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El Rezongón. Los tontos útiles (II)

Tres foramontanos en Valladolid 20 Mar 2016 - 07:28 CET
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Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Caín en El Norte de Castilla el pasado día 9) (*)

Perdonarán ustedes, si les pete, a este rezongón “erre que erre”, que siga impenitente dándoles la tabarra. Imperdonable su testarudez; pero es que de pronto -aunque se venía gestando- salió a escena un personaje con el que puede pasar de todo… menos inadvertido. “Naturaca”, que me refiero al de la coleta. Aprovecharé también la ocasión que no me brindan, para tratar, someramente siquiera, de algunas de las múltiples acusaciones al gallego por los que llamé – imperdonable falta de respeto- tontos útiles. “Verán como también lo entienden”… je,je.

Entre cantidad de opciones e ideologías políticas para gobernar una nación enumeramos, sin agotarlas, algunas: liberalismo, socialismo, comunismo… Todas y cada una de ellas más o menos válidas según el gusto o ideología de cada cual; pero no parece sino que hoy para apoyar su validez, debieran estar bajo el manto del “menos malo de los sistemas de gobierno: nos referimos, claro, a la democracia. Pues héteme aquí como para más enredar la madeja surgió hace ya décadas una ideología que pomposamente se autodenominada democrática. Sin necesidad de explicaciones, “verán cómo hasta ellos lo entienden”. Porque lo vivimos y sufrimos en nuestras propias carnes ¡¡y almas!! , he de resaltar las democráticas primera y segunda repúblicas en España. Las que de democráticas tenían –con mil perdones- lo que el Rezongón de cura, obispo, cardenal o Papa: ¡nada de nada! Inútil traer nombres a colación y más cuando muchos de ellos no pueden ya defenderse, porque pasaron “a mejor vida” (¿).

Mejor casi que no recuerden aquella democracia; porque aún vivimos los que sufrimos las consecuencias. No “un millón de muertos” como se dice en los mentideros públicos, pero sí algunos cientos de miles de nuestros amigos, familiares…, incluso padres y hermanos. Democracia, pues, más falsa que Judas Iscariote y de consecuencias que nunca jamás debieran repetirse.

Lo más que sorprendente fue incomprensible fue, que por no sé qué motivos, indudablemente diabólicos, el mayor y principal objetivo de aquellos demócratas de pacotilla tuvo como referencia batir por todos los medios – criminales donde los haya- la doctrina que dimana del propio Cristo y que reside en la Iglesia católica. Sin el eslogan de ahora, pusieron por obra, “democráticamente” lo ahora conocido como “La Iglesia que más ilumina, es la que arde”. Sistema ¡de gobierno! que se apropincuó el comunismo y los compañeros de viaje, cuyo nombre de sobra es conocido por sufrido.

Mas llegó la discutida y discutible Transición y, al parecer sólo (de ahí lo discutible) las aguas revueltas y desmandadas, “parece” que volvieron a su cauce. Vana ilusión… Si por el humo se sabe dónde está el fuego, un señor (¿) con coleta no se hizo humo, pero fue claro referente de dónde estaba el fuego: en una trasnochada “en apariencia” (repasen si no lo ejemplos…), surgió de pronto al más puro estilo ,marxista-leninista. Y como la burra vuelve otra vez al trigo, volvió de nuevo el odio, más peligroso si cabe que el dolorosamente vivido no hace tantos años, con el de la coleta y en mangas de camisa arremangadas ante S.M. el Rey y luego ante las señorías del Congreso.

Todavía no han iluminado las iglesias, ni se han producido matanzas de curas, frailes y monjas… , pero sí y con saña inusitada, las profanaciones, procesiones blasfemas y un sinfín de democráticas muestras del más encendido de los odios.

Ciertamente nadie en su sano juicio quiere que vuelva este disparate descomunal. Sin embargo ejerciendo de tontos útiles, hay quien propicia, sin queriendo, claro, que traten de echar al que, con luces y sombras, ha buscado y está en vías de conseguir el “bien común” (subráyenlo, por favor) de todos los españoles. Bien común que, por cierto, es el meollo de las encíclicas de diferentes Papas desde los años 1891 de la Rerum Novarum de León XIII al 1981 de la Laborem excerns de Juan Pablo II.

Qué bien cuadra aquí la sentencia de quien dijo: “ladran, luego cabalgamos”. Comprensible, pues, que ladren “los de siempre con distintos collares”…; pero que lo hagan los buenos…, no es sólo incomprensible, sino de eso: de tontos útiles. ¿Qué es si no, denostar, despiadados, al que nos evitó el rescate y de las consecuencias de un gobierno, como el de Grecia donde una de las más dolorosas medidas restrictivas de ajuste ha sido bajar ¡¡un 30% las pensiones!!? Como el que suscribe es solamente rezongón no me permito aconsejar. Les ofendería si, visto lo visto, pusiera en duda su capacidad de discernimiento ante el panorama del que este odioso…(¿) gobierno nos ha librado.

Y como no me canso de rezongar, azuzado por el caminar vertiginoso de los acontecimientos, creo obligado rematar la faena –antes de que el acoso dé lugar al derribo- de continuar –si Dios es servido- con un último, creo,90.- III con el mismo título.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c2.staticflickr.com/2/1702/25118112014_dc01000317_b.jpg

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