Por Javier Pardo de Santayana

( Viñeta de Nieto en El Norte de Castilla el pasado día 11) (*)
Parece que no se enteraron. Me refiero a los no sé cuantos millones de españoles que por lo que dicen votarán a favor de esa pandilla de los nuevos bárbaros tan falta de originalidad que se puso por título una traducción directa del “Yes, we can” de Obama, líder por cierto del país más representativo del capitalismo y por tanto más teóricamente odiado por ellos.
Sí; parece que no se enteraron, por ejemplo, de esto:
De que tan cerca como el pasado siglo, es decir, siendo ya el tiempo de nuestros jóvenes actuales, acabó una guerra fría de ámbito mundial con el descrédito del pensamiento comunista, o sea del marxismo-leninismo, causa directa de la muerte de muchos millones de personas: un régimen tan cruel que hasta los rusos acabaron abjurando de él y prometiendo enmienda.
Tampoco se enteraron de que la cosa terminó con el triunfo de la democracia propiamente dicha, no de esos recuelos que la añadían adjetivos. Y que esa democracia nos condujo nada menos que a una sociedad del bienestar de la que seguimos disfrutando. Una sociedad tan viva y coleando en lo esencial que gran parte de la Humanidad se daría con un canto en los dientes por vivir en ella; o sea, por vivir como nosotros, tan indignados e inconformes siempre que parece que estuviéramos peor que en el Congo o en Nigeria. La prueba del algodón son los desplazamientos en masa hacia nosotros de millones de personas de otras partes del mundo.
Tampoco parece que muchos de nuestros compatriotas se enteraran de que hace tiempo que España se homologó con los grandes países avanzados, y que éstos resultan ser precisamente los occidentales: aquellos en que reina la libertad individual, no la otorgada y dosificada “sabiamente” por los “grandes hermanos” comunistas.
No; al parecer muchos de nuestros compatriotas no se enteraron de que los países punteros en la libertad y en el progreso son casi todos europeos y hasta, muchos de ellos, reinos con monarquías centenarias. Como tampoco cayeron en la cuenta de que Europa existe y no sólo en teoría; que en su día decidimos darnos una organización que trajera definitivamente la paz y la prosperidad a un continente poderoso y culto pero en el que teorías como las de nuestros nuevos barbaros habían propiciado una guerra mundial seguida de una guerra fría. Y que parte de los avances de los últimos tiempos se deben a la solidaridad europea.
Parece, sí, que muchos españoles no se han dado cuenta de que quienes ahora pontifican desde su experiencia en una universidad desprestigiada nunca dieron un palo al agua ni tuvieron responsabilidad alguna de gobierno; de que sus teorías son fruto de laboratorio por mucho que ahora presuman de ser voz de una ciudadana que no se ve por parte alguna. Sólo se ve un puro caudillismo que corta las cabezas emergentes.
¿Y qué me dicen de la corrupción? Pues parece que hay muchos españoles que hablan de ella como si acabara de inventarse; como si no fuera una lacra de siempre ni dependiera del dinero público que corre, y ahí está el que acumulaba nuestra sociedad del bienestar. Porque yo he visto a combativos sindicalistas de pancarta en ristre tirando de tarjeta negra con la mayor facilidad. Pero nuestros avispados compatriotas – los que reclamaban que no se les cobrara el IVA – no quieren reconocer su directa proporcionalidad con al poder que se ha venido manejando, e ignoran que el gobierno ha promulgado leyes que, entre otras cosas, obligan ya de una vez a devolver lo defraudado.
También hay muchos españoles que, por lo visto, no se han enterado de que el líder de la pandilla más popular de revolucionarios es hijo de un terrorista del FRAP, o sea de uno de aquellos que ponían bombas. Cabe imaginar, por tanto, lo que mamó el muchacho en casa. Desde luego con esos datos yo no me fiaría un pelo.
Tampoco se deben haber enterado de que estos individuos tan entusiastas encubren lo que piensan disfrazándose de lo que pillan y en cada momento les conviene, pues hay que ser negado para no darse cuenta del engaño ahora que el líder se define como “socialdemócrata”, lo que da idea de su caradura. Y aunque se hayan enterado parecen no preocuparse al ver a sus muchachos haciendo la pelota a los bolivarianos, unos líderes de los que dan vergüenza ajena: unos tipos como para que Charlot los caricaturizara si no son ya caricatura de sí mismos. O viendo las estanterías vacías de alimentos y hasta papel higiénico y las farmacias carentes de medicinas, con la policía persiguiendo a los miembros de la oposición y con el negocio de los ataúdes disparado. Ver esas cosas y seguir inamovible hace dudar de la sanidad mental de mucha de nuestra gente, por lo que se ve cegada por la ideología barata y sobre todo por odio y el gusto por lo cutre.
En resumidas cuentas, uno se asombra de que varios millones no se enteren o, lo que es peor, no quieren enterarse; algo preocupante por cuanto refleja un deplorable nivel cultural por no decir de inteligencia. Ya lo decían los informes Pisa… ¡Pero si basta con ver el friso de los “nuevos barbaros” para calibrar el nivel de quienes pretenden “alcanzar el cielo” de una u otra forma y así ver lo que de ellos podemos esperar! Se diría que es un “casting” para una película de miedo o carcajadas; que de ambas cosas podría tratarse. Uno los ve en sus distintas versiones de creídos, listillos, mequetrefes, malababas y otras hierbas, y los imagina haciendo cualquier cosa – por ejemplo quemando contenedores o exhibiendo pancartas – pero no gobernando con ponderación y sabiduría. Es decir, haciendo cualquier cosa menos lo propio de unos adultos bien formados y educados de aquellos que se pueden enseñar a las visitas. Y lo están demostrando cada día y cada hora: incapaces como son de crear algo interesante, parten de lo ya creado para cargárselo de la peor manera, que para eso sí tienen imaginación, y si no, inveterada costumbre destructiva.
Una cosa se les ha dado bien y hay que reconocerlo: lo de transformar la “casta” en “caspa”, y no digamos, en “pasta”, que en esto pueden considerarse campeones. ¡He aquí finalmente un resultado del cambio por el cambio!
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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