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Los lunes, revista de prensa y red

Tres foramontanos en Valladolid 31 Ago 2015 - 07:28 CET
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“Más vale solos que mal acompañados”, del Foro de la Familia, y “Constitución y Consenso”, de Aleix Vidal-Quadras

( Viñeta de Puebla en La Razón el pasado día 27 de julio ) (*)

MÁS VALE SOLOS QUE MAL ACOMPAÑADOS

Artículo del Foro de la Familia publicado en su Boletín el pasado día 17 de julio

Esta semana se ha consumado el abandono por parte del Partido en el Gobierno a quienes le votaron para que se respetara el derecho a la vida del no nacido. Después de muchos años de lucha de la sociedad civil en defensa de la vida, los pactos, los consensos, los cálculos electorales, los intereses ocultos, los complejos y la cobardía han dado en reconocer el aborto como un derecho de facto y han consagrado el aborto libre. Se ha roto, pues, la confianza en nuestros gobernantes y ya no podemos creernos ni promesas, ni argumentos, ni dilaciones oportunistas dejando la resolución en manos de un tribunal, el Constitucional, que lleva 5 años mareando la perdiz con excusas que ofenden la inteligencia sobre la no intromisión en procesos electorales.

Es la hora, por tanto, de la sociedad civil. Los que defendemos la vida, toda la vida, preferimos hacerlo solos que mal acompañados. Es la hora de organizar la respuesta a tanto engaño sin contar con unos políticos estrechos de miras y vendidos a intereses internacionales de control de la población.

Somos muchos los que no cambiaremos vidas por votos y no nos afectan los mensajes del miedo ni las supuestas recuperaciones económicas que sólo ven los que no han sufrido estos años el terrible zarpazo de la crisis. La familia española no ve esa tan cacareada recuperación ni cree en supuestos planes de familia que no tienen ningún recorrido efectivo y que no son más que un maquillaje para que parezca que nuestros problemas les importan.

Han juzgado mal la madurez de los votantes. Hoy las alcaldías, las comunidades y los escaños no se dirimen por miles de votos, sino por cientos. Un partido que desprecia a muchos centenares de miles de sus votantes, engañándoles incumpliendo su programa electoral, no merece ser tenido en cuenta ni escuchado.

Si me engañan una vez, la culpa es del que miente. Si me engañan dos veces… la culpa es mía.

Madrid, 17 de julio de 2015.- En el Pleno del Congreso de los Diputados del día de ayer, el Partido Popular ha consumado la traición a su electorado manteniendo la ‘Ley Aído’ con una modificación ridícula de la misma.

Desde el Foro de la Familia afirma su presidente Mariano Calabuig: “El juego político ha permitido no poner en evidencia a los diputados del PP que firmaron el recurso de la Ley ante el Tribunal Constitucional al retirar UPN sus enmiendas por promesas del Ministro de Sanidad con un plan ambicioso de ayuda a la mujer embarazada. El PP ha faltado a sus propios principios fundacionales.

Actuar en contra de los propios principios es uno de los actos más bochornosos que puede realizar un político perdiendo su legitimidad. Ahora fantasean con que esperan la sentencia del TC para modificar en más profundidad la Ley”.

Calabuig recuerda que “eso no fue el argumento del Presidente del Gobierno cuando, el día de su viaje a China, informó que paralizaba la ley del ministro Gallardón. En ese momento, Rajoy declaraba que el aborto es un tema delicado y que no modificarían una ley que es susceptible de ser modificada cada vez que cambie el gobierno si ya existe consenso sobre la misma”.

“Han hecho oídos sordos a la voluntad de la mayoría de la sociedad civil atendiendo la demanda de una minoría, norma de actuación que, últimamente, tienen los partidos españoles. Las mayorías no cuentan, sólo una vez cada cuatro años. Allá ellos con su conciencia y las consecuencias de sus engaños”, les reprocha Calabuig.

Desde el Foro aplaudimos la valentía de los diputados del PP que han votado en contra -o se han abstenido- de la propuesta de su partido.

“Los que defendemos la vida del no nacido, somos conscientes de que no podemos contar con ningún partido político en condiciones de poder gobernar hoy en España que vaya a modificar la legislación del aborto. Será la sociedad civil la que, con lucha y firmeza, conseguirá acabar con una de las mayores aberraciones del ser humano: el aborto”.

Artículo en: http://www.forofamilia.org/para-pensar/mas-vale-solos-que-mal-acompanados/
http://www.forofamilia.org/notas-de-prensa/el-pp-ha-consumado-su-traicion-al-electorado/

Constitución y Consenso

Artículo de Aleix Vidal-Quadras publicado en La Gaceta el pasado día 13

En un reciente e interesante artículo, Araceli Mangas reflexiona sobre la necesidad de una reforma constitucional en España con argumentos de gran solidez, pero olvidando un hecho que dificulta enormemente por no decir que imposibilita hoy acometer tal tarea en nuestro país: las distintas partes que deberían forjar un acuerdo para actualizar nuestra Ley de leyes discrepan en temas que afectan a los fundamentos mismos del actual orden constitucional, por lo que un texto que satisficiera o desagradase a todos por igual es materialmente imposible de redactar. La docta profesora de Derecho Internacional acierta cuando afirma que una coincidencia previa y completa sobre la reforma no debe ser un requisito para iniciar su revisión y pone como ejemplo las sucesivas modificaciones de los Tratados europeos. Sin embargo, la obligación de ser aprobadas por todos y cada uno de los Estados Miembros condena al fracaso cualquier intento de avance en la integración que no disfrute de la unanimidad. Por eso naufragó el proyecto de Constitución comunitaria que elaboró la convención presidida por Valéry Giscard d´Estaing al no ser aceptado por Francia y Holanda.

Una Constitución no sólo es un conjunto de reglas de juego o un marco procedimental, contiene conceptos y valores profundos sobre una determinada visión de la sociedad y de la forma correcta de convivir en ella. En toda Carta Magna hay un determinado enfoque ético y una concepción antropológica. Por eso la Constitución de la República Islámica de Irán, por poner un ejemplo notorio, es una monstruosidad contemplada desde una óptica ilustrada, democrática y liberal. Si pretendemos mejorar la Constitución de 1978, obra magna y definitoria de la Transición, con el fin de corregir sus evidentes defectos, que el tiempo ha ido poniendo de relieve, y de adaptarla a los grandes cambios acaecidos en España y en el mundo a lo largo de los últimos cuarenta años, es preciso que las fuerzas políticas que se sienten para emprender este aconsejable trabajo definan un campo común básico sin el cual no vale la pena seguir hablando. En la Transición casi sin excepciones los partidos que participaron en el proceso democratizador aceptaron la Monarquía como forma de Estado, la indivisibilidad de la soberanía del pueblo español, la unidad nacional, la autonomía de las regiones, la separación de poderes, el derecho a la propiedad privada y las libertades civiles y políticas esenciales de la sociedad abierta, por citar algunos puntos cruciales. Es obvio que en el período convulso en que han desembocado las cuatro décadas transcurridas desde entonces semejante plataforma de arranque no existe y en cuestiones clave las posiciones no es que sean distintas, es que son contrapuestas y por tanto incompatibles. La idea de que Pablo Iglesias, Artur Mas, Iñigo Urkullu, Albert Rivera, Alberto Garzón, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy podrían articular un ambicioso, leal y constructivo pacto nacional para actualizar la vigente Constitución es o una ingenuidad o una quimera.

La Transición fue un hermoso sueño, una noble ilusión, que la realidad ha acabado liquidando para nuestra desgracia. La única manera de salvar aquel bienintencionado intento de superar nuestros demonios familiares consistiría en que las fuerzas políticas que siguen creyendo en los pilares del orden diseñado entonces, y que son una rotunda mayoría, se uniesen como una piña frente a las que pugnan por destruirlo. Pero eso no sucederá porque faltan la altura de miras, la firmeza de las convicciones, el sentido de Estado y la generosidad requeridas. Basta constatar la estrategia adoptada por el PSOE tras las elecciones municipales de mayo pasado para llegar a la triste conclusión de que los desgarros que descomponen a España como empresa colectiva en este primer cuarto del siglo XXI son ya irreversibles y que solamente una catástrofe como la que sin duda se avecina hará reaccionar a los españoles que, una vez consumado el desastre, deberán reunir los trozos del derrumbe para volver a su enésimo ensayo de vencer sus pulsiones autodestructivas. Nada me complacería más que equivocarme en este sombrío vaticinio, pero los signos de que este es el destino que nos aguarda están ahí y crecen en intensidad cada día que pasa.

Artículo en: http://www.gaceta.es/aleix-vidal-quadras/constitucion-consenso-06082015-0904

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm6.staticflickr.com/5696/20547812721_24c2f7e5ca_o.jpg

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