Por Carlos de Bustamante

( Acuarela de Xiao Hui en Facebook) (*)
Ruego a mis probables e improbables lectores, que perdonen este último de la miniserie sobre la homosexualidad, seguro que innecesario, porque conclusiones las habrán sacado ustedes mejor que las mías. No obstante y por si alguno no hubiera aguantado tanto marear la perdiz sobre el mismo asunto y hubiera omitido la lectura de alguno de ellos, me decido a rematar la faena que, en mi opinión no es en absoluto baladí.
– Así como por la ideología de género (“gender o teorías queer”) afirma el disparate de que ¡¡ “la mujer” no nace, sino que se hace!!
– Con la homosexualidad (masculina o femenina) sí se puede afirmar científicamente comprobado que ¡¡el homosexual no nace; se hace!!
– Porque hubo variaciones por motivos que diré luego, en si la homosexualidad era o no enfermedad, cientos de estudios fiables han venido a demostrar que “esta `anomalía´ sí es enfermedad”.
– Por motivos que también veremos, el científico Richard Cohen, citado en un artículo anterior, afirmó que “no era enfermedad”. El Rezongón “no quita ni pone rey”, porque dice nada más de lo que otros han estudiado por profesión, que evidentemente no es la suya. Dice, que sigan la lectura si les pete y podrán ver cómo últimamente “toma más cuerpo” la anomalía buscada y provocada que la propiamente enfermedad; sin que, por ello, no deba descartarse ésta. Un poco de lío ¿no? Tanto como lío es la conducta del hombre (en general, claro) en los “decadentes tiempos actuales”.
– Anomalía, enfermedad o cuantos sinónimos o no se les ocurran, lo cierto ciertísimo es: “que tiene cura”.
– El que “lo tiene o sufre” quiera o no curarse, ya es harina de otro costal que depende del uso que el hombre (en general, se entiende) haga o no uso de la libertad en obrar y decidir según la propia voluntad.
– Sin vuelta de hoja que no es preciso probar salvo en caso de la carencia de los sentidos más elementales es que quien voluntariamente practica la homosexualidad, “obra contra natura”.
A pesar de la crudeza de la exposición que sigue, es bueno saber que prácticas son las que se producen en el mundo homosexual para ver qué es lo que los candidatos de los partidos políticos mayoritarios han defendido y se proponen amparar con los recursos del Estado.
Como todo el mundo sabe, la aparición de la homosexualidad ha estado siempre ligada, en todas las civilizaciones que ha habido en la historia, a una época de decadencia. Ha estado siempre ligada, repito, a las sociedades corrompidas por la pérdida de valores. Efectivamente, como los valores son la infraestructura que sustenta todo lo demás, cuando éstos comienzan a decaer -ya sé que no es necesario que recuerde ahora que ésta es una de esas épocas-, entonces decae también todo lo demás (la cultura, la ética e incluso algo tan bajo como la economía). Es de sobra conocido que cuando sucede esto, la mayoría de la gente empieza a apartarse de la Verdad y a llevar una vida alejada de ella, porque el ser humano llega a tal punto de degradación que ya no se preocupa por los demás y ha perdido la voluntad y la conciencia. Es en estos casos cuando la mayor parte de la gente, en vez de resistir valientemente como una roca, entierra su voluntad y cierra los ojos ante la Verdad que tuvo la oportunidad de ver, dejándose engañar y llegando incluso a caer tan bajo que, para no molestarse, llega hasta a afirmar que es normal la vida depravada, materialista. (…)
Como puede comprobar cualquiera de los lectores, si se molesta en investigar y no tragarse sistemáticamente todo lo que oye por ahí o ve en televisión, esa enfermedad mental degenerativa conocida como homosexualidad, en sus diferentes variantes, aparecía, hasta los años sesenta, en la lista de enfermedades de la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud), organismo integrado en la O.N.U., y de la cual “fue retirada `por las presiones´, no por ningún descubrimiento científico que apoyase la homosexualidad”. (…)
Entonces, si la ciencia ha estado siempre de acuerdo en este punto, ¿por qué negar ahora que eso sea intrínsecamente antinatural y que no aparezca en ningún otro ser vivo?, ¿por qué abandonar a un pobre enfermo y no ayudarle a superar su anomalía?
Según describe cualquier diccionario, la enfermedad es una alteración más o menos grave del equilibrio orgánico y/o psíquico que es característico de una persona en sus relaciones con el medio natural y social en que desarrolla su actividad. En una pareja de homosexuales no es posible una real complementariedad ni emocional, ni física, ni mental, ni sentimental.
La palabra gay en griego es malakoswmoV, que tiene la misma raíz que enfermedad (malakia). Según las conclusiones de los científicos y psicólogos de todo el mundo (entre los que puedo citar, como ejemplo, al gran psicólogo holandés Van der Aardweg, al doctor estadounidense Edward R. Fields o al español Vallejo Nájera), la homosexualidad es una neurosis, salvo en algunos casos poco frecuentes, que, según las estadísticas, son del 0,001% de los casos; en esos casos super minoritarios, que son los únicos que nacen homosexuales (ya que hay que recalcar que el restante porcentaje es adquirido), se trata de una mutación genética, por lo tanto es una mutación genética anómala. Si es una neurosis, que, como ya he dicho, son el 99,99% de los homosexuales, los tipos de homosexualidad, atendiendo a su causa, podemos dividirlos en cinco, que son los siguientes:
1º) Haber crecido en un ambiente marcado por muchas contradicciones que el niño no ha sabido superar de manera normal, al observar entornos posicionados muy opuestos entre sí, especialmente entre los ocho y los doce años.
2º) Haber sufrido un abuso sexual homoerótico durante la niñez o la pubertad.
3º) Haber crecido en un profundo temor a acercarse al sexo opuesto, lo que le ha llevado a desarrollar esa tendencia desviada.
4º)Haber vivido con un apego anormal a la madre, si es niño, o al padre si es niña, de tal modo que en su mente se crea una extraña aversión a las relaciones amorosas con el sexo opuesto, que le puede llevar a desarrollar atracción sexual hacia su mismo sexo.
5º)El último caso es el único que no está unánimemente considerado como enfermedad directamente ligada a la homosexualidad, sino que algunos consideran que sólo se trata de una depravación que más bien dentro de las anomalías psicológicas causadas por el abuso del sexo: Se refiere a las personas que han crecido fuertemente dominadas por la masturbación y que, poco a poco, por no imponer su voluntad a los deseos del cuerpo, se han ido entregando a un total desenfreno con las mujeres, hasta que están hartos, y como la copa del placer acaba vaciándose por no saberla administrar, su cuerpo, que está totalmente dominado por la animalidad, les conduce a tomar nuevas vías, con tal de satisfacer su placer, y así “comenzarán a probar de todo”, porque su sistema nervioso está plenamente dañado por la reincidencia en el vicio sexual, se aficionarán entonces a la homosexualidad, que les lleva también a la pedofilia, y con el tiempo cada vez a un mayor número de depravaciones sexuales, como la zoofilia, la necrofilia, etcétera.
“Éste es el tipo de homosexualidad más frecuente hoy en día, cada vez más fomentado por las modas y la falta de formación, así como por el progresivo desenfreno materialista y carente de valores de la sociedad actual”.
Para no pretender aconsejar el rezongón sino decir nada más…, ya vale ¿no? Pero que conste, eso sí, que si en vez de aburrir hasta a las ovejas, pudiera haberles sido útil con esta miniserie (¿), que hoy finaliza me daría por contento por este “deber cumplido”.
P.D.: por actual, transcribo lo que ya en el pontificado de San Juan Pablo II, amonestó al gobierno italiano con motivo de similares manifestaciones como las actuales en España con motivo del llamado “día del orgullo gay”: “La Santa Sede presionó al Gobierno italiano para que impidiera la celebración del llamado orgullo gay y, en particular, porque las autoridades impidieran la gran manifestación de los activistas homosexuales, que maliciosamente difunden ideas que provocan confusión y sufrimiento entre la categoría de personas que falsamente pretenden representar. Al día siguiente, en el Ángelus, el Papa expresó su amargura por el insulto al Gran Jubileo del año 2000 y por la ofensa a los valores cristianos de una ciudad tan querida por los corazones de los católicos en todo el mundo”.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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