Por Javier Pardo de Santayana

( Una página de Facebook) (*)
Mucho se ha hablado y escrito sobre la irrupción de los grandes portales informáticos en nuestro escenario. Intuyo que el impacto de su aparición es, además de importante, variadísimo en cuanto a sus repercusiones en el campo de las comunicaciones, la información y muchas otras actividades y ámbitos de nuestras vidas. No en vano nos proporciona acceso a cosas tan variadas como enlaces de internet, buscadores, foros sociales, documentos diversos, aplicaciones e incluso compras electrónicas.
No entraré apenas en este vasto e importante asunto porque, tal como ahora se dice de quienes emplean alguna herramienta de este tipo, mi voz es la de un simple y vil “usuario”, mas mi contacto con el sistema referido me resulta suficiente para imaginar el grado de influencia que estos tinglados pueden tener sobre la vida de la gente puesto que sirven para casi todo, suelen utilizarse con enorme frecuencia y, juntamente con otros mecanismos de base tecnológica, configuran un medio envolvente en el que hoy en día se halla inmerso el ciudadano.
En efecto, como ya he sostenido en este mismo blog, la mayoría de la gente no ve ya la realidad directamente sino a través de una pantalla en la que la cuentan lo que pasa y dicen lo que es bueno y lo que es malo, lo que importa y lo que no importa, lo que es es bello y lo que es feo, la moda que debe seguirse, lo que conviene que compremos, lo que es políticamente correcto o incorrecto, y hasta a quien deberíamos votar o no votar. Por mucho que esto se disfrace con la apertura al comentario público, en realidad se trata de la presencia continua de opiniones concretas sobre todo cuanto nos rodea, pues lo que aparece en la pantalla suele implicar un posicionamiento previo cuando no directamente un juicio sobre personas o acontecimientos.
Sé que individuos muy sapientes y sesudos han alertado ya sobre el problema. Se trata de que la capacidad de influencia de estos sistemas se desarrolle sin perjudicar al juego limpio o ponerse en manos de intereses espurios: de controlar de alguna forma su excesivo poder. Sé también que existen ya varios estudios que se refieren a cómo se debe asegurar que se desenvuelvan sin desdoro de la más pura y transparente libertad democrática. Mas dudo de que este asunto no se nos escape de las manos, pues ya hace tiempo que los tinglados informáticos invaden territorios que debieran ser simplemente soportes neutrales.
Mientras tanto vemos cómo se producen de cuando en cuando las trifulcas como consecuencia de un crecimiento rápido y desmesurado insuficientemente conocido y controlado. Sé que, en un momento determinado, mi portal, cuyo nombre empieza con y griega, decidió no incluir información nacional aquí en España. Supongo que se referiría a la que viene en la hoja de portada o como eso se llame. Era, creo recordar, una reacción ante determinadas normas económicas, pero aquello me sonó a rabieta: “Mira, pues ahora hago esto y te fastidias” entendí decir. Y no sé como sigue ahora la cosa, pero sí que sigo observando algún detalle que me escama.
Por ejemplo, últimamente leo titulares descaradamente partidistas en materia política en los que no sólo se significan innecesariamente, sino que arremeten contra el gobierno por sistema. Y no veo que procedan de la prensa nacional, sino que tienen toda la pinta de echar su tercio a espadas con firma editorial, superando así ampliamente lo que debe corresponder a un portal de Internet salvo en el caso de que éste se ubicara en la calle Ferraz o en otro sitio parecido.
Tampoco parece lejos “Y” del estilo de aquellas revistas gráficas que atraen al lector con el marchamo del cotilleo o del tirón sexual, aunque, naturalmente, evite caer en lo que se considera pornográfico. En cualquier caso, la superficialidad de muchos de sus comentarios ”de portada” parecen impropios de algo serio: que si a fulanita de tal la levantó la falda el viento y dejó al descubierto partes ocultas de su anatomía, o que menganita lució un escote de aquellos de vértigo. Otro de los territorios que sondea este portal es el de la omnipresente moda, en la que se atreve a pontificar sobre aciertos y desaciertos, como si fuera el árbitro de la excelencia. Ni la mismísima Reina de España escapa de su impertinente vigilancia.
De estas consideraciones se deduce que la información de impacto – aquella que presentan los portales como de mayor actualidad e importancia mediática del día – no se encuentra a la altura de un negocio universal que maneja tantos millones o más que muchos estados soberanos, y que, a través del correo electrónico, facebook, los tuits, whatsapp y tantos otros nuevos sistemas como han surgido últimamente, tiene acceso a información sin cuento sobre prácticamente todas el mundo.
O sea, sobre usted, sobre mí y sobre el vecino, virtuales presas de cualquier campaña de descrédito ante unos gigantes de la información que por cualquier motivo se propusieran manipular intencionadamente nuestras frases y nuestras fotografías. He aquí el terreno perfecto para una agitprop a la antigua usanza pero apoyada por la alta tecnología.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm6.staticflickr.com/5686/20547885331_8930686701_b.jpg
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