Por José María Arévalo

( Museo Universidad de Navarra. Vista nocturna) (*)
Dábamos la primicia del proyecto de Museo Universidad de Navarra hace tres años, en articulo de 13.01.12 en el que ya contábamos lo que iba a ser el nuevo museo, cuyo plan nacía en 2008, cuando la Universidad recibía la donación de la colección de arte contemporáneo de María Josefa Huarte, compuesta por medio centenar de obras de artistas como Oteiza, Tápies, Palazuelo, Picasso y Rothko, quien veía así realizado su deseo de que su colección permaneciera en Navarra –su lugar de origen– y se mantuviese abierta al público y en constante estudio. Añadíamos que el museo acogerá también el gran Fondo Fotográfico que la Universidad tiene desde 1990 fruto de otra donación, el legado Ortiz-Echagüe, que se ha ido ampliando a lo largo de los años con nuevas donaciones y adquisiciones.
Ahora, el pasado 22 de Enero, los Reyes han inaugurado el museo, y el Rey, en larga intervención no prevista, ha ensalzado el «inmenso» patrimonio artístico de España, que supone «uno de los principales legados y atractivos» del país, y ha considerado que hay que «enriquecer continuamente este patrimonio fomentando, animando y promocionando la creación artística en todos sus niveles». Además destacó esta nueva infraestructura cultural del centro académico que representa «una magnífica muestra de cultura, de arte, de mecenazgo y de servicio». «Este Museo tiene sus raíces en el espíritu de servicio a la sociedad de personas que merecen el máximo reconocimiento, especialmente María Josefa Huarte y José Ortiz-Echagüe». Además, ha agradecido «la labor de los patronos y personas, empresas y fundaciones cuya ayuda está contribuyendo enormemente al desarrollo de este proyecto».

( Los Reyes en la inauguración del Museo Universidad de Navarra) (*)
Ya en aquel artículo del 2012 destacábamos la estructura societaria que, para la adecuada gestión del Museo, la Universidad de Navarra había previsto desde el comienzo de las obras y que garantizaba la puesta en marcha del proyecto y su continuidad. Así, las personas, empresas e instituciones que han aportado capital, hasta la apertura y total funcionamiento del centro, son considerados socios fundadores.
El otro extremo singular del nuevo Museo universitario es que la fotografía y el arte convivirán con la danza, el teatro, la música, el cine y la ciencia, ya que se quiere hacer del museo un polo de actividad cultural con una programación variada que sostenga y enriquezca la larga tradición de respaldo a la música y teatro en la universidad.
Sus «espacios fragmentados» son también muy característicos, con las doce salas de exposición distribuidas en dos cajas negras unidas por corredores, que suman cerca de 3.000 metros para la exhibición. Cuenta con teatro, biblioteca, talleres almacenes y oficinas. En la zona de servicios tiene un restaurante -para el que se busca chef afamado- y todo el complejo se corona con una cubierta totalmente transitable. El teatro cuenta con capacidad para 750 personas. La planta baja está formada por un patio de butacas para 500 personas y la planta superior puede acoger otras 250, incluyendo los palcos en un espacio de excelente acústica gracias a la madera de roble de su acabado.

( Óleo de Pablo Palazuelo en el legado de María Josefa Huarte. 1967) (*)
Es la cuarta obra en su tierra del genial arquitecto Rafael Moneo, premio Príncipe de Asturias y responsable el Archivo de Navarra y la Plaza de Los Fueros en Pamplona y de las Bodegas Chivite en Arínzano. La ha concebido como un edificio vivo susceptible de ser ampliado «una vez que demuestre en los próximos años que funciona bien».
Fue deseo expreso de María Josefa Huarte al donar su colección que, además de crear un edificio abierto al público que protegiera y expusiera la obra, en él se fomentara la
enseñanza del arte contemporáneo así como su difusión. Investigación, docencia y difusión son las principales bases que asientan el programa educativo de la Universidad de Navarra desde su fundación. La creación de un centro artístico que aúne estos tres pilares constituye uno de los proyectos más ambiciosos que una institución académica puede desarrollar.

( Óleo de Mark Rothko en el legado de María Josefa Huarte. 1969) (*)
El Rey finalizó su intervención expresando su felicitación y la de la Reina a la Universidad de Navarra por «este nuevo hito en su trayectoria de buen hacer y de contribución al progreso cultural y educativo de Navarra y de toda España». En la web del museo http://museo.unav.edu/gala-inaugural vienen todos los detalles de la presencia de los Reyes, primera vez que como tales intervienen en un acto público en Navarra, y todo lo referente a la puesta en marcha del nuevo museo.
Concluimos esta reseña con una referencia a la colección de María Josefa Huarte, que se compone de un total de 48 obras de 19 artistas, y que constituye un ejemplo muy singular de colección privada que debe entenderse en el contexto de coleccionismo y mecenazgo que desarrolló la familia Huarte entre las décadas de 1950 y 1970. La colección fue iniciada a finales de los años 50 siguiendo fundamentalmente su gusto personal, privilegiando el arte geométrico y abstracto, y centrándose preferentemente en autores españoles, aunque figuran en ella obras de Mark Rothko y Wassily Kandinsky, e incluso un Picasso de la última época.
La exposición, que por criterios de coherencia museística no exhibirá la totalidad de las piezas, tiene como objetivo realizar una primera aproximación a la colección, subrayando la centralidad de la abstracción, la conexión entre pintura y escultura, o la versatilidad museística de su carácter doméstico.
El conjunto está formado por pinturas de Jaime Burguillos, Luis Feito, Manolo Gómez Raba, Manuel Hernández Mompó, César Manrique, Manuel Millares, Pablo Palazuelo, Pablo Picasso, Mark Rothko, Gerardo Rueda, Rafael Ruiz Balerdi, Eusebio Sempere, José Antonio Sistiaga, Antonio Tàpies y Manu Muniateguiandikoetxea. Además, la colección se compone de piezas escultóricas pertenecientes a Eduardo Chillida, Jean Ipoustegui, Jorge Oteiza, Pablo Palazuelo y Eusebio Sempere. También contiene dos dibujos de Wassily Kandinsky y de Pablo Palazuelo; y un collage de Gerardo Rueda.

(Tete Mousquetaire, 1967. Óleo de Pablo Picasso en el legado de María Josefa Huarte) (*)
En el artículo que escribimos sobre el proyecto decíamos que es de esperar que esta apuesta por lo abstracto sea un acierto, ya que es de suponer que Antonio López, que fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra en 2011 –sobre lo que escribimos entonces en artículo de 13 de Noviembre- y sigue dando cursos en la Universidad de Navarra todos los años, aporte algunas de sus obras, para enriquecimiento de los fondos del nuevo museo, y también, digo yo, para aclarar el confuso panorama de la creatividad en nuestros días.
En cuanto al Fondo Fotográfico del legado Ortiz-Echagüe, es uno de los más amplios y de mayor interés de nuestro país, con más de 10.000 fotografías y 100.000 negativos, y cuenta con diversas colecciones: la del siglo XIX, formada por las obras de autores españoles o de procedencia internacional como Clifford, Laurent, Tenison, Leygonier, Beaucorps, Disdéri o Martínez Sánchez, entre otros; la del siglo XX, con una selección de fotografías de variada procedencia y filiación, con fotógrafos españoles como Casas Abarca, Batlés, Camisans, Catalá Pic, Centelles, Godés, Masana, Masats o Catalá Roca; y la colección del siglo XXI, con fotografías de autores como Joan Fontcuberta, Roland Fischer, Bleda y Rosa, Lynne Cohen, Manuel Brazuelo, Ángel Fuentes, Valentín Vallhonrat y Carlos Cánovas.
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(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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