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“Melancolía”, en el Museo Nacional de Escultura

Tres foramontanos en Valladolid 13 Sep 2015 - 07:21 CET
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Por José María Arévalo

( Autorretrato de Velázquez procedente del Museo de Bellas Artes de Valencia.1640) (*)

Durante todo el verano, y hasta el 12 de octubre, en sus instalaciones del Palacio de Villena, nuestro Museo Nacional de Escultura, con la colaboración de la Obra Social “la Caixa”, ha ofrecido la exposición “Tiempos de melancolía. Creación y desengaño en la España del Siglo de Oro”, con obras de El Greco, Ribera, Durero, Alonso Cano, Murillo, Brueghel el Joven, Rubens, Alonso Berruguete, y muchos otros como ahora veremos, con un interesante hilo conductor, el mito -como hecho de cultura- de la melancolía, que cristalizó en la sociedad española en los siglos XVI y XVII.

( San Jerónimo penitente. 1634. José de Ribera. 1591-1652. Procedente del Museo Thyssen-Bornemisza) (*)

A mediados del verano, la exposición incorporó el autorretrato de Velázquez procedente del Museo de Bellas Artes de Valencia, que se encontraba en París en la gran exposición monográfica sobre el artista, y que ahora tenemos ya en Valladolid junto a un ejemplar de la segunda parte de “El Quijote”, en la primera sala de la muestra. Es una importante obra del gran maestro, ya reconocida en su época como lo acredita que Pacheco mencionara este lienzo dentro de su Tratado de pintura. El artista mejor representado en esta exposición es uno de los grandes maestros del Barroco en la pintura, José de Ribera -1591-1652-, que tanto influyó en Velázquez, y del que encontramos aquí nada menos que 7 óleos: “San Jerónimo Penitente” de 1634, cedido por el Museo Thyssen-Bornemisza; “Pitágoras” de hacia 1630; “Sibila”, de 1634, “San Pablo” de 1630-35 y “Magdalena penitente” de 1637, procedentes los tres del Museo del Prado; “Heráclito”, de 1630, del Museo de Bellas Artes de Valencia; y un “Ecce Homo” de 1620 del Museo de Bellas Artes de San Fernando.

También de Durero hay bastantes grabados , entre ellos una estampa a buril de 1514; “Dibujante”, de 1530; “San Jerónimo ” de 1511; y el más conocido, “Caballero, muerte y diablo” de 1517, cedido por la Biblioteca Nacional. Pero antes de ver más autores vamos a recoger las explicaciones sobre el tema éste de la melancolía, que no es el más destacado habitualmente de nuestro Barroco y su precedente el Manierismo.

( Alonso Berruguete. Sibila ) (*)

La exposición “Tiempos de melancolía. Creación y desengaño en la España del Siglo de Oro”, quiere ser una reflexión histórica en torno al mito del estado melancólico a través de más de sesenta obras de arte, medicina, astronomía, música y literatura. Sigue el rastro de la idea de la melancolía desde la Grecia antigua hasta el siglo XVIII, época en la que la medicina moderna destierra el mito de la bilis negra, que vuelve a los hombres tristes, sombríos y enloquecidos, un estado propicio para la creación artística.

( Estudios de cabezas. Antonio de Pereda-1611-1678. 709×1024 ) (*)

María Bolaños, comisaria de la muestra y directora del Museo Nacional de Escultura, lo explicaba así: “No hay en nuestra tradición un sentimiento anímico que haya ejercido tanta seducción como la melancolía, mito cultural milenario que atañe a la historia de la filosofía, la medicina, la astrología y la literatura. En aquel clima contradictorio de nuestro Siglo de Oro, en el que la crisis y el desencanto conviven con un torrente de energía creativa, el jeroglífico melancólico sirve de amalgama simbólica de las obsesiones de toda sociedad, entrelazándose desgarro nacional y esplendor artístico”.

( Jan Gossaert Mabuse, “Cristo varón de dolores”, 1530. del museo del Colegio del Patriarca, de Valencia) (*)

Es un tema, desde el punto de vista científico, inédito en el panorama español y particularmente atractivo para la sensibilidad actual. La melancolía domina el ambiente intelectual y moral durante varias décadas de los siglo XVI y XVII y esta transversalidad cultural se manifiesta en las piezas expuestas que proceden de las artes plásticas, principalmente, apoyadas en la medicina, la filosofía; la astronomía y la música, la botánica, la literatura o los tratados morales. El grupo de eruditos alemanes formado por Panosfky, Saxl y Klibansky que, en un libro ya legendario, “Saturno y la melancolía”, estudió la historia cultural de este humor, invitó a los historiadores del arte a “hacer justicia con la España de Cervantes”, país donde la melancolía alcanzó especial hondura y singularidad y fue un eslabón decisivo en la extensión europea de este trastorno. Cubrir este vacío, aseguraban, ayudaría a “escribir la historia de la sensibilidad del hombre contemporáneo”.

( José de Ribera. Magdalena penitente. 1637) (*)

Tiempos de melancolía -explicaba Hoyesarte.com- es un ejercicio de recuperación de ese eslabón olvidado, evanescente y mal conocido del Siglo de Oro (con sus obligadas conexiones europeas). Transita por algunas de sus derivas temáticas e iconográficas, en un enfoque polifónico, coral, donde obras de excepcional belleza y originalidad construyen un breve y provisional museo imaginario de la melancolía hispana. La exposición recorre el amplísimo abanico de temas, ideas y síntomas que reúne la melancolía, desde la locura y el genio creador, a la tentación del retiro o la meditación sobre la muerte.

( José de Ribera. Sibila.1634) (*)

La exposición, que se presentará también en el Museo de Bellas Artes de Valencia, del 4 de noviembre de 2015 al 7 de febrero de 2016, y en CaixaForum Palma, del 2 de marzo al 11 de junio de 2016, además de las obras mencionadas de Velázquez, Ribera y Durero, incluye un óleo de El Greco, “Alegoría de la Orden de los Camaldulenses” 1606-10; varias maravillosas tallas como la de San Pedro de Alcántara, de Pedro de Mena, de 1663; una cabeza de San Juan de Dios de Alonso Cano, 1655; y “Santa María Egipcíaca”, que realizara Luis Salvador Carmona en 1760. Y extraordinarias pinturas como el “San Pedro en lágrimas” de Murillo, de 1650, procedente del Museo de Bellas Artes de Bilbao; el conocido “Retrato de Felipe II” de Antonio Moro (1555); una “Torre de Babel” de Brueghel el Joven (1558) cedida por el Prado, y otro óleo de su hermano Brueghel de Velours (hijo también de Brueghel el Viejo) que, curiosamente, adquirió la madre Magdalena de San Jerónimo para la cárcel de mujeres de Valladolid.

( Pedro de Mena. San Pedro de Alcántara. 1663) (*)

A destacar también el conocido “Saturno devorando un hijo” de Pedro Pablo Rubens (1536) que se encuentra habitualmente en el Prado; la “Sibila”, talla realizada entre 1526 y 1532 por Alonso Berruguete para el retablo de San Benito; un impresionante “ Soldado muerto”, de gran formato y autor anónimo del XVII, procedente de la National Gallery, de Londres; los “Estudios de cabezas” de Antonio de Pereda (1611-1678) oleo perteneciente al Instituto Valencia de don Juan, Madrid; o el “Cristo varón de dolores” que realizara Jan Gossaert Mabuse en 1530, traida del museo del Colegio del Patriarca, de Valencia; de los que incluimos foto entre las que ilustran este artículo.

( Pedro Pablo Rubens: “Saturno devorando a un hijo”’, 1536. 478×1024) (*)

En fin, impresionante exposición que todavía podemos disfrutar, hasta el 12 de octubre.

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(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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