Por José María Arévalo
( Ermita de San Roman en Valbuena de Duero,. Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)
Concluido el recorrido de las ruinas del Partido judicial de Peñafiel, pasamos a Valbuena de Duero, donde veremos la Ermita de San Román, ligada al monasterio jerónimo de La Armedilla, y la Granja de Castrillo o del Queso, del monasterio de Santa María de Valbuena; dejando para el próximo día el Humilladero de San Roque, del que quedan, también en Valbuena de Duero, sus cuatro paredes perimetrales y una interesante historia que recordar. Todo ello siguiendo la información que nos proporciona el magnífico trabajo “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”, de los arquitectos vallisoletanos Juan José Fernández Martín, Francisco Pedro Roldán Morales, José Ignacio Sánchez Rivera y Jesús Ignacio San José Alonso, que venimos reseñando.
Valbuena de Duero
Ermita de San Román
En la carretera de Valbuena a Olivares, sobre un molino del Duero, se encuentra la ermita de San Román (Cart. Militar de España: Hoja 17-15, 1/50.000, «Quintanilla de Onésimo», del Servicio Geográfico del Ejército, año 1981. Cuadrícula 390 4612. Es un caserío junto a unas curvas de la carretera y el río, conocidas como las Curvas de San Román), asentada en un fuerte desnivel que desde la carretera desciende al río. El lugar debió pertenecer a los monjes del monasterio jerónimo de La Armedilla que lo tenían como Granja a cargo de un religioso.
En la presa se almacenaba agua para mover el molino y mantener una pesquera ( M. VALLEJO DEL BUSTO, p. 335: En 1752 … la población de Valbuena se componía de 64 vecinos y 6 viudas, y un religioso que vivía en la Granja de San Román. Había un batán y un cañal para pescar, con su casa de campo, en la ribera del Duero, a un cuarto de legua de la villa, propio del Monasterio de Nuestra Señora de Armedilla, Orden de San Jerónimo, que llamaban la Granja de San Román).
En la actualidad hay un conjunto de edificios que datan de finales el XIX o comienzos del xx, entre los que se encuentra una capilla con fachada a la carretera. Está sin culto y el retablito ha sido desmontado.
Forma parte de un edificio alargado, que consta de dos partes: una, la más alejada de la carretera, dedicada a vivienda; la otra, al borde de la cuneta, constituye la ermita.
Tiene planta rectangular y se cubre con un cielorraso que deja entrever la estructura de la cubierta. Sus paramentos de mampuesto enfoscado, se decoran con ladrillo que refuerza sus esquinas, remata su comisa y configura sus vanos. El acceso se resuelve con arco de medio punto con moldura de ladrillo sobre zócalo corrido. También las ventanas, a ambos lados del edificio, se construyen con arco rebajado de ladrillo formando un dintel con aletas y jambas también de ladrillo.
El edificio aún mantiene la cobertura de teja a canales que protege su cubierta.
( Granja del Queso, en Valbuena de Duero. Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)
Valbuena de Duero
Granja de Castrillo o del Queso, del monasterio de Santa María de Valbuena
Era una de las cuatro granjas que fueron propiedad de los monjes bernardos de Valbuena, tres dentro del actual término municipal y la otra en Piñel de Abajo (Granja de Jararniel, que ya ha sido tratada), aunque la documentación sea muy confusa en relación con los nombres de cada una de ellas (en 1852, en el Mapa de la Provincia de Francisco Coello, figuraban la «Granja arriba de Castrillo de Cisla», la «Granja de Jaramiel», la «Granja de Mombiedro» y el «Batán»). La Granja del Queso se situaba en un vallejo afluente del Duero, al norte del monasterio ( Cart. Militar de España: Hoja 17-15, 1/50.000, «Quintanilla de Onésimo», del Servicio Geográfico del Ejército, año 1981. Cuadrícula 395 4614).
Es zona de monte y valle con pastos, por lo que estaría dedicada a la producción pecuaria, de donde le viene su nombre. Lo habitual en las explotaciones monacales era que adoptaran la forma de priorato, en la que se desplazaban dos monjes (prior y compañero) para vigilar la marcha de la explotación.
( Puerta en la Granja del Queso, de Valbuena de Duero. Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)
Para su uso debían tener un oratorio o capilla, como demuestra el inventario de alhajas y muebles de 1799, en que se citan una imagen de Santa Catalina, una pintura de Cristo y un tafetán con otro crucifijo (Catálogo Monumental, Peñafiel, p. 308: Inventario de alhajas, provisión y bienes muebles que se hallaron en este monasterio el día 24 de abril de 1799: Granja de Castrillo.- Hay en ésta una imagen de Santa Atarina, un Santo Cristo de pintura, un tafetán con otro crucifijo de bulto).
Debió ser la principal de las granjas que tuvo el monasterio entre el valle del Duero y Jaramiel, o por lo menos era donde residía el alcalde, que era alcalde ordinario en 1752 y alcalde mayor, de señorío abadengo, en 1785 (M. V ALLEJO DEL BUSTO, p. 335: En 1717 el Monasterio de Valbuena poseía la propiedad de las Granjas de «Mom Biedro», «del Queso» y de «Castrillejo», las cuales pertenecían al término y jurisdicción de dicho monasterio).
La semana que viene seguimos en Valbuena de Duero para ver el Humilladero de San Roque.
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(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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