Por Javier Pardo de Santayana

( Acuarela de Josep Halleman en josephalleman.com. música.2003-master-class ) (*)
Busco entre los programas de televisión uno que se aleje de la tensión política. Llevamos unos días ya de precampaña y, la verdad, no hay cristiano que lo aguante. Además lo que en ellos se discute ha acabado por saturar con creces mi capacidad de aguante. Acaparan las ondas las referencias a la lucha contra la corrupción, pero desde una repulsiva hipocresía y una confusión desconcertante. Conociendo el paño estoy convencido de que un alto porcentaje de los ciudadanos que hoy se rasgarán las vestiduras solicitó en algún momento la no inclusión del IVA y que una inmensa mayoría haría uso de las tarjetas “negras” si se le ofrecieran. Luego constato sorprendido cómo a la mayor parte de los votantes andaluces les trajo al pairo que los fondos públicos hubieran sido repartidos entre los amigos del partido o utilizados para irse de fulanas. Y veo cómo se confunden en un mismo lío gastos quizá excesivos pero orientados a la mejora de los servicios públicos con la utilización de medios públicos en beneficio propio; o cómo no se hace diferencia entre el recurso a los trucos de siempre para engañar al fisco y el hacer pasar directamente a los bolsillos propios fondos confiados a la administración. Veo, sí, una vez más, que lo que debiera ser un laudable ejercicio de saneamiento del cual debiéramos sentirnos orgullosos se utiliza exclusivamente para la simple destrucción del adversario. Esto siempre con total olvido de la famosa viga propia.
Bueno, pues decía yo que harto de tanta confusión e hipocresía me dediqué a buscar algo que fuera diferente en la televisión. Y así fue como acabé en la dos con un programa verdaderamente interesante.
El presentador – alma del programa – es un hombre entusiasta y simpático, por lo que se ve enamorado y buen conocedor del mundo de la música. A veces él mismo se pone al piano y acompaña a los cantantes o congrega a un grupo de gente para sondearlo respecto a la popularidad de algunas arias importantes, o entrevista a un cantante con un aire informal como de amigos. Esta noche habla del “do de pecho”, esa expresión estrictamente técnica pero que manejamos con frecuencia para cuestiones ajenas a la música cuando queremos expresar que alguien se lució yendo más allá de lo esperado. Así me entero – ignorante de mi – de que “bel canto” no es un equivalente a ópera en general sino expresión que corresponde a un periodo concreto de la historia de la música en el que primó la técnica aplicada a la belleza. En él dominarían grandes compositores italianos como Rossini, Bellini y Donizetti. Una curiosidad: varios de ellos pusieron a sus obras temas o letras en francés con el objetivo de halagar a un país en el que los derechos de autor les trataba de forma especialmente favorable. Luego, el cansancio y otras muchas circunstancias, sobre todo – me pareció entender – el surgimiento del romanticismo, darían prioridad a la emoción: los cantantes ya no estarían tan sujetos a la técnica y el virtuosismo sino que “declamarían” su papel emocionando al público. La voz sobresaldría ya sobre la música. Sería le época de las óperas de Wagner y de Verdi, por ejemplo.
Pero volvamos a ese “do de pecho” del que hablé al principio. El presentador nos recuerda que éste fue un descubrimiento concreto de un cantante concreto – el francés Gilbert Duprez (1806-1896) – y tuvo lugar un día concreto: el 17 de diciembre de 1831(1). Así que el presentador nos llevará a una cancha de tenis para hacernos ver con nuestro campeón Alex Corretja que aquel día ocurrió algo parecido a lo que ocurrió en el tenis cuando Bill Tilden sacó por primera vez por encima de la cabeza más que duplicando así la velocidad de la pelota. También nos describiría como se consigue alcanzar ese do casi milagroso, es decir, cómo han de hallarse los músculos del cuello, relajados como cuando hablamos, y cómo hay que poner la lengua y la faringe para hacer que el paso del aire produzca un sobreagudo sin falsete más allá del do normal, que ya es decir. O sea, pasar del la – nota “natural” – a ese do como si éste fuera igualmente natural.
Para que lo entendamos, el presentador hace dos cosas: en primer lugar somete a un tenor español a un tac del cuello, de forma que podremos ver el interior de su garganta en el momento de emitir la nota, y, en segundo lugar, nos permitirá ver y oír al prodigioso tenor mejicano Javier Camarena emitiendo nueve dos de pecho seguidos en el aria de “La ville du Régiment” de Donizetti (2). Esto sucede en nuestro Teatro Real. Luego, el mismo tenor nos mostrará su técnica en un ambiente de sencilla intimidad y nos explicará qué es un “legato”: esa cautivadora técnica que permite dar continuidad a una larga frase musical hasta rematarla con la mayor naturalidad y que es otro de los grandes legados del “bel canto”. Y Camarena lo practica cantando “Una furtiva lagrima” para que apreciamos lo que aquello supuso para la buena música. En fin, todo un lujo para el espectador.
También vimos un simpático coro de “gospel” al que sorprendimos ensayando. Éste nos ilustraría sobre los elementos fundamentales de la composición musical, a saber, la melodía y la armonía y el ritmo sobre los que que aquélla se asienta. Los tres irán entrando sucesivamente hasta hacer surgir la magia de la música. Se ve que el programa pretende acercarse a los mecanismos y a la emoción del arte de una forma amena y asequible: a la altura de cualquier persona interesada en su descubrimiento.
Para terminar añadiré tan sólo una curiosidad y una objeción. La curiosidad es que el do de pecho no corresponde realmente a voz de pecho sino de cabeza, por cuanto ésta y no aquél es su caja de resonancia. En cuanto a mi objeción, se refiere sólo al título. Porque el programa se conoce como “This is opera”. ¿Y por qué no – digo yo – como “Esto es la ópera”, que queda tan redondo y tan sonoro? Quizás traten de favorecer su venta a cadenas internacionales, pero, en todo caso ¡qué manía esta de poner en inglés todo lo nuestro!
(1) Wikipedia dice que, según el musicólogo Rodolfo Celletti, el primero fue el español Manuel del Pópulo Vicente García (1775-1832).
(2) También recojo de Wikipedia la sorprendente actuación del peruano Juan Diego Flórez en el Scala de Milán, cuando en cinco minutos emitió dieciocho dos de pecho al bisar los 9 primeros a petición del publico.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm6.staticflickr.com/5461/17232194722_fe77de0ebd_o.jpg
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