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Arquitectura religiosa olvidada. 45. En Urueña (I)

Tres foramontanos en Valladolid 03 Mar 2015 - 07:21 CET
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Por José María Arévalo

( Urueña. Acuarela de Paco Roldán ) (*)

Es Urueña probablemente la localidad donde más monumentos han desaparecido, de todas las de la provincia de Valladolid, lo que da prueba de su relevancia histórica y de su venida a menos. Vamos a seguir hoy los desaparecidos Convento de Villalbín de frailes Franciscanos, y dos ermitas, una Ermita de advocación desconocida o Ermita Vieja y la Ermita de Santiago en el pago Los Pedregales, y dejamos para la próxima semana las desaparecidas iglesias parroquiales de San Andrés y de San Juan, y la Iglesia parroquial de Villarmar –despoblado-, así como el que fuera Monasterio de El Bueso de monjes Benedictinos; todo ello como se recoge en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”, de los arquitectos vallisoletanos Juan José Fernández Martín, Francisco Pedro Roldán Morales, José Ignacio Sánchez Rivera y Jesús Ignacio San José Alonso, que venimos reseñando.

Urueña

Convento de Villalbín de frailes Franciscanos

En el valle al pie de la villa de Urueña hubo un convento de menores, llamado de Villalbín (Cart. Militar de España: Hoja 14-14, 1/50.000, «San Pcdro de Latarce», del Servicio Geográfico del Ejército, año 1984. Cuadrícula 313 4625. Se encontraba a las afueras de Villanueva de los Caballeros, junto a la carretera de Urueña). Está a 3 kilómetros de Urueña, en el límite del término con Villanueva de los Caballeros. En la Edad Media figura, al igual que Villanueva, como una aldea de Urueña propia de las hijas de Fernando I, Doña Urraca y Doña Elvira. La primera dio su parte a la iglesia de Santiago en Compostela en 1087 y ocho años después su hermana regaló la suya a San Isidoro de León (R. PUENTE, p. 41).

En los restos arqueológicos excavados en Los Pedregales (véase en el epígrafe de Urueña), se halló en 1993 una lápida donde se distinguían las palabras “abad”, “San Albino” y la fecha 1158. Hay eruditos que opinan que en Los Pedregales pudo hallarse un primitivo monasterio dedicado a San Albano en los páramos cerca del casco urbano de Urueña, que sería trasladado luego al valle, de donde vendría el nombre Villalbín, pero ya hemos visto que la población era citada con ese nombre casi 80 años antes en los documentos de Fernando I.

La fundación del convento franciscano puede datar del XIV, aunque lo que es seguro es que en 1567 ya estaban allí los frailes de la orden seráfica. Fueron favorecidos por la nobleza comarcal y allí se enterraron algunos Téllez Girón, Duques de Osuna (el 2.° y 3.°) que acaparaban también el título de Condes de Urueña (6.° y 7.°), lo que relaciona este convento con la costumbre nobiliaria, tan habitual en los finales de la Edad Media, de ir a buscar sepultura en las iglesias de las órdenes mendicantes. También Doña Magdalena de Ulloa, la viuda de D. Luis de Quijada, de Villagarcía, encargó misas por D. Luis a cambio de vestir a 12 frailes, misas que, al parecer, no fueron dichas (J. ORTEGA RUBIO, p. 117: Artículo VilIagarcía.- D.ª Magdalena de UIloa, después de la muerte de D. Luis (su marido) se dirigió al convento del Abrojo a hacer penitencia … no estaba muy contenta con el convento de Villalbín como manificsta en la siguiente carta: «Reverendo cura Bartolomé Rico: el guardián de Villalbín me ha enviado a pedir que le dé casi cien varas de sayal que á menester para vestir 12 frailes que hay en aquella casa y que le cuesta a tres reales la vara; pagádselas y vístanse y encomendadles que rueguen a Dios por Luis Quijada, mi señor; aunque yo estoy un poco enfadada de ellos, de que no me quisieron decir cada día una misa …»). Como puede desprenderse de esta anécdota la situación del convento no debía ser muy próspera ya que ]os frailes no alcanzaban ni a cubrir sus necesidades cotidianas (R. PUENTE p. 42 : En 1591 no eran más que 12, precisamcnte, los frailes quc lo habitaban). Once frailes había a fines del XVIII, más 3 legos, 2 donados, 2 criados y otros tres varones empleados en una actividad indefinida. Sobrevino la Exclaustración en 1835. El deterioro del edificio comenzó inmediatamente pues a finales de siglo ya sólo quedaba en pie la cerca de la huerta (J. ORTEGA RUBIO, Tomo II p. 21). Hoy no queda en pie más que una, y las ruinas de unas casas de labranza de época indeterminada (P. MADOZ, p. 122. Catálogo Monumental, Mota del Marqués p. 260) .

Ermita de advocación desconocida o Ermita Vieja

En el término de Urueña hay un Arroyo de la Ermita y una fuente llamada de la Ermita Vieja. Está a unos 3 kilómetros al nordeste de la villa en un barco entre las carreteras de La Espina a Villabrágima y a Urueña (Cart. Militar de España: Hoja 15-14, 1/50.000, «ViJIabrágima», del Servicio Geográfico del Ejército, año 1976. Cuadrícula 320 4625).

Ermita de Santiago en el pago Los Pedregales

Al salir de Urueña por la carretera de La Espina, a la derecha de la carretera, se abrió en los años 1990 una excavación arqueológica en la que afloraron restos de una iglesia rodeada de tumbas. Conforme a la tradición local, fue el antiguo asentamiento del pueblo. De corresponder estos restos a la desaparecida ermita de Santiago de que habla la documentación, se habría mantenido con culto hasta el XVIII.

Los restos del edificio religioso son los cimientos y primera hilada de piedras de gran porte correspondientes a un templo orientado de este a oeste con ábside cuadrado conectado a una nave de mayor anchura y puerta al costado de la Epístola. El ábside está a mayor altura que el resto, por lo que se enlaza con el cuerpo principal descendiendo dos escalones. La embocadura parece relativamente angosta, de manera que los dos espacios, nave y presbiterio, estarían aislados, como sucede en algunos templos de estilo mozárabe (Celanova). También se han encontrado silos excavados en el suelo, como en otras iglesias prerrománicas de la cuenca del Duero. Atendiendo al grosor y rusticidad de los muros, la planta cuadrada de la cabecera, los silos de alimentos y el aislamiento del presbiterio, cabe fechar la construcción antes del siglo X ( F. REYES TÉLLEZ y M. I. MENÉNDEZ ROBLES, p. 197 y ss). Otros restos, como son un muro adosado al costado sur, se han fechado en el XIII.

En los trabajos de excavación se exhumó una lápida donde se distinguían las palabras “abad”, “San Albino” y la fecha 1158, lo que puede hacemos suponer su existencia como monasterio ligado a la devoción del santo que daría nombre también al convento levantado en el llano junto a Villanueva de los Caballeros, cuyo nombre era Villalbín. Completa el conjunto una voluminosa pila bautismal partida y el cementerio exterior con fosas antropomorfas delimitadas por lajas hincadas y cubiertas con lo mismo.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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