Por Javier Pardo de Santayana

( Viñeta de Montoro en Libertad Digital el pasado día 20 de Diciembre) (*)
Reconozcan ustedes, si es que ya tienen cierta edad, que, como yo mismo reconozco, uno de los problemas de los veteranos somos nosotros mismos, que inmersos en un mundo dominado por los jóvenes y la gente de edad madura mas no tanto, perdemos el contacto con la realidad de un ambiente que, impulsado por la globalización y los avances tecnológicos, se nos ha ido amanerando hasta los extremos que ahora les mostraré a guisa de ejemplo. Agárrense, pues, a lo que puedan, y sigan lo que he recogido de una revista femenina que presenta una firma prestigiosa de la prensa escrita; que en esto sí que parece haber discriminación sexual. Supongo que positiva, por lo menos.
Se trata, sí, de una revista dedicada a la mujer, mas no se me asusten los hombres, por favor; que sería cosa de pusilánimes, y, además de ser ya todo «unisex», lo políticamente correcto es tenernos a todos por iguales, tanto seamos miembros como miembras. Hasta las peluquerías nos igualan, y esto es ya de aurora boreal.
El título anuncia lo que se nos viene encima ahora que empieza el año – que es cuando me ha dado por escribir lo que aquí escribo – anunciando lo que serán los «trending topics» de ahora en adelante. Tema de verdad interesante para ustedes, a quienes no supongo tan atrasados en sus conexión con el medio en que viven como para ignorar lo que con este nombre se conoce en los ambientes.
Pues bien, no teman, que yo mismo les aclararé conceptos. Resulta, señores, que lo que va a prevalecer en modas y actitudes de ahora en adelante será «un cierto «jipismo high tech», con lo cual ustedes ya pueden imaginar lo que nos cae encima. Dicen que, para comer como es debido conviene pasarse al kimchi coreano, una mezcla de repollo, pepino o rábano que se macera en barro al aire libre entre once horas y dos días. Y yo digo: hay que ver, con lo que los ancianos miramos nuestra dieta, y ni nos habíamos enterado. Luego está la novedad de cambiar la compra por el intercambio, que en esto no veo yo gran variación sobre lo conocido, puesto que se pone como ejemplo el préstamo del cochecito cuando uno ya no lo necesita para el niño. Después dice que no tendrán excusa quienes no se suban enseguida al tren del «running». Pero yo, cumplidos los ochenta, me quedo con el «footing», que ya me parece con mucho suficiente.
¿Y qué decir del arte? me pregunto, pues es sabido que el estilo artístico es expresión de las actitudes de una sociedad en busca de la belleza y del sentido de las cosas. Aquí la gran noticia es que llega el «gran revival pop»; así en inglés, tal cual lo leo. Lo curioso es que la revista se refiere principalmente a futuras exposiciones en museos españoles, que por lo que se ve están muy al loro.
Más tarde la autora nos ilustra con el anuncio del siglo, y presten atención a lo que digo: ya se han dado cuenta del peligro que para la integridad de la mujer tienen los espectaculares tacones hoy de moda, y auguran el imperio de «la sandalia ancha y mullida», en la que Birkenstocks es por lo visto el rey (supongo que ustedes conocerán a éste señor). Toda una revolución que está bien que nos anuncien y a la que sin duda habrá contribuido el porcentaje de tobillos torcidos que muestra la estadística. (Conste que en este caso la información va exenta de anglicismos; consecuencia quizá de nuestra autoridad en la producción de calzado y artefactos ortopédicos).
¡Ah! que no se me olvide lo siguiente: reinará la camiseta con mensaje. Pero, la verdad sea dicha, aquí no veo variación alguna. Ya se sabe que en el principio era la palabra, y aquí lo han interpretado como que conviene escribir hasta en la ropa. Ejemplos de mensajes: los de Alexander Wang y Christopher Kang, bien conocidos pos sus respectivas progenitoras. Y algo parecido sucede con las pulseras, porque lo que nos anuncian de ellas es que lo registrarán todo, o sea como la CIA. Especifica el artículo que medirán la calidad del sueño y el estrés, que por algo está de moda. Pero esto – dicho sea con el mayor respeto – tampoco se me antoja novedad alguna. Lo que sí es de extrañar es que nos sigan hablando de las pulseritas después de habernos dicho durante tanto tiempo que no servían para nada.
Como quizás en este punto ustedes se sientan ya cansados de consultar el diccionario anglo-español y confusos ante un mundo en el que viven pero del cual conocen al parecer tan poco, les prevengo sobre el tema de las brujas que llenarán nuestras pantallas. Fuera los zombies y todas esas antiguallas, que volveremos a las brujas. Y claro está, aquí, tan cerca de Hollywood, las referencias al mercado norteamericano resultan de todo punto apabullantes, como el previsto regreso de la Wonderwoman, suceso de verdad interesante para nosotros, europeos, que ahora andamos inmersos en la crisis. Pero el retorno de la supermujer no queda ahí. «Ya está sobre la mesa de Grant Morrison «The Trial of Diana prince», la novela gráfica que va a hacer resucitar a la amazona y a su mejor amiga Etta Candy». Así nos dicen; o sea que la chica va a salir en un tebeo.
Bueno, no sé por qué lo cuento ya que supongo que ustedes estarán al cabo de la calle. Es más, supongo que, ante lo que se nos viene encima, optarán, ahora, que es aún tiempo, por apuntarse a los idiomas si no a clases de yoga, pues les diré que «las celebrities más avezadas como Lena Dunham y Emma Watson», a quienes ustedes sin duda conocerán de toda la vida, lucharán contra el manido estrés mediante las práctica del yoga, esa cosa oriental que está entre la técnica y la filosofía. Mas no se preocupen, que como recuerda la autora del artículo, hay un sinfín de «webs» que se lo explicarán.
En este sentido les revelaré algo importante. Dice el artículo que en marzo llega un libro designado ya por el New York Times como el primero de las cinco ficciones que resultarán imprescindibles en todo el año entrante. O sea que antes de que nadie se lo lea, los del New York Times, que son muy listos, ya saben que será un «best seller», o sea, literatura de supermercado. Pues hombre, que quieren que les diga; me parece que ese autor está jugando con ventaja.
Luego la escritora entra en terrenos de la alta tecnología cosmética, ese terreno que fluctúa entre la ciencia y el camelo. Porque lo único que funciona es la simple y dura cirugía plástica, y ya ven como las deja con el tiempo. Pues bien, ahora habla de ocultar las imperfecciones, que es como barrer debajo de la alfombra, y de – transcribo literalmente – «adiós californianas y hola «splashlights» – que traducido al español significa, por lo visto, «terminar con la fiebre del aclarado» y «dar un punto de luz» en las mejillas, más sólo «para melenas largas», claro está. Lo cual es un detalle de suma utilidad. Yo, desde luego, en vez de atribuir los 39 del termómetro a una probable gripe, me tranquilizaré pensando que quizá sea simplemente un aclarado.
Finalmente, la autora nos augura «la vuelta del Gran Tour». «Parece que van a dar un nuevo impulso al Tour de Francia», pienso yo, que soy muy cartesiano. Y me añado a mí mismo: «Será que echan de menos a un Contador en forma…» Mas no se trata de eso por lo visto, sino de que se pondrá de moda mandar a los niños a recorrer por ferrocarril varios países europeos como experiencia educativa. Caramba, y yo que no tenía idea de eso…
Bueno: total, que según la perspicaz autora del artículo, a falta de otros asuntos más interesantes éstos serán los temas dominantes, es decir, los «trending topics» en el año entrante, con lo cual – supongo – nos olvidaremos de la prima de riesgo, de los chulos asesinos de Eta, del del tupé y su mandíbula. y de los eres y los langostinos, que buena falta nos hacía.
—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm8.staticflickr.com/7412/11834215966_89fb29ecd2_b.jpg
Home