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Los lunes, revista de prensa y red

Tres foramontanos en Valladolid 23 Mar 2015 - 07:23 CET
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“¿Por qué hay que eliminar las autonomías? El caso IKEA”, de Lucio A. Muñoz, y “Verdades y mentiras sobre la clase de Religión”, de Fernando Rodríguez-Borlado

( Viñeta de Forges en El País el pasado día 14 ) (*)

¿POR QUÉ HAY QUE ELIMINAR LAS AUTONOMÍAS? EL CASO IKEA

Artículo de Lucio A. Muñoz publicado en La Gaceta el pasado día 13

No es la primera vez que sucede en España. Y, desgraciadamente para nuestra economía, tampoco será la última. Ikea ha paralizado su plan de inversiones corporativo en nuestro país. La citada multinacional sueca, especializada en la venta de muebles “low cost exclusivos”, tenía previsto desarrollar un proceso de expansión en España consistente en abrir 14 tiendas y 8 centros comerciales. Por mediación del citado proyecto, esta compañía preveía invertir 2.500 millones de euros y crear 18.000 empleos tanto directos como indirectos en varías de nuestras comunidades autónomas. Desde el departamento de comunicación de la compañía, los directivos responsables del negocio en España han explicado que la renuncia a ejecutar el citado plan de inversiones se debe, fundamentalmente, a que en nuestro país existen multitud de infranqueables barreras regulatorias. Y complicadísimas trabas burocráticas. Tanto en cuanto, muchas normas jurídicas están fragmentadas y son incompatibles, puesto que proceden de 17 autonomías que legislan de modo diferente.

Ikea es una empresa valiente y se ha atrevido a denunciar que la nula unidad de mercado, el déficit de libertad económica, la asfixiante y confiscatoria presión fiscal, el parasitismo público-político, etc., impiden que España se convierta en un país atractivo para las inversiones empresariales procedentes del exterior. Todo ello, producto de la corrupción política institucionalizada y derivada de nuestro económicamente insostenible modelo de Estado autonómico.

Esperemos que ningún presidente de comunidad autónoma haya solicitado una “comisión” a Ikea, al mafioso estilo de Jordi Puyol, por el mero hecho de establecerse a nivel regional.

Y del mismo modo, confiemos en que, a cambio de “mordidas”, los dirigentes de los gobiernos autonómicos no le ofrezcan en el futuro subvenciones públicas a esta compañía al objeto que reconsidere su postura y siga invirtiendo en las diversas regiones españolas.

Puesto que estas son las fórmulas tradicionalmente utilizadas por la partitocracia autonómica para “hacer negocios” en España y tejer redes político-clientelares.

Al margen de lo anterior, es preciso considerar que Ikea puede reactivar más adelante el citado plan de expansión. Incluso, podría rediseñar el modelo de negocio por medio de la creación de un nuevo “concepto de tienda”. O reinventar la estrategia, es decir, reduciendo las inversiones, vía oferta multicanal, por ejemplo, apostando por tiendas más pequeñas y céntricas y, de modo paralelo, potenciando la venta a través de Internet.

Y tener en cuenta, además, que las multinacionales, dado el poder de negociación que tienen respecto a los Estados y al objeto de presionar a las Administraciones, suelen adoptar múltiples y estudiadas estrategias político-económicas con el fin de mejorar las condiciones de implantación y posterior desarrollo de sus negocios.

Pero a pesar e independientemente de estas circunstancias, las razones que ha esgrimido esta empresa para frenar sus inversiones en España son perfectamente lógicas y creíbles desde una perspectiva meramente empresarial.

El caso de Ikea refleja claramente la anti competitiva dependencia que tiene la economía española respecto de la política. E, igualmente, el mismo constata el fracaso económico que le ha supuesto a España la implementación del Estado de las autonomías.

En este sentido, el crecimiento económico de España y, por ende, del empleo estará continuamente lastrado por el pernicioso efecto de las “autonomías & asociados”.

Cientos de miles de parásitos sociales, entre los que se encuentran políticos, asesores, sindicalistas liberados, empleados públicos enchufados por los partidos políticos y sin oposición (o amparados por una oposición ilegal), etc.

Junto a las de redes clientelares, tejidas a través de pseudo empresarios y particulares, todos ellos amigos de la subvención y del poder.

Han convertido a las pymes, los autónomos y, en general, a los empleados del sector privado en esclavos fiscales y laborales que, en muchos casos de forma “seiscientoseurista” y precaria, mantienen a flote la macro estructura político-administrativa autonómica y local en la que parasitan tales especímenes.

Recordemos, porque nunca está de más hacerlo, que la causa del saqueo del que han sido objeto los españoles para rescatar a la mitad del sistema financiero español, integrado por las antiguas cajas de ahorros, ha sido la corrupción de los políticos autonómicos y locales.

VOX INCLUYE EN SU PROGRAMA LA MEJOR PROPUESTA ELECTORAL DEL MERCADO POLÍTICO ESPAÑOL: ELIMINAR LAS AUTONOMÍAS O RETIRAR COMPETENCIAS A LAS CC.AA.

El único partido que ha propuesto simplificar nuestro inviable modelo autonómico (retirando a las autonomías las competencias de sanidad, educación y Justicia) o eliminar directamente el Estado de las autonomías es VOX.

Esta es la mejor propuesta político-económica que un partido español puede incluir en su programa electoral, y la única capaz de reactivar la economía española en el caso de llevarse a cabo la misma. Puesto que significaría reducir el nivel de corrupción política, de malversación de caudales públicos y de despilfarro enormemente. Y ahorrar varias decenas de miles de millones de euros anuales. Y, evidentemente, todo ello, supondría una reducción de nuestra deuda y del déficit y un grandísimo impulso del empleo.

Artículo en: http://www.gaceta.es/lucio-munoz/hay-eliminar-autonomias-caso-ikea-13032015-1200

VERDADES Y MENTIRAS SOBRE LA CLASE DE RELIGIÓN

Artículo de Fernando Rodríguez-Borlado publicado en Aceprensa el pasado día 6

El pasado 24 de febrero se publicaron en el Boletín Oficial del Estado (BOE) los currículos de la asignatura de Religión para las etapas Primaria y Secundaria, y Bachillerato, de acuerdo con la vigente ley de educación, la LOMCE. Aunque apenas hay cambios respecto a la ley anterior (LOE), ha faltado tiempo para que la oposición política y los grupos laicistas califiquen la nueva norma como “un ataque a la aconfesionalidad del Estado” o una “vuelta a los rezos en las aulas”.

En realidad, la única variación significativa es que con la LOMCE la asignatura volverá a contar para la media en Bachillerato. Según datos de la Conferencia Episcopal Española, el curso pasado la escogió el 65% del alumnado –el 56% en los colegios públicos–.

La aconfesionalidad del Estado, a salvo

Algunos entienden que el mismo hecho de que se imparta Religión Católica en los centros públicos contradice la neutralidad religiosa del Estado. Según este planteamiento, lo único “democrático” sería derogar el concordato con la Santa Sede de 1979.

Sin embargo, la imparcialidad religiosa del Estado no queda comprometida por el hecho de que se impartan clases de una religión en los colegios públicos, siempre que estas sean opcionales y no enseñen valores contrarios a la convivencia pacífica. Tampoco por que sea la autoridad eclesiástica correspondiente quien fije los contenidos de la asignatura o la idoneidad de los profesores; al contrario, esto –que algunos consideran una intromisión de las jerarquías religiosas– salvaguarda la aconfesionalidad del Estado: si este decidiera qué doctrina aprenden los estudiantes, la separación entre Iglesia y Estado sería muy borrosa.

Otra forma de comprobar que la LOMCE no vulnera el principio de imparcialidad es comparar las disposiciones referentes a la religión católica e islámica (estas últimas publicadas en el BOE del 11-12-2014): la justificación de que existan estas clases para los alumnos de centros públicos que las pidan es la misma en ambos casos, igual que la delegación en la autoridad religiosa competente para fijar los contenidos y los criterios de evaluación.

Que los contenidos de la asignatura los fije la autoridad religiosa correspondiente no daña la aconfesionalidad del Estado, la protege

No es catequesis

También se ha criticado el supuesto carácter “adoctrinador” o “catequético” de la asignatura en la LOMCE. Sin embargo, los currículos recientemente publicados señalan que la materia, “lejos de una finalidad catequética, ilustra a los estudiantes sobre la identidad del cristianismo y la vida cristiana”. Para ello, es imprescindible adoptar la interpretación que la tradición católica ha hecho de su fe; de otra forma, no sería una clase de religión católica, y se estaría traicionando a los padres que han elegido esa materia para sus hijos.

Que las clases incluyan la explicación de las principales oraciones cristianas es igualmente lógico, ya que estas fórmulas suponen una expresión histórica de la fe y resumen su contenido. Otra cosa sería obligar a los estudiantes a rezarlas, o evaluarlos por si lo hacen o no, pero esto ni la Conferencia Episcopal lo ha propuesto nunca ni está en el programa. De todas formas, ya con la LOE, el currículo de Religión Católica para la etapa infantil hablaba de “aprovechar las primeras habilidades motrices para acceder a la oración”, y la asignatura de Educación para la Ciudadanía pretendía que los alumnos asumieran personalmente ciertos “valores democráticos”.

El término “adoctrinamiento” parece implicar para algunos el menosprecio de la razón y el carácter proselitista en las explicaciones. Sin embargo, los textos del BOE hablan de “exponer y defender la racionalidad de las propias creencias y el respeto por las ajenas”; y de fomentar el diálogo interreligioso e intercultural. De hecho, uno de los criterios de evaluación en 1º de Bachillerato es ser capaz de “identificar y contrastar en el momento actual diversas respuestas a la cuestión del sentido [de la vida]”, entre las que cita el ateísmo, el laicismo o el agnosticismo.

Religión descafeinada

Recientemente, el pensador José Antonio Marina ha expuesto su opinión sobre la asignatura de Religión en la educación pública. Por un lado, critica duramente –en ocasiones utilizando citas sacadas de contexto y simplificaciones históricas– el currículo propuesto por la LOMCE: su principal argumento es que mientras la enseñanza de la Religión no abandone la “trampa de la verdad absoluta” –que, según su perspectiva, es propia de los credos monoteístas– no debería tener hueco en el sistema público.

Explicar a los estudiantes “la identidad del cristianismo” no es catequizarles, sino prepararles para ser coherentes y poder dialogar con otras creencias

Por otro, se queja de que las asignaturas de Valores Culturales y Sociales (en Primaria) y Valores Éticos (en Secundaria) sean opcionales, al ofrecerse como alternativas a la de Religión. En su opinión, esas materias deberían ser obligatorias para todos los estudiantes –independientemente de si además escogen cursar la otra–, ya que todos se beneficiarían de profundizar en la fundamentación antropológica de la dignidad humana.

Ahora bien, una religión que no ofrezca una cosmovisión “absoluta” derivada de su carácter revelado no es una religión. Puede haber otras aproximaciones no religiosas –y compatibles– a las cuestiones antropológicas o morales, y hay campos en los que la revelación solo aporta unas enseñanzas parciales –por ejemplo, el relato bíblico de la creación no pretende ser una explicación científica–; pero pedir a la religión que renuncie a defender absolutamente sus posturas es un sinsentido.

Por otro lado, el currículo de Religión ya contempla la fundamentación ética de la dignidad humana que Marina pide para la asignatura de “Valores”. Además, los colegios podrían fomentar que los alumnos cursen ambas si las ofrecieran también en el bloque de materias opcionales.

En cuanto a que los centros tengan obligatoriamente que ofrecer Religión –independientemente de lo que suceda con la asignatura de “Valores”–, los preámbulos a las disposiciones sobre los currículos lo justifican porque la dimensión religiosa es una parte importante en la formación integral de la persona (al menos para los creyentes: de ahí que la materia sea voluntaria para los alumnos). Además, la profundización en la doctrina permite la “inculturación de la fe”, y es “un magnífico instrumento para la comunicación y el diálogo en un mundo plural”.

Ver artículo completo en: http://www.aceprensa.com/articles/verdades-y-mentiras-sobre-la-clase-de-religion/

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm9.staticflickr.com/8591/16814019335_bc04fafe0f_b.jpg

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