Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Los lunes, revista de prensa y red

Tres foramontanos en Valladolid 28 Mar 2016 - 07:26 CET
Archivado en:

“Colau y el valor de un soldado”, de Nicolás de Cárdenas, y “¿Ha dejado España de ser católica?”, de Javier Lozano

( Viñeta de Caín en La Razón del pasado día 17) (*)

COLAU Y EL VALOR DE UN SOLDADO

Artículo de Nicolás de Cárdenas publicado en Actuall el pasado día 10

El rico refranero español nos ha enseñado desde hace siglos que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio y que no ofende quien quiere sino quien puede. Pese a todo, no es menos cierto que algunas ofensas han de ser contestadas, con igual grado de contundencia que de elegancia, para no abajarnos al nivel de felonía de los rufianes. Como ya es sabido, Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, ha renegado de la presencia del Ejército Español en una feria escolar. Y no contenta con eso, decidió comportarse de una forma absolutamente desleal desde el punto de vista institucional y grosera desde el punto de vista de las más básicas normas de educación.

Está claro que Ada Colau no sabe ni media de lo que significan la milicia y el ejército. Colau no sabe cuál es el valor de un soldado.

Salvo lamentables excepciones, como la del ex JEMAD Julio Rodríguez, su ahora compañero de andanzas podemitas, el soldado y el guardia civil están formados en valores como la integridad, la lealtad, la disciplina, el sentido del deber, el valor y el compañerismo.

Ada Colau desearía una sociedad desintegrada y desleal. Una sociedad indisciplinada y vaga. Acobardada y traicionera

Valores que representan todo aquello contra lo que Colau combate desde el sectarismo ideológico. La alcaldesa de Barcelona desearía, no en vano, una sociedad desintegrada y desleal. Una sociedad indisciplinada y vaga. Acobardada y traicionera. En definitiva, una sociedad mucho más fácil de destruir.

Tal vez Colau hubiera preferido para la feria de la enseñanza que los salteadores de edificios de la Ciudad Condal mostraran sus habilidades para irrumpir en la propiedad ajena. En Barcelona, al menos, hay una veintena de casas ‘okupadas’, llenas de ‘talleres’ y asambleas para elegir.

La alcaldesa tal vez anhele a los menores que visiten la feria, puestos en corro, aprendiendo los lemas más agrestes del feminismo radical. Los dos ejemplos que más han llamado mi atención en los últimos tiempos son: “hombre muerto, abono pa’ mi huerto” y “yo no salí de tu costilla, tú saliste de mi coño”. Al menos han evolucionado desde el “nosotras parimos, nosotras decidimos”, que ya les suena rancio hasta a las propias feministas.

Por supuesto, imagino una lección magistral, pagada por el Ayuntamiento, a cargo de la poetisa Dolors Miquel y su esperpéntica y blasfema versión de la oración que enseñó un galileo hace dos milenios, una noche en medio de un monte a los alrededores de Jerusalén, según se cruza el Cedrón.

Lástima que Colau valore más este aquelarre de la obsesión por el heteropatriarcado que los muchos frutos que ha dado a la literatura el desempeño de la vida militar española.

Desde el mismo Cantar de Mio Cid, hasta la obra literaria grandiosa de hombres de armas como Félix Lope de Vega, Diego Hurtado de Mendoza, Francisco de Quevedo, Pedro Calderón de la Barca, Francisco de Aldana, Garcilaso de la Vega y, cómo no, Miguel de Cervantes.

Tal vez sea momento de recordar, aquellos versos eternos de Calderón, que resumen el valor de un soldado:

Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la fineza, la lealtad,
el honor, la bizarría;
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son,
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna,
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.

Artículo en: http://www.actuall.com/criterio/democracia/el-valor-de-un-soldado/

¿HA DEJADO ESPAÑA DE SER CATÓLICA?

Artículo de Javier Lozano publicado en Actuall el pasado día 8

Los datos son tozudos y dejan en evidencia a la ofensiva laicista de la izquierda encabezada por Podemos y PSOE. Durante los últimos meses se está intentando borrar cualquier elemento católico en la esfera pública bajo el pretexto de que ya no hay cristianos. Pero la realidad es muy diferente. Manuel Azaña ya dijo en 1931 que España ya no era católica, lo mismo que afirman ahora desde Podemos. “España ha dejado de ser católica”. La frase pronunciada en el Congreso el 13 de octubre de 1931 por el entonces ministro de Guerra, Manuel Azaña, se ha convertido en un mantra de la extrema izquierda actual representada en Podemos, IU y una parte del PSOE.

En Castilla-La Mancha, PSOE y Podemos aprobarán en las Cortes una proposición que exige poner fin a los acuerdos del Estado con el Vaticano por lo que eliminará la asistencia religiosa en los hospitales públicos para más tarde hacer lo mismo con los colegios religiosos. Y esta actitud laicista la barnizan con el argumento de que España ya no es católica.

Este era sólo uno de los últimos ejemplos pero hay muchos más. Desde quitar todos los elementos religiosos en los ayuntamientos hasta eliminar los nombres y el trasfondo religioso de fiestas como la Navidad, la Semana Santa y otras más locales como las de San Fermín o el Pilar.

La nueva izquierda que está tomando el poder en España no tiene intención de conocer la realidad española sino que obviando deliberadamente que el país ya es aconfensional pretende imponer una dictadura laicista. Y para justificar sus ataques no dudan en utilizar una y otra vez la malograda frase de Azaña.

Sin embargo, ni en 1931 España dejó de ser católica ni en 2016 lo ha dejado de ser como pretende la izquierda. Por mucho que Iglesias, Garzón o Sánchez quieran eliminar la cabalgata de Reyes o las procesiones los ciudadanos ya han dejado claro que quieren mantener intactas sus tradiciones.

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, el 71,8% de los españoles se declara católico y más de 8 millones acuden normalmente a la iglesia

Entonces, ¿España ha dejado de ser católica, si o no? Los datos dicen que no. Aunque el proceso de secularización ha afectado al país al igual que al resto de Europa y del mundo occidental, la realidad es muy distinta a como la pinta Podemos y cia.

Según el barómetro del CIS publicado en enero de este 2016, el 71,8% de la población española se define católica, un dato que se ha mantenido estable en los últimos años. Este porcentaje se traduce en que más de 31,5 millones de españoles son católicos, una cifra mucho mayor que por ejemplo el número total de personas que votaron en las pasadas elecciones, cuando acudieron a las urnas 25 millones.

Los españoles en materia religiosa

Desglosando aún más los datos que refutan a los laicistas se observa que según el Centro de Investigaciones Sociológicas 8,2 millones de españoles acuden con frecuencia a la iglesia, al menos alguna vez al mes. Extrapolando las cifras, los católicos que acuden a actos religiosos son más que el número de votantes que tuvo la principal fuerza política el 20D, que se quedó en los 7,2 millones.

De esos más de 8 millones, 5,3 acuden a la iglesia una o más veces a la semana, número que supera, por ejemplo, los votos que obtuvo el PSOE.

El 74,2% de los alumnos de Primaria, el 67,5% de infantil, el 61,8 de los de ESO y el 52,1 de los de Bachillerato elige libremente cursar la asignatura de Religión Católica

Esta cantidad de población católica se traduce en otras cifras que muestran la honda presencia del catolicismo en España y sobre todo, en los españoles. Un termómetro de la catolicidad del país se puede observar en el número de alumnos que voluntariamente eligen cursar la asignatura de Religión Católica.

Según datos de 2015, el 67,5% de los alumnos de Infantil cursan la asignatura. El porcentaje crece en Primaria donde representan el 74,2%. La cifra disminuye en la ESO hasta el 61,8, y el 52,1 en Bachillerato. La conclusión es que la mayoría de los estudiantes españoles sigue yendo a la clase de Religión que la izquierda quiere eliminar haciendo caso omiso a la alta demanda que tiene entre padres y alumnos.

En España, la educación es viable en parte gracias a la ayuda de la Iglesia. Según informa la Conferencia Episcopal, existen 2.601 centros educativos católicos, de los que 2453 eran concertados. Y es que casi 1,5 millones de alumnos se forman en estos centros, ahorrando al estado casi 3.000 millones de euros.

Por otro lado, Podemos pretende adueñarse de la voz de los jóvenes. Según la izquierda, la juventud es suya y da por muerta a la Iglesia en esta franja de edad. Pero también aquí se equivoca. Hay menos católicos pero con una fe más firme.

La pastoral juvenil y los distintos movimientos que han surgido en el seno de la Iglesia durante las últimas décadas han movilizado a decenas de miles de jóvenes que han revitalizado el catolicismo español.

La Jornada Mundial de la Juventud de Madrid mostró el rostro joven de la Iglesia, mucho más numerosa de lo que los laicistas esperaban. Pero cuando esta cita se ha producido en el extranjero también se ha podido observar la vitalidad de los católicos españoles.

En 2013, más de 6.000 españoles acudieron al encuentro con el Papa en Rio de Janeiro (Brasil). Una movilización mucho mayor, por ejemplo, que la de los aficionados españoles que acudieron al Mundial de fútbol de Sudáfrica, siendo este deporte nacional.

Este verano decenas de miles de jóvenes españoles viajarán hasta Polonia para participar en la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa

En 2005, más de 50.000 españoles fueron a la JMJ de Colonia (Alemania), casi 10.000 a la de Sídney (Australia) en 2008 y para este verano se espera que varias decenas de miles de jóvenes de nuestro país recorrerán los más de 2.000 kilómetros que separan España de Cracovia (Polonia), ciudad elegida para el próximo encuentro de jóvenes con el Papa. Cifras difícilmente igualables por cualquier colectivo.

Además, durante los últimos años se ha producido un repunte vocacional entre los católicos españoles. La Iglesia no ha muerto, tal y como proclaman los laicistas. El curso pasado, más de 1.300 jóvenes se formaban en los seminarios españoles. Pero el dato más positivo es que se producía un incremento del 2,7% con respecto al año anterior. Y la tendencia es al alza.

España no ha dejado de ser católica. Sus gentes siguen impregnadas de la milenaria tradición católica, su cultura canta a los cuatro vientos su herencia religiosa. Sus obras de arte, iglesias o catedrales muestran una historia que Podemos no podrá borrar sin más.

Artículo en: http://www.actuall.com/criterio/laicismo/ha-dejado-por-fin-espana-de-ser-catolica/

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c2.staticflickr.com/2/1560/25226703074_c5ffde94d9_b.jpg

Tres foramontanos en Valladolid

Los autores nos cuentan… Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Aunque de raíces castellanas, nuestra formación, como se indica en los resúmenes biográficos que siguen, tiene lugar más allá de las […]

Más en Tres foramontanos en Valladolid

Mobile Version Powered by