Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Arquitectura religiosa olvidada. 77. Tordesillas. I

Tres foramontanos en Valladolid 27 Oct 2015 - 07:20 CET
Archivado en:

Por José María Arévalo

( Tordesillas. Acuarela de Luis Labrador) (*)

Llegamos por fin a la cabecera del partido, Tordesillas, a la que dedicaremos varios artículos dados los muchos edificios religiosos desaparecidos en ella, como siempre siguiendo el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”, de los arquitectos vallisoletanos Juan José Fernández Martín, Francisco Pedro Roldán Morales, José Ignacio Sánchez Rivera y Jesús Ignacio San José Alonso, que venimos reseñando. Hoy vamos a referirnos al que fuera Convento de Nuestra Señora del Rosario y a la ermita del Corpus Christi.

Tordesillas

Convento de Nuestra Señora del Rosario de frailes Dominicos

Los dominicos también se instalaron en Tordesillas al este del caserío, como los franciscanos. Si éstos lo hicieron entre el río y el camino de Valladolid (luego carretera), los discípulos de Santo Domingo lo hicieron al lado contrario del camino, hacia el norte, donde aún existe la calle dedicada al santo entre la Plaza de la Villa y la Carretera de Matilla.

Hay indicios de que quizá comenzaran su estancia en la villa en otro lugar, hacia el oeste, en dirección a Torrecilla de la Abadesa, en un lugar llamado el Palenque y bajo la advocación de Santo Tomás. Cambió luego su título por el del Rosario, si bien otros le llamaron de San Pablo, como el convento que la orden tenía en Valladolid ( E. FERNÁNDEZ TORRES, p.19 y 20: Se dice estaba situada -la ermita de Santa Cecilia- en una tierra hacia el Palenque, en donde, en verdad, se descubren algunas piedras que sirven de vallado y pueden ser restos de alguna edificación, sea de esta Santa o de alguna de las citadas, si no fue uno de los sitios que ocupó el Convento de Santo Tomás de Aquino, dominicos).

Pocos datos tenemos de este monasterio y de su edificio, que fue abandonado cuando la Desamortización (P. MADOZ p. 117. Ver el plano de Coello que acompaña la edición.) comenzando a continuación su ruina. A principios del xx aún quedaban en pie unas espectrales ruinas y ningún resto al presente. Tan sólo nos son conocidos detalles acerca de alguno de los retablos del interior de la iglesia (Catálogo Monumental, Tordesillas, p. 523).

Ermita de Corpus Christi

Hay noticias de la existencia de una ermita del Corpus Christi a mediados del XVI (E. FERNÁNDEZ TORRES, p. 20. Catálogo Monumental, Tordesillas, p. 222).

Por aquel tiempo se había refugiado a vivir en la ermita una anciana, suponemos que bajo el pretexto de ejercer de ermitaña del edificio y de la imagen que cobijaba. Sabemos de casos similares de invasión de ermitas por parte de personas menesterosas o piadosas que se proponían dedicar sus días al cuidado del edificio y propagación del culto a la imagen allí venerada. Esto hacían, incluso, miembros de órdenes mendicantes cuando se proponían instalarse en una población, levantando el recelo de otras órdenes ya establecidas por el temor de que las limosnas no permitieran la supervivencia de todos los clérigos.

En cuanto a la invasión por particulares, también fue motivo de suspicacia por ser la limosna, y más en lugar piadoso, una forma de vida de muchos seglares de vida no especialmente ejemplar. Ambas conductas, las de seglares y regulares, fueron controladas y aún reprimidas por las autoridades eclesiásticas (W. A. CHRISTIAN JR. p. 93).

En el caso de Tordesillas, las noticias que nos han llegado son las anotadas en 1566 en el libro de Visitas de la parroquia de San Pedro, a la que estuvo asignada (Catálogo Monumental, Tordesillas, p. 222. E. FERNÁNDEZ TORRES, p. 20). En la ermita el Señor Visitador encontró una imagen de bulto de Cristo y la vieja que allí vivía y tenía la capilla llena de humo. Resuelto a cortar esta intromisión ordenó que se trasladase a la parroquia la imagen para lo cual propuso dos procederes posibles: bien por la noche, sin levantar «alboroto ni escándalo», bien de día haciendo una procesión. Consecuentemente, y con la ermita vacía, se haría salir a la ermitaña y quedaría el edificio cerrado por tiempo indefinido. Tan prolijas y precisas explicaciones de cómo proceder en la expulsión nos invitan a pensar que la cuestión del desalojo sería un asunto de cierta trascendencia social, por lo que el proceder debía ser formalmente impecable. Los invasores de estos espacios también lo sabían y actuaban en consecuencia.

Tenía la ermita, para el culto, un cáliz que también fue llevado a la parroquia. Por último, para mantenimiento del edificio se tenían unos censos que el Visitador, una vez cerrada la ermita, pasó a la cofradía del Santísimo Sacramento que, por consiguiente, puede pensarse que fuera la propietaria. Tras la descripción de estos sucesos no se han recogido más noticias acerca de esta ermita.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c2.staticflickr.com/6/5752/21979188588_148a30edc8_o.jpg

Tres foramontanos en Valladolid

Los autores nos cuentan… Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Aunque de raíces castellanas, nuestra formación, como se indica en los resúmenes biográficos que siguen, tiene lugar más allá de las […]

Más en Tres foramontanos en Valladolid

Mobile Version Powered by