Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Cosas asombrosas que pasan por ahí y sobre todo por aquí

Tres foramontanos en Valladolid 12 Jun 2015 - 07:25 CET
Archivado en:

Por Javier Pardo de Santayana

( Acuarela de José Garrido, con pigmentos Kremer en Garzapapel. Foto en Facebook) (*)

Me tienen, de verdad, asombrado. Vean ustedes, por ejemplo, lo que acaba de ocurrir con Cuba. Nos dicen que el presidente Obama la retiró su consideración de país patrocinador del terrorismo, y oigo decir que el motivo es que no existe ya constancia de que lo haya apoyado en los últimos seis meses. Pero el caso es que el régimen cubano y los personajes que lo rigen no han cambiado: son los mismos de toda la vida. O sea que esto es como si a un asesino en serie se le retirase tal consideración porque hace seis meses que no asesina a nadie.

Mas no es esto tan sólo. Rusia se come a Crimea y nadie mueve un dedo. Hecho consumado, y a otra cosa mariposa. Cierto es que aquella península es la única salida de Moscú a los mares cálidos y que hay mucho ruso por allí, pero el hecho es que fueron los mismos rusos los que decidieron en su día que aquella península siguiera siendo parte de Ucrania cuando ésta proclamó su independencia. Y a lo que voy: ahí está un hecho consumado que no parece merecer la reacción de Naciones Unidas, ni de Estados Unidos, ni de Europa, ni de nadie, salvo por algunas medidas económicas que hacen algo de pupa pero no afectan a la aceptación del hecho sino que lo confirman. Mal precedente este, porque ¿qué habrá que hacer, digo yo, para que alguien pare los pies a un país que se toma la justicia por su mano?¿Para qué están el exigente Tribunal de La Haya y otras altas instancias internacionales?

Mas no es preciso salir fuera de España para asombrase de estas cosas. Ahí tienen ustedes el hecho de que en Andalucía haya ganado las elecciones un partido cuyos miembros dirigentes han hecho mangas y capirotes con el dinero reservado a los parados repartiéndolo entre los amiguetes cuando no metiéndolo directamente en sus bolsillos. “Tiene dinero como pa comprarse una vaca”, decía la madre de uno de los gerifaltes que por lo que se ve es señora fina y educada. Claro que otro importante cargo público se lo fundía en cocaína y en fulanas con su conductor según éste nos ha contado detalladamente. Lo cual prueba que la corrupción no alcanza sólo a los representantes de la “ciudadanía” sino a la “ciudadanía” propiamente dicha, a la que desmanes de esta enjundia no parecen importar gran cosa.

Por otra parte, en Barcelona, capital europea del extremismo revolucionario urbano – ese que quema contenedores, destroza cajeros automáticos y arrasa las calles aprovechando cualquier acontecimiento o manifestación que congregue suficiente gente – concede la alcaldía a una señora que lo primero que hará, según anuncia, será suprimir la policía antidisturbios. Burrada ésta que nos obliga a suponer que la dicha señora, tal como tiene por costumbre, en vez de combatir los desmanes piensa ponerse al frente de ellos.

También llama la atención – no me cansaré de repetirlo – que estando como están las cosas, con un ejército islamista de degolladores que ya se tragó gran parte de dos de los países del Oriente Próximo, un Oriente Medio escasamente estable y un Lejano Oriente en proceso de rearme; con una Rusia que añora los infelices tiempos de Lenin y de Stalin; con un Sahel en el que busca asiento la gente de Al Qaeda y un África plagada de problemas internos – con un futuro incierto y preocupante al máximo – el secretario general de uno de los grandes partidos españoles y aspirante a presidente del gobierno comunicara su intención de eliminar el ministerio de Defensa.

Mas no acaba aquí la lista de los motivos de mi asombro, pues entre las maniobras de los partidos para aprovechar las enrevesadas “matemáticas electorales” – que desvirtúan los resultados de las urnas en beneficio propio -, quienes debieran velar por el estricto cumplimiento de las leyes y la estabilidad del sistema español de convivencia que en su día fue modelo histórico de sensatez y visión de futuro, coquetean con un partido que se propone traer de nuevo el comunismo. Sí, señores, asómbrense: se trata de aquel famoso comunismo que acabó hasta con la República Soviética y del que los mismos militantes abjuraron por su inutilidad y perversión, pero que en nuestro país renace pese a todo como para decir “España es diferente”. Aquí precisamente toma su inspiración – y para más inri, no sólo inspiración, sino también abundante dinerito fresco – de la pomposa “República Bolivariana de Venezuela”, donde ya escasea hasta el papel higiénico y la oposición ha sido invitada a entrar en las prisiones para permanecer en ellas “sine die». Todo esto con la intención de cargarse el sistema democrático aprovechando, claro está, las posibilidades de libertad que se le ofrecen generosamente.

Para terminar, puesto que debo rematar mi artículo, citaré sólo un ejemplo más: aquí en España, tras un incidente con el triste resultado de la muerte, las autoridades deportivas decidieron expulsar como socios de los clubes, y prohibir la futura entrada en los estadios, a quienes muestren pancartas o entonen cantos ofensivos, profieran frases xenófobas o insulten gravemente a alguien. Y lo cumplen rigurosamente. Fuera los grupos extremistas, es decir, los ultras sur y compañía. Y, sin embargo, nadie se atreve a hacer lo mismo con quienes realizan gestos análogos contra el Rey de España y contra los españoles ofendiéndoles con gritos y pitidos dirigidos a Su Majestad y al himno nacional y quemando la bandera o mostrando banderas anticonstitucionales. Asombroso, porque si si se ha conseguido evitarlo con los ultras, con más razón se podrá conseguir contra quienes muestran sonoramente su odio, no sólo hacia su rival en el deporte, sino hacia sus compatriotas y su propia Patria.

También asombra que en un país de libertades, una asociación deportiva que, ya de entrada, se define como “más que un club”, utilice el deporte arteramente para forzar a hacer política a un grupo de jugadores a los que incluso viste de bandera. Y me asombro todavía más al ver cómo se toma la libertad de hacerlo a sabiendas de que entre ellos hay españoles de otras regiones del país y hasta una buena proporción de extranjeros pertenecientes a varios continentes. Hombres que, por temor a represalias, o sea, por cobardía, han de pasar por el penoso trance de convertirse en cómplices de una clase política y unos dirigentes deportivos que permiten, alientan e incluso organizan un acto de odio que va más allá de la simple exhibición de su impresentable educación.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm9.staticflickr.com/8876/18151771440_542db62f08_b.jpg

Tres foramontanos en Valladolid

Los autores nos cuentan… Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Aunque de raíces castellanas, nuestra formación, como se indica en los resúmenes biográficos que siguen, tiene lugar más allá de las […]

Más en Tres foramontanos en Valladolid

Mobile Version Powered by