“Humillar a los militares”, de Alfonso Ussía, y “El daño que hace el PP a la derecha”, de Pedro Fernández Barbadillo

( Viñeta de Miki y Duarte en Diario de Sevilla el pasado día 16) (*)
HUMILLAR A LOS MILITARES
Artículo de Alfonso Ussía publicado en La Razón el pasado día 11
Comparten la misma ilusión Sánchez e Iglesias. Humillar a los militares, a los miembros de la Institución que más pruebas de lealtad, respeto y disciplina han aportado en los últimos años. Las Fuerzas Armadas ocupan un lugar de privilegio en la admiración de la ciudadanía. Servicio y no enriquecimiento; abnegación y jamás indolencia; entrega de la vida en defensa de España y el orden constitucional.
Sánchez ha prometido la titularidad del Ministerio de Defensa a una comandante retirada que previamente colaboró con Podemos y que pretende sustituir la jerarquía del honor, el valor y el servicio, implantando un sistema asambleario. Una comandante que se marcho del Ejército de Tierra mandará sobre los generales y los almirantes, asesorada por su íntima amiga y antimilitarista obsesiva Irene Lozano, tránsfuga aferrada a los placeres del poder.
Iglesias ya tiene asignado el Ministerio de Defensa a su general, el compañero Julio, que fue el JEMAD durante el período zapateril. Curioso regate del destino. La comandante Cantera colaboró con Podemos y terminó en el PSOE. El general compañero Julio, se ofreció al PSOE y es la gran esperanza militar de Podemos. Un militar político, de escasa milicia y mucho despacho, nada apreciado por sus ambiciones políticas por sus compañeros de armas. Se dice que alcanzó las tres y cuatro estrellas del generalato con menos horas de vuelo que un teniente recién salido de la Academia de San Javier.
Una y otro, infectarán los ascensos e interpretarán a su capricho méritos y trayectorias. Una y otro aceptarán una reducción drástica del presupuesto para la defensa nacional.
Una y otro promoverán la mediocridad y castigarán la brillantez y la justicia jerárquica. Una y otro representarán a dos dirigentes políticos que ya han hecho pública su animadversión hacia las Fuerzas Armadas y los militares. Una y otro considerarán apropiado y conveniente desalojar de los territorios separatistas a las pocas unidades que aún mantienen en lo alto del mástil la Bandera. Una Bandera que el dirigente de Podemos e impulsor del general compañero Julio, aborrece según propio reconocimiento. Una y otro intentarán politizar a las Fuerzas Armadas, promocionando a quienes infravaloren el honor del uniforme en beneficio de los intereses personales, resumen de la metástasis militar por excelencia.
Pero hay algo, un detalle, una información que me han hecho llegar unos amigos que me ha preocupado seriamente. Los asesores. Los asesores venezolanos y cubanos que podrían llegara a España para pudrir las esencias de nuestros Ejércitos. No son unos torpes ni unos alucinados este grupo de amigos venezolanos. Son catedráticos, médicos, empresarios y curiosamente, un militar que cumplió a las órdenes de Chávez y ha sido perseguido por Maduro. Me asegura que ya están elegidos los asesores venezolanos que ocuparán los más altos despachos del Ministerio de Defensa y de las Jefaturas del Estado Mayor del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire. Asesores no contratados para asesorar, sino para mandar sobre los militares españoles. Es decir, la más rotunda y provocadora humillación a nuestros soldados.
Podemos exige Defensa e Interior. Que se prepare para similar humillación la Guardia Civil.
La sonrisa amable y forzada del dirigente estalinista se convertirá en una mueca de asco cuando Pedro Sánchez le conceda el poder sobre nuestras Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional. No se trata de alarmismo. Se trata de encajar las piezas de pasadas palabras –in vídeo véritas-, para completar el puzle de la anti-España.
Artículo en: http://www.ame1.org/cultura.asp?idReg=18668
EL DAÑO QUE HACE EL PP A LA DERECHA
Artículo de Pedro Fernández Barbadillo publicado en Actuall el pasado día 15
El Partido Popular es un partido al que votan muchas personas de derechas, pero no es un partido de derechas. Absurdo, ¿verdad? Expliquémoslo. Por un lado, el PP, desde su refundación por José María Aznar en 1989, tuvo como una de sus estrategias la absorción de la sopa de letras que había fomentado Manuel Fraga por sus complejos (sus orígenes franquistas, los cinco millones de votos de su techo) para tratar de mostrar que era capaz de aliarse con partiditos (el PDP democristiano, la Unión Valenciana, la Unión Liberal, la Coalición Galega…). El objetivo era captar todos los votantes entre el PSOE y la extrema derecha.
Por otro lado, debido al prejuicio, ya adoptado por Adolfo Suárez, de que la mayoría de los españoles son de izquierdas, el PP ha abjurado no sólo de la denominación de derechas, sino, también de toda idea que se asocie con la cosmovisión conservadora. Aznar impulsó la conversión de la Internacional Demo-Cristiana en Internacional de Centro Reformista y en el programa del PP para las elecciones de 2008, con Mariano Rajoy como candidato, aparece esta definición del partido: “Somos una formación política de centro”.
España sigue siendo diferente. Tenemos el único partido populista europeo que se presenta como defensor de los desfavorecidos y a la vez propone abrir las fronteras y dar papeles a los inmigrantes ilegales, como desea el multimillonario George Soros. Y también tenemos un Parlamento donde no existe ningún partido que se sitúe en el espectro de la derecha.
Los más de 25 años de existencia del PP no han implicado un rearme intelectual de la derecha. El PP va siendo arrastrado hacia la izquierda por un PSOE cada vez volcado en la ingeniería de almas
El eterno viaje al centro
Sin embargo, la sociología del electorado del PP (y también el PNV, el de UPN y el de los restos de la Convergencia de Pujol) se corresponde con la derecha, como sabe cualquiera que conozca a algunos de sus votantes: unidad nacional; cristianismo, sea como religión o como tradición histórica y cultural; propiedad privada; proamericanismo; recelo ante el intervencionismo estatal en la intimidad familiar y particular; virtudes como el esfuerzo y la honradez; y certezas como que las deudas se pagan y no existe nada gratis.
Pero los más de 25 años de existencia del PP no han implicado un rearme intelectual de la derecha, como ha ocurrido en Estados Unidos o en Italia, sino un desarme. El PP va siendo arrastrado hacia la izquierda por un PSOE cada vez volcado en la ingeniería de almas (feminismo, guerracivilismo, multiculturalismo) y por el ambiente.
Ni una sola de las leyes ideológicas de Zapatero ha sido derogada por las Cortes de la mayoría absoluta del PP, ni la discriminación del varón, ni la memoria histórica, ni el divorcio-exprés, ni el derecho al aborto. Si lo que pretendía la cúpula del PP, presidida por Rajoy, era ser tolerado por la izquierda que da las patentes de demócrata no lo ha conseguido. Ya puede gritar Celia Villalobos que quien no acepta el aborto no tiene sitio en el PP que para la izquierda más ultramontana ella y sus correligionarios seguirán siendo “fascistas” sin curación.
Quien estudie la evolución del sistema de partidos español y sus idearios concluirá que el PP parece en cada momento el PSOE de diez años antes. Lo único que parece, o parecía, diferenciar al PP del PSOE era la gestión económica: los garbanzos, las pensiones y los trienios. Pero ya ni eso. El PP confirma el aforismo de Nicolás Gómez Dávila: “Cualquier derecha en nuestro tiempo no es más que una izquierda de ayer deseosa de digerir en paz”.
La clase moralmente superior, redimida
Los casos de corrupción del PP que están apareciendo enredados uno detrás de otro como las cerezas cogidas de un frutero, más el silencio o las patéticas disculpas de los dirigentes del partido están contribuyendo a reforzar a la clase moralmente superior. En el debate tuitero y las tertulias se está imponiendo la consigna de que el PP es el partido más corrupto de la democracia y ya se ha dado el paso a pedir no sólo su disolución, sino el encarcelamiento de los votantes del PP.
Como yo no creo en las casualidades en política, la consecuencia es que el PSOE y su sindicato-muleta, la UGT, se lavan de sus culpas, que son haber introducido la corrupción a gran escala en la Administración del Estado en los años 80. De la misma purificación se benefician el PCE/Izquierda Unida, socio de los socialistas en Andalucía y Asturias, y los nacionalistas ‘moderados’ vascos y catalanes.
El control de las televisiones por parte de Moncloa se usa para excluir de los programas y tertulias a los comentaristas de derechas críticos con el PP o con Rajoy, pero no para equilibrar difundiendo otros casos de corrupción igual de graves. ¿Cuántos minutos en La Sexta, Cuatro, Antena 3 o Telecinco se han dedicado a las condenas las alcaldesas socialistas Claudia Moreno y Pilar Sánchez, y al ex viceconsejero aragonés Carlos Esco, también socialista?, ¿o al escándalo de Caixa Catalunya, de la que fue presidente el socialista Narcís Serra, que ha supuesto más gasto para los contribuyentes españoles que Bankia?
El plus de prestigio de una deuda del 100% del PIB
Así, muchos españoles, en vez de plantearse que nos encontramos en un sistema ‘engrasado’ por la corrupción, se sienten aliviados creyendo que bastaría con mandar al exilio al mayor partido del país.
Zapatero se proclamaba ‘rojo’ sin que nadie le replicase que los rojos han sido los mayores asesinos de la historia. Pero, ¿qué español puede proclamarse “de derechas”, “conservador”, “liberal” o “tradicionalista”?
La posibilidad de que el PP desaparezca a mí no me quita el sueño; me preocupa, sí, lo que puede dejar bajo sus escombros, y es una derecha social aplastada y aún más acomplejada. Zapatero podía proclamarse “rojo“ sin ruborizarse, sin que nadie le replicase que los rojos han sido los mayores asesinos de la historia, en España, Rusia, o China. Pero, ¿qué español puede proclamarse “de derechas”, “conservador”, “liberal” o “tradicionalista” en una reunión social o una entrevista sin provocar ojos desorbitados o carcajadas?
El plus de prestigio de que goza la izquierda es, junto con una deuda pública elevada al 100% del PIB, otra de las consecuencias de estos cuatro años.
Artículo en: http://www.actuall.com/criterio/democracia/dano-que-hace-el-pp-a-la-derecha-19613/
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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