Por José María Arévalo

( Casa de Velilla. Acuarela de Paco Roldán) (*)
Seguimos con la información sobre edificios religiosos desaparecidos en el partido de Tordesillas, y tras los de Torrecilla de la Abadesa veamos los que hubo en la cercana Velilla, concretamente las ermitas de San Pedro y San Bias y la de Santiago, y el Humilladero de San Roque, como recoge el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”, de los arquitectos vallisoletanos Juan José Fernández Martín, Francisco Pedro Roldán Morales, José Ignacio Sánchez Rivera y Jesús Ignacio San José Alonso, que venimos reseñando.
Velilla. Ermita de San Pedro y San BIas
Esta ermita era llamada antiguamente de San Pedro, aunque siempre tuvo una imagen de San BIas en su interior desde que se tienen noticias, a comienzos del XVI. Así, en 1505, durante una visita episcopal, se apunta la existencia de un altar con un cuadro pintado sobre lienzo del primer Papa y, además, una escultura de San BIas. La relación entre estas dos advocaciones se mantenía hasta el extremo de encargarse una tribuna para que fuera terminada antes de San Blas (Catálogo Monumental, Tordesillas, p. 360)
Años más tarde, en 1548, el visitador diocesano impone que las rentas de San Pedro se agreguen a la parroquial de Velilla, por lo que se deduce que San Pedro había sido parroquia y, extinguida, se pasaban sus rentas definitivamente a la iglesia mayor de la población. Ignoramos si esta parroquia estaba en el casco de Velilla, pero su estructura urbana, longitudinal a lo largo del eje norte sur que marca el camino Tordesillas- Torrelobatón, no invita a abrazar esta hipótesis. También puede ser que fuera la iglesia del despoblado del Altamín, término de Tordesillas, que estaba bajo esta advocación.
Con motivo de la anexión se hace inventario y se señala la escultura de San BIas, comentándose que ya era vieja, pero no sabemos si se refiere a su deteriorado estado de conservación, sus muchos años, o que en un momento de renovación en los gustos artísticos se encontraba arcaica.
Cinco años después de la anexión de rentas, en 1555, se derrumbó la mitad de la iglesia y un año después otra parte más, mandando el visitador que se rehiciera. Al año siguiente ya se habían levantado dos esquinas y dos hiladas de piedra levantando luego, en dos años, 27 cajas de piedra con las que se levantaron muros de tapial. Tres años después se hizo una tribuna para el Santo y así quedó la obra terminada, que en 1589 era visitada sin que se apreciase nada digno de especial relieve.
Ermita de Santiago del despoblado de Santiago
En un pago llamado Santiago han aparecido restos de la época de la repoblación (siglo x) hasta el final de la Edad Media. El lugar debió despoblarse entonces pues ya en 1505 se alude al rango de ermita extramuros que tenía el edificio religioso ( Catálogo Monumental, Tordesillas, p. 348. Libros de la iglesia parroquial: 1505).
Humilladero de San Roque
En las laderas del valle en que se encuentra Velilla, sobre el antiguo camino de Bercero, se levantaba el humilladero de San Roque (Cart. Militar de España: Hoja 15-15, 1/50.000, «Tordesillas», del Servicio Geográfico del Ejército, año 1975. Cuadrícula 332 4603. Figura la Ermita de San Roque en la salida del camino de Tercero)
En 1685 estaba a cargo de la cofradía del Rosario y cuando finalizaba el siglo, en 1698, tenía una parte arruinada. Al parecer la cofradía debía tener caudales suficientes para su reedificación pues el visitador diocesano insta a que así se haga con los fondos existentes (Catálogo Monumental, Tordesillas, p. 359: Libros de la iglesia parroquial)
El edificio llegó hasta mediados del XX y sabemos que tenía una sola nave, puerta con arco de medio punto a los pies y, delante, una cruz de piedra (Inventario Artístico de Valladolid y provincia, p. 313: Ermita de San Bias –sic-, p. 314).
Sirvió como parroquia con ocasión de las grandes reparaciones que fueron realizadas en la iglesia matriz pero cuando el culto regresó a la parroquial el edificio fue abandonado y demolido al poco tiempo, en la década de 1960. Ahora no queda más que la peana de la cruz y sus restos por los suelos, junto a restos de piedras que fueron de la construcción. Interrogando a los vecinos pudimos saber que se orientaba de oeste a este, dando frente al pueblo, y ante la puerta se erguía la cruz hacia el pueblo. Así pues, tenía la alineación típica de un humilladero: a la salida de una población, dando frente al viajero que abandonaba el lugar. No tenía espadaña.
Sobrecoge pensar que ha sido un edificio en uso hasta relativamente pocos años y cómo después de ser utilizado con ocasión de las obras de la parroquia, el pensamiento utilitario que recorrió la España del desarrollismo, unido al abandono en desbandada del medio agrícola, forzaron esta pérdida.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c2.staticflickr.com/2/1637/24067521099_702aa3c991_b.jpg
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