Por José María Arévalo

( Acuarela de Javier Minguez. Paisaje en el entorno de la ermita de Mucientes) (*)
En el municipio de Mucientes han desaparecido numerosos edificios, el Arco y Hospital de San Vicente, las Ermitas de Nuestra Señora de la Vega ( el primer edificio), de San Antonio Abad (antes parroquia de San Miguel) y de San Sebastián, los humilladeros de La Santa Vera Cruz y de San Martín, y la iglesia del Pago de San Antón, de los que analizaremos hoy lo referente a los tres primeros, todo ello como explica el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”, de los arquitectos vallisoletanos Juan José Fernández Martín, Francisco Pedro Roldán Morales, José Ignacio Sánchez Rivera y Jesús Ignacio San José Alonso, que venimos reseñando.
Mucientes
Arco y Hospital de San Vicente
Es posible que existiera un hospital bajo la advocación de San Vicente en el pueblo de Mucientes. La hipótesis la formuló Duque Herrero por la existencia en la antigua calle de San Vicente, hoy Onésimo Redondo, de una puerta de San Vicente y de un arco de medio punto de cantería, probablemente del XVI, en cuya clave aparecía la figura de un esqueleto con guadaña y una cartela en latín indescifrable en sus rodillas. El autor piensa que quizá fuera la puerta de un hospital dedicado al santo (C. DUQUE HERRERO, p. 201.).
Ermita de Nuestra Señora de la Vega ( Primer edificio)
En la actualidad existe la ermita de la Virgen de la Vega, patrona de la localidad, pero el edificio actual sustituyó a otro anterior cuyas vicisitudes son dignas de una análisis más detenido (C. DUQUE HERRERO, p. 177). En su origen, parece ser que hubo un pequeño monasterio en el lugar que recibió donaciones en 1114 del Conde Ansúrez y Doña Eylo su mujer. Más tarde, en 1275, hay un monje y un sacristán en «Santa María de la Vega», por lo que puede parecer más un priorato que un monasterio propiamente dicho. De esta época es la imagen de la Virgen de la Vega, clasificada como románica de transición al gótico. Además, han aparecido restos arquitectónicos medievales en las inmediaciones cuando se hicieron las obras de la última restauración, concretamente un capitel románico, una basa y algún fuste de columna que se conservan en la sacristía.
En 1520 aparece citada por primera vez con el apelativo de ermita y a fines del mismo siglo se mencionan, entre otros enseres, un facistol y una pila grande que extrañamente parece con la función de bautizar.
Ermita de San Antonio Abad (antes parroquia de San Miguel)
En el cerrillo de las bodegas que se atraviesa cuando se llega a Mucientes desde Valladolid debió levantarse antaño la parroquia de San Miguel, como lo prueban la gran cantidad de tumbas que han aparecido en el lugar enterradas bajo lajas de piedra junto con alguna estela discoidea ( C. DUQUE HERRERO, p. 189: Se encontraba en lo que actualmente se conoce como San Antón, en la curva del km 10 de la carretera de Valladolid encima de la actual bodega de «Las Lanchas». Siempre han aparecido huesos y lajas en ese lugar y la tierra sale ennegrecida). El vallecillo inmediato ya se llamaba al comenzar el XV Val de San Miguel, lo que prueba su antigua presencia. Con estos datos, se ha especulado acerca de la posibilidad de una parroquia propia de un barrio de la población o, incluso, una población altomedieval que conviviese con la del Mucientes que conocemos, de la que no dista más de quinientos metros, terminando absorbida por ella. Es prueba de su existencia como parroquia, aparte de las estelas y enterramientos, un documento de 1759 en que, en fecha tan avanzada, un vecino de Mucientes aún pagó una cantidad de trigo a Simancas ( C. DUQUE HERRERO, p. 189. El pago lo hace el Mayordomo, suponemos que de la fábrica de la iglesia) , seguramente como parte de los diezmos que le correspondían.
En 1589 se sabe que las imágenes de esta iglesia, aún bajo la advocación del arcángel, estaban tan deslustradas que se ordena se hagan otras nuevas enterrando las existentes, como era costumbre habitual para deshacerse de las imágenes que se retiraban del culto ( Catálogo Monumental, Valoria la Buena, p. 108: Libros de Visitas: 1603.- Y attento que visitando las ermitas que están en el contorno deste lugar hemos hallado que los vezinos del son los patronos della y tienen obligación de los reparos y cumplir las mismas que están fundadas en ellas mandamos. Y que en la ermita de San Miguel hagan un San Esteban de talla y se renuebe la ymagen de San Miguel. 1618.- Que se traiga la pila bautismal de San Miguel, que es buena …) En 1600 se instalaron en ella unos frailes, algo frecuente en la época, como lo demuestra el mecanismo de establecimiento en otras ciudades como Valladolid en la misma época. Sin embargo en Mucientes no llegaron a establecerse definitivamente. Tres años más tarde se ordenó en otra visita que se renovase la talla de San Miguel y se hiciese otra nueva de San Esteban. Poco después, en 1618, se ordenó llevar la pila bautismal, obsoleta en San Miguel, hasta la parroquial de Mucientes. Lo mismo se requirió en 1621, 1629 y 1632, pero parecía no lograrse nunca. En el año citado de 1621 también se mandó reparar la ermita y especialmente los tejados, así como renovar la imagen del Santo.
Desde aquellos años, concretamente desde 1627, comienza a denominarse ermita de San Antonio Abad, santo abogado contra las pestilencias y enfermedades infecciosas al que estuvieron dedicadas muchas ermitas y cofradías en la región. En ese mismo año se ordena reparar coro y tejado, pero el edificio parece tener un problema estructural, pues se prescribe también «se derribe el paredón que amenaza ruina y se reedifique de nuevo»
( C. DUQUE HERRERO, p. 189). Este paredón debía ser el hastial a los pies de la nave de la iglesia porque en 1645 se insiste en que «el paredón de cantería que está a espaldas del coro se está hundiendo». La situación debió agravarse al compás de la crisis que sufrieron estos reinos hasta que en 1742 el edificio exige una reparación inmediata.
En 1806 el edificio está desacralizado y convertido en panera, seguramente como consecuencia del decreto de incautación de los bienes de cofradías de finales del XVIII. La escultura de San Antón debió trasladarse a la cercana ermita de Nuestra Señora de la Vega, donde hay una del XVI, de estirpe popular, que pudiera ser la titular de la ig]esia que nos ocupa. Los restos de lo que podría haber sido una vara de mayordomo de la cofradía aparecieron hace algún tiempo en un trastero de la parroquia ( C. DUQUE HERRERO, p. 186).
Del edificio no queda nada en el lugar donde estuvo, pero una portada de piedra de medio punto y nueve dovelas que se levanta en una casa de la calle Castillo es, según un relato popular, la puerta de la antigua iglesia de San Miguel ( C. DUQUE HERRERO, p. 197: En la Calle de la Cruz, la Casa de las Noriegas … El acceso a esta casa desde la calle Castillo se realiza a través de un arco de medio punto) , que terminó siendo ermita de San Antón.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c2.staticflickr.com/8/7408/26896721802_f135cca77f_b.jpg
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