Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Nieto en El Norte de Castilla el pasado día 3) (*)
Se lo digo al principio, para que quede claro: “Conste que no pretendo aconsejar; yo…digo nada más”. Ciudadano de a pie (incluso soy de Infantería), trataré de poner en una balanza lo que, desde un punto de vista muy opinable, considero posibles errores o aciertos de este gran político. Este Sr. Presidente, sin duda pasará a la historia de modo muy diferente al de su infumable predecesor.
Sin ser en absoluto profesor en ciencias políticas, ni de casi nada excepto de Educación Física, Instructor de Reclutas de Reemplazo (con mayúsculas merecidas), de algunos deportes y poco más, me voy a tomar el atrevimiento de llevar a examen la gestión de un “Presidente en funciones”.
Llevar a examen, nada tiene que ver con nuestra expresión académica de volverse a examinar de asignaturas suspendidas en la media de un curso de nuestra profesión. No. Es, simplemente, lo dicho en lo de la balanza. Veremos -¡ojalá acierte!- hacia dónde se inclina el “fiel”.
Como a las siete iglesias del Apocalipsis: “tengo contra ti”:
-Que me hubiera gustado mayor firmeza –tolerancia cero- para derogar de inmediato la inaceptable ley Aído sobre el aborto, matrimonios (¿) homo… etc. -Que a los primeros brotes de independentismo, no los haya cortado de raíz. -Que las condenas a los asesinos de Eta, hayan sido tan breves; y los indultos tan generosos; y no haya apoyado con mayor rotundidad a las víctimas del terrorismo. -Que no haya cumplido algunos apartados de su programa electoral. -Que en los numerosos casos de corrupción en su partido, le haya faltado similar falta de contundencia que con los asesinos etarras y de apoyo a las víctimas.
– Que con la ley permitida por no derogada de la infamante y paridista ”memoria histórica”, haya permitido tergiversarla y ofender con ello a cuantos patriotas españoles de bien ofrecieron su vida por “Dios y por España”. -Que la pobreza en España haya campado por sus respetos sin atender debidamente a los más necesitados (familias, jubilados obreros…)
-Que no haya sabido transmitir “la impresión, al menos”, de firmeza en sus convicciones y acciones u omisiones.
-Que haya permitido, ¿o propiciado?, cifras escandalosas de paro.
– Y añada el “improbable lector” cuantas “contras” se me hayan olvidado, sin duda conscientes de algunas justificables para tantos que honradamente no entendemos “esta democracia”.
Tengo a tu favor y conozco:
-La difícil prudencia de no “alborotar el gallinero” de la forma que ya hemos visto con sólo un anteproyecto. Alboroto de nefastas consecuencias- sin adecuado consenso ni aun entre los suyos- mientras gestionaba la atroz crisis recibida. -Que en evitación del ordeno y mando –con acusación inmediata de dictatorial- denunciase lo dicho anteriormente sobre el aborto al Tribunal Constitucional que, inexplicablemente lleva años sin dictamen, ni a favor de la denuncia, ni en contra. Es decir, sin inmiscuirse en el campo de la justicia (separación de poderes), dejar que fuera la justicia quien se responsabilizase ante un pueblo adoctrinado y manipulado.
En cuanto a su tolerancia, siguió el opinable consejo de quien es del todo fiable: “la noción de tolerancia se emplea con frecuencia como equivalente al respeto por las opiniones y actuaciones distintas de las propias. En el contexto relativista, es sinónimo de indiferencia: concuerda entonces con una idea de libertad entendida también como indiferencia”. “En cambio, continúa, el sentido original del verbo tolerar es el de no `impedir un mal, que se conoce como tal y que se podría impedir, con el fin de evitar un mal mayor´. La armonía entre libertad, tolerancia y convicciones personales requiere la atención al `bien común´. La cultura individualista tiende a ignorarlo. Pienso que es necesario poner el concepto de bien común en el centro del debate público”.
-Que no haya caído en la “trampa” de usar la fuerza o medidas impopulares (cárcel, fuerzas de seguridad, Ejército…, (que crearía “mártires”) con los primeros brotes independentistas, sino la denuncia al poder judicial, para que legislara sobre el probable delito y tras él y no antes, la actuación procedente.
-La repetida firmeza de que “mientras yo sea Presidente no habrá independentismo en ninguna Región de España”. -Que ante la falsedad del dinero en las arcas del Estado recibido para su gobierno, (en ruina y al borde de la quiebra o rescate), haya iniciado, y conseguido en parte, la recuperación económica con el respeto y confianza de todos los países de la U.E. , que tomaron sus medidas anticrisis como modelo. Forma ésta si no única, sí la más eficaz, para familias, jubilados, pobres, obreros y parados con reducción importante de éstos.
-Que haya antepuesto el “bien común” –aun a costa y a sabiendas de indudable pérdida de popularidad y votos. -Que haya sabido elegir con inteligencia un gobierno de demostrada valía y unión en torno a su persona.-
Y sin extenderme más: -Que con señorío, no haya “entrado al trapo” de la provocación y el insulto.
Una vez rezongado cuanto antecede, sean ustedes, si les place, quienes valoren la inclinación a uno u otro lado el fiel de la balanza.
Antes de finalizar, varios interrogantes para los que el Rezongón no encuentra respuesta: ¿Qué progreso y en qué subsanar errores de los que propugna la oposición que ellos no hayan propiciado? ¿Qué varita mágica poseen “los otros” cuya magia ha sido tan mágicamente destructora de lo que ahora dicen tener en un nulamente creíble programa? ¿Qué es eso y porqué del necesario cambio, si esto “malo conocido” es para el Rezongón preferible a lo tan “bueno(¿) por conocer”? ¿Cómo y porqué todos contra el Presidente y su partido? ¿Por qué antisistema? ¿Por qué, de qué y para qué, en fin, esa obsesión por el “cambio”? ¿Seguro que “él es el problema”? ¿Acaso no fue problema lo sucedido en nuestra niñez con la unión de los partidos que hoy piden cambio?¿Ése cambio queremos…? ¿No se repetirá la historia? Pues eso.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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