Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Miki y Duarte en Diario de Sevilla el pasado día 15 de Noviembre) (*)
Una vez recopilados los datos expuestos en el artículo anterior (Saint Denis y Leganés (I), les iré sacando consecuencias. Las que tal vez sean -(¡ojalá!)- las mismas para ustedes que las del Rezongón quien las suscribe. Las similitudes que rodean a ambos criminales atentados terroristas, con ser muchas, no llegan ni con mucho a superar las diferencias. Abismales. Con la tranquilidad que me sea posible – muy escasa por cierto- trataré de constatar éstas. Las diferencias.
Ingenuo hasta decir basta, creí que el amor a la Patria en la nación más antigua de Europa, nadie nos ganaría en patriotismo, demostrado por nuestros mayores con gestas difícilmente igualables. Cuando nuestra “piel de toro” se halló en peligro –tantas veces a lo largo de los siglos- los bravos iberos se unieron como una piña en defensa del suelo que los vio nacer o de sus valores ante el enemigo de turno. La guerra, casi siempre justa, aunque en la misma o mayor medida sangrienta, dejó inscritos en el lugar que dijera el poeta:- “no hay un puñado de tierra sin una tumba española-,” nombres tan insignes como Sagunto, Cádiz, Numancia, Zaragoza, San Marcial, el Alcázar de Toledo… Pues héteme aquí, que tras el terrible atentado de Leganés que, sin guerra declarada, el fanatismo de algunos (¿) nos dejó huérfanos (y perdonen que los cuantifique en cifras) de ciento noventa y tres españoles (193) y 1.400 heridos. Más, muchos más, que en Saint Denis.
Si cuantificamos también el dolor, vean cómo éste fue más del doble en España que en Francia.
Si lo midiéramos por demostraciones de él en el pueblo, se diría, que lo terrible de aquí fue como una pelea entre chavales de barrio sin apenas heridos y no el mayor atentado terrorista acontecido en Europa. ¿Dónde pues establecer o no el parangón? : Francia, que como España pertenece a la Otan, cumplió, con nuestro gobierno al frente, los compromisos adquiridos por el Tratado. Y combatió a los fanáticos del Islam.
Como es de suponer- o al menos eso parece en este caso-, el crimen masivo de Saint Denis, se produjo como represalia, a las acciones bélicas del país vecino en Siria. Para “ellos”, por las nuestras en Irak tras el compromiso de las Azores. En mi opinión, consecuencia del Tratado al que fue fiel nuestro gobierno. Al que España dio su voz y voto. ¿Similitudes?: incomprensible asesinato en masa. Crimen de lesa humanidad. ¿Diferencias?:
Golpeada España una y casi mil veces por el terrorismo etarra, era en principio lógico pensar en que fueran los asesinos de eta – quién si no- los que provocaron el asesinato en masa. Luego…, aunque sin pruebas fehacientes, se admitieron otras posibilidades a las que contribuyó -¡y de qué forma!- la oposición. Lo que se hizo “y no se hizo” -¡incomprensiblemente!- quedó dicho en el -1- anterior.
No sin envidia sana, nunca sentida igual, todos (casi todos…) hemos contemplado con el sentimiento dicho como no sólo en Francia, sino (también casi…) en el mundo entero se han guardado minutos de silencio (¿) o/y se ha escuchado con verdadero respeto, unidos en el dolor, el himno nacional francés. Casi…nadie ha quedado indiferente. ¿Y qué decir de lo visto y oído por los compatriotas de los tan vilmente asesinados? Hemos visto su dolor, hemos contemplado el lugar de los crímenes regados de lágrimas, luces y flores en su honorable recuerdo. ¿Y la impresionante Santa Misa –que siempre lo es- en la monumental “Notre Dame” de París? Envidia sana. Diferencia abismal.
Porque ¿cómo no recordar a la plebe “conducida y enfurecida”, gritar “asesinos” (¡?!) ¡¡al gobierno propio y a los de su partido!!? ¿Cómo no envidiar el honor rendido en todo el mundo mundial por los del pueblo francés en una “espontánea” muestra de solidaridad con sus mandatarios y los asesinados?
El porqué no sucedió aquí lo mismo, “no me lo pregunten que soy ignorante, doctores hay en España que les sabrán responder”. El Rezongón, que lo es hoy más que nunca, dice nada más…: ¡Huummmm…! En vez de unirse como ellos en el dolor con impresionantes manifestaciones patrióticas, religiosas y de toda índole la plebe, turba, pueblo o como prefieran ustedes llamarlo después de ser astutamente manejado, se enardeció con cabecillas traidores al frente, al grito de ¡asesinos! Y no referido a los autores del mayor crimen colectivo cometido en país alguno, sino ¡contra el propio gobierno de España! Ver para creer. ¡¡En el día de reflexión previo al de acudir a las urnas para depositar el voto que elegiría nuevo gobierno!!
Si les pete, salten conmigo el abismo de las diferencias.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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