Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 10) (*)
Recibido en parte de un excelente escritor anónimo y alta dosis de sentido común; del que, saben, es el menos común de los sentidos. Es ésta, sin embargo, la excepción que confirma la regla.
Cuando hoy sólo faltan días –horas-, para saber quién nos flagelará durante los próximos cuatro años, ya estamos hasta el gorro de promesas que en su inmensa mayoría se quedarán en el tintero del programa electoral de los partidos ofertantes. Bien es sabido que una cosa es predicar y otra muy distinta, es dar trigo. Ah, y no es preciso fijarse sobremanera en la procedencia ideológica del político de turno, todos tienen la manía de ofrecer «cosas», que ellos mismos ni se las creen, pero mienten con tanta sinceridad, que mucha gente incluso aunque parezca raro, llegan a creerlos.
Lo que me inspira en estas elecciones es saber que por fin el número de abstenciones quedará reducido a la mínima expresión. Por lo menos en la ciudad de Madrid, los electores tienen la experiencia de sufrir en propia carne, lo que significa quedarse en casa, por aquello de que un voto no va a ninguna parte. Como tengo la vivencia de haber presenciado en directo la pérdida de una mayoría absoluta por culpa de un voto mal ensobrado que iba a esa candidatura en mi pueblo, creo que tengo autoridad suficiente como para afirmar que todos los sufragios desde el primero al último, son de igual importancia y además con carácter único y decisivo.
El «sufrimiento» insoportable de aguantar durante toda una legislatura al equipo que «pretende dirigir» el ayuntamiento de Madrid, con la inagotable profusión de ocurrencias cada día más disparatada, es imputable a todos los que teniendo la capacidad de ejercer su derecho al voto, se abstuvieron de hacerlo irreflexiva e irresponsablemente y fueron los principales conseguidores de la arribada de la «troupe» de impresentables concejales, según manifiestan en sus respectivos expedientes curriculares, algunos destacados del equipo de gobierno madrileño.
Precisamente por ello, los que se han pasado estos últimos cuatro años protestando por lo mal que lo hacía el Gobierno de turno, ahora tienen la oportunidad de rectificar orientando su voto hacía otra opción que le aporte mayor confianza, y no es de recibo decir que como todos los políticos son iguales, da lo mismo a quien se vote. FALSO de toda falsedad. Los hay que son: buenos y malos. Los Regulares, sólo están en Ceuta y Melilla. La gran oportunidad que ofrece la democracia, es la posibilidad de relevar del cargo a los que no lo desempeñan con rectitud. Aunque de la oferta que nos ofrecen en esta oportunidad, los hay que con su historial reciente de “actividades” políticas en el extranjero y declaraciones en diversos medios nacionales, no dan miedo, dan auténtico pavor.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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