sí, por desgracia pasados; pero tirar piedras contra el propio tejado del menos malo dentro de lo horroroso, es, y perdonen aquéllos que se den por aludidos, de muy pocas luces. Eso al menos es lo que yo creo. Con el mayor respeto a los que piensen diferente -¡tantos amigos!- es ésta mi sincera opinión. Tan libre, como libre puede ser la “democracia que disfrutamos”.
Mas no confundamos posturas, ni convicciones. Nada que ver ésta mi opinión con la transigencia y beneplácito a las aberraciones, de sobra conocidas, o persecución solapada –diabólica tantas veces- a lo más sagrado de nuestras creencias por las que tantos- nuestros más allegados en muchas ocasiones- que entregaron incluso la vida. Que no se trata tampoco de renuncia alguna por falsos respetos humanos. Es, lo he dicho y repito, cuestión de visión de un próximo futuro. Pues eso.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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