Por José María Arévalo

( Actual Humilladero de San Sebastián, en Pesquera de Duero) (*)
Tras los tres capítulos que hemos dedicado a los templos desaparecidos en Peñafiel, seguimos hoy con los perdidos en Pesquera de Duero, con el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”, de los arquitectos vallisoletanos Juan José Fernández Martín, Francisco Pedro Roldán Morales, José Ignacio Sánchez Rivera y Jesús Ignacio San José Alonso, que venimos reseñando. Eran las ermitas de La Magdalena, de Nuestra Señora de Rubiales, de San Isidro y la de San Sebastián, y la Iglesia parroquial de San Juan Bautista.
Pesquera de Duero
Ermita de La Magdalena
“Existe documentación relativa a una ermita de la Magdalena que estaba extramuros de la villa y que en 1566 estaba sin cerrar y en mal estado. Todavía en 1589 se citaba esta ermita, que reparaba el concejo de la villa (Catálogo Monumental, Peñafiel, p. 183: Libros de fábrica. Visita: 1566.- Visitó su merced a la Magdalena extramuros de la villa y la halló mal tratada y reparada y abierta. Visita: 1589.- Ítem halló el señor visitador haber cuatro ermitas que se nombran Nuestra Señora de Rubiales, que reparan los cofrades de la cofradía de su nombre y otra de San Sebastián que la repara su cofradía y otra de San Pedro y la Magdalena que repara el concejo, las cuales visitó personalmente. (J. SAN MARTÍN PAYA. En el inventario de 1345 sólo figura en Pcsquera la parroquia de San Juan).
Nada sabemos de su ubicación, pues no han pervivido topónimos que la sitúen, y simplemente conocemos que se trata de un edificio extramuros, por lo que sería una ermita (sin rango de parroquia) de un arrabal. Consultando el plano parcelario de la localidad, se puede establecer como hipótesis su ubicación en la plazuela triangular existente hoy dentro del casco urbano. También cabe la posibilidad de que se tratara de un despoblado más alejado de la población.
Ermita de Nuestra Señora de Rubiales o Rubialejos (Primer edificio)
A 1 kilómetro del casco urbano, en el antiguo camino hacia Villafuerte y Palencia, se sitúa el pago de Rubialejos. Alude quizás el término a los escarpes arcillosos que dan al terreno un vivo color rojo (rubeum) como sucede asimismo en los pagos de San Martín de Rubiales, pueblo cercano de la provincia de Burgos. El diminutivo Rubialejos parece que se fue acuñado más tarde, pues hasta 1600 sólo se dice Rubiales.
Aunque hay actualmente un edificio consagrado a la advocación de la Virgen de Rubialejos, se trata de una construcción de nueva planta comenzada en 1691 ( Catálogo Monumental, Peñafiel, p. 180). Sin embargo, se tienen noticias documentales de obras realizadas en un edificio anterior, del que no quedan restos, y que reparaba su propia cofradía en 1589. En 1615 el Visitador de la diócesis de Palencia, a la que perteneció Pesquera hasta la década de 1950, la encontró muy arruinada, ordenando su reparación. A fines del mismo siglo se inició la construcción que hoy existe y sigue mantenida por la misma cofradía.
Ermita de San Isidro
Existió hasta el siglo xx una ermita de San Isidro en el arroyo del Vano de San Isidro, próxima al camino antiguo de Villafuerte y Palencia, muy cerca del páramo, sin que en el presente se conserven más restos que un majano (Cart. Militar de España: Hoja 17-15, 1/50.000, «Quintanilla de Onésimo», del Servicio Geográfico del Ejército, año 1981. Cuadrícula 400 4613. Aparece un arroyo San Isidro que toma el nombre de una ermita. En la cartografía del IGN, hoja «Peñatiel», se señala un «camino de la ermita de San Isidro», aunque luego por error se le da ese nombre a la ermita de Rubialejos, error que también tiene la Cartografía Militar).
Ermita de San Sebastián (Primer edificio)
La ermita de San Sebastián aún existe, aunque clausurada al culto. Anterior al actual edificio existió otro que mantenía la cofradía homónima, conforme explícita la visita que se hizo en 1589 (Catálogo Monumental, Peñafiel, p. 186).
Está situado en la salida del pueblo hacia Peñafiel y Roturas y lo único conservado al presente del primitivo edificio es un crucero de piedra, recientemente restaurado, donde puede leerse al pie PUSOME SEBASTIAN DE … 156.., por lo que parece tratarse de la ofrenda de un donante homónimo.
Iglesia parroquial de San Juan Bautista (Primer edificio)
La actual iglesia de San Juan Bautista se levantó de nueva planta a finales del XVI, pero hay noticias de un edificio anterior bajo la misma advocación en el que se realizaban obras tan sólo dos años antes de que se comenzara la construcción de la actual (Catálogo Monumental, Peñafiel, p. 174. J. SAN MARTÍN PAYO, p. 81: En 1345 tenía dos prestes y un Subdiácono).
La desaparición total de este edificio se debió a varios factores. Por una parte, el aumento de la población que en un contexto general de prosperidad, obligaba a los pueblos a buscar templos más amplios. Los testimonios de los Visitadores diocesanos son reflejo de esa realidad en toda la comarca.
En el caso de Pesquera hay que insertar además la nueva iglesia como un elemento más en las reformas urbanas que tienen lugar entre 1550 y 1650. En efecto, la iglesia completa uno de los costados de la plaza porticada, a la que abre la fachada del lado del Evangelio, y es ésta foco visual en el acceso norte a la población, que se efectúa a través de una secuencia puente-arco que aún subsiste. Es un proceso imitativo del que se venía realizando en la misma Valladolid. El acceso por la puente del Esgueva y puerta del Campo, en calle Santiago, se repite aquí a través del puente y el arco, terminado en 1630, conduciendo a una plaza porticada reflejo de la nueva plaza mayor, que en Valladolid estaba realizándose tras el incendio de 1561 (A. REBOLLO MATÍAS). Era necesario, pues, completar el conjunto con una pieza armónica con el conjunto y de una escala adecuada a las necesidades del momento, lo que exigía la demolición de la vieja parroquial y encajar una iglesia de nueva planta ajustándola hasta el extremo en el viario existente. El espacio para la ubicación del nuevo edificio y la plaza mayor saldría de la reorganización de los espacios previos irregulares de la plaza y el atrio-cementerio de la iglesia antigua, habitual en todos los pueblos comarcanos ( J. L. SÁINZ GUERRA). .
La construcción de un nuevo templo de tan considerable escala exigió la aportación del esfuerzo de todo el pueblo, que en este período de tiempo desmanteló la antigua San Juan Bautista y se desentendió de la ermita de la Magdalena, para la que se solicitan reparos durante el XVI que no evitaron su desaparición.
La nueva iglesia de San Juan nunca fue terminada, pues sólo se levantó una de las dos torres de la fachada. Una vez terminada la fábrica en sus elementos esenciales, las cofradías disiparon sus fuerzas en construcciones particulares que debieron condicionar la terminación de la parroquial. Así, nos encontramos con que los nuevos edificios de la Virgen de Rubialejos (1691), San Sebastián (siglo XVIII) y el Humilladero (1629) completaron el paisaje sagrado de la población a continuación de la edificación de la nueva iglesia ( J. I. SÁNCHEZ RIVERA, 3, p. 224).”
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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