Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

El Rezongón. Independencia de “poderes”

Tres foramontanos en Valladolid 24 Jun 2016 - 07:20 CET
Archivado en:

Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Álvaro en El Norte de Castilla, el pasado día 21 de mayo) (*)

No creo, no, que nuestros “improbables lectores” (Javier Pardo dixit), sean tan improbables; u sea sé, pocos. Si por un casual fuera cierto, con seguridad digo, que ellos se lo pierden. ¿Pero está usted tonto o qué…? ¿No ve que inflarse de vanidad como un sapo, tiene el riesgo inminente de reventón? Ya; que con rezongar tengo el cupo más que cubierto de nuestros supuestos sufridores de mis una tras otra ocurrencias ¿verdad…?

“Naturaca”, pero no se me alarme el personal, que enseguida les aclaro la en principio fatuidad por vanagloria. Y es, que no creo posible que les hayan pasado inadvertidos los dos últimos artículos de nuestro mencionado foramontano: “Una obra de amor” y “el aire es de todos”. Antes de proseguir en… veremos qué, he de aclararles, que estoy del todo convencido de que la adulación es defecto que nos define así la RAE: Alabanza excesiva e interesada para conseguir el favor de una persona: prodigar adulaciones. O adulación aparece también en las siguientes entradas:coba – falaz – halago – incienso – lisonja – peloteo – prostituir – rendibú -servilismo.

Como ustedes comprenderán si como parece no ignoro en absoluto el significado, sería absurdo que la tontuna del Rezongón llegase a tales extremos. Digo, pues, que sólo en mi modesta opinión –en este caso no tan modesta por justificada-, la belleza de ambos artículos es tanta, que bien merecerían ser enmarcados. En absoluto, por tanto hay adulación en apreciar lo que leo, sino simple –no tan simple- deber de justicia. Y vale.
¿Y “a qué ton” entonces el título del presente artículo? –Verán el sentido-, o sin sentido a continuación, si no me enredo.

Según parece en esta España de nuestros pecados e incluso en el mundo entero civilizado hay varios poderes que deben actuar si no por separado, sí que debieran ser independientes. Debe de obedecer lo dicho a razones que la torpeza del Rezongón parece que no comprende adecuadamente. Se trata, digo, del poder ejecutivo, legislativo y del Judicial.

Sin ser propiamente poder –ni de lejos- , pero sólo para ser tenido en cuenta, añado el “factor religioso”; más habida cuenta que la religión mayoritaria en España es la católica.

Es de común aceptación, donde impera (existe, mejor) el orden, que los tres poderes deben ser, como digo, independientes. Y los tres a tener muy presentes a la hora de ejercer el gobierno de una nación.

¿Cuál de los tres es el que merece ser primigenio?

Los estudiosos y, por ello especialistas en esta disciplina, les sabrán responder con más acierto que este Rezongón que no pretende aconsejar, sino que dice nada más. Si además el susodicho pertenece a una profesión en la que no les corresponde pontificar sobre lo que les es si no ajeno, por lo menos que en absoluto les atañe pero de la que sí son sufridores, he de expresar con toda propiedad lo que es premisa de esta “rara avis” que rezonga lo dicho anteriormente.

Y si no le incumbe, ¿por qué “narices” se mete usted en camisa de once varas…? Sencillo. Porque nadie me puede impedir pensar en lo que sin ser doctor, sí soy un posible “pagano”; como lo es el conjunto de la sociedad, española en este caso. Digo, pues, y para entrar de lleno en materia, que quien ostenta el poder ejecutivo (el gobierno), ha de si no enfrentarse, sí, tener siempre presentes los otros poderes: el judicial (Congreso y Senado), porque de no haber leyes, éste y cualquier otro país se regiría por la ley de la selva. La del más fuerte y poderoso.

Poder éste imposible de soslayar, por la razón que elimina otras que pudieran darse. Al ser elegido por uno los sistemas que ofrece toda civilización (de otros no se trata), los de mi profesión y los altos cargos de la nación se comprometen, con juramento a Dios o promesa – por su conciencia y honor -a los electores, a cumplir y hacer cumplir las leyes recogidas en la Constitución; carta magna establecida por consenso ciudadano en el pueblo o nación que se trate. Si como creo esto es así, “parece” que, so pena de poder absoluto – o dictadura-, es por el que se rigen la mayoría de los pueblos.

No es entonces disparate decir lo que se piensa referido a la indudable preponderancia (según, digo,en qué) del poder judicial sobre los demás.

Al grano: ¿tiene alguna relación todo este “rollo macabeo” con la España de nuestros pecados? Pues mire usted, si no el todo, por supuesto mucho. Valga como ejemplo un suceso tan actual como esclarecedor-¿demoledor?

Como sabe, con perdón, hasta el “tonto del pueblo”, uno de estos Domingos pasados, se celebró (¿) un partido de fútbol entre los equipos de dos queridas Regiones españolas: la andaluza y la catalana. Pues bien (o sea mal), y como en otras ocasiones, se produjo entre el público catalán-independentista la gran pitada a S.M. el Rey y al himno nacional, previo al partido. Reglamentado que se haga (tocar el Himno) en el evento deportivo del fútbol en la copa del Rey. En prevención de lo acaecido en ocasiones similares y anteriores, el poder ejecutivo por disposición de la Delegada del Gobierno, y a instancias primero de la UEFA, dispuso legalmente que no se introdujeran en el recinto deportivo banderas inconstitucionales. ¡Se alborotó el gallinero!; y recurrida la disposición de la Delegada del Ejecutivo, un representante del poder judicial (por tanto y al parecer con atribuciones para ello) anuló la prohibición y entre pitidos vergonzosos ondearon esteladas independentistas a “tutiplén”. Rezongando o mejor, con rechinar de dientes por la “manifestación ilegal” de parte del público, que atenta a la unidad de España, el Rezongón se sintió, no digo sólo herido, sino profundamente humillado y ofendido al máximo. ¿Cómo permanecer impasible ante el denigrante y anticonstitucional –además de bochornoso- espectáculo? Y entre juramentos en hebreo (es un decir) o caldeo-asirio, se preguntaba:

Aun de acuerdo, en principio, de ser primigenio el poder judicial, ¿acaso no es la Carta Magna ley de leyes? ¿Y no prohíbe lo anterior expresamente la Constitución? ¿También sobre ésta tiene poder un juez en la inopia? O es que ya no nos obliga el juramento a Dios a los profesionales de la milicia o la promesa por su conciencia y honor a quienes optaron por no jurar? Si la Carta Magna no es de rango superior a cualquiera de los tres poderes (por muy independientes que sean), por favor, que alguien me lo explique porque el Rezongón no lo entiende. ¡Nada!, que si Dios es servido, seguiré rezongando. ¿“Quousque tandem…”?

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c2.staticflickr.com/8/7420/27036518213_13cc68135b_b.jpg

Tres foramontanos en Valladolid

Los autores nos cuentan… Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Aunque de raíces castellanas, nuestra formación, como se indica en los resúmenes biográficos que siguen, tiene lugar más allá de las […]

Más en Tres foramontanos en Valladolid

Mobile Version Powered by