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El Rezongón. El voto del miedo

Tres foramontanos en Valladolid 06 Ago 2016 - 07:23 CET
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Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Álvaro en El Norte de Castilla, el pasado día 20 de julio) (*)

Lo tuve –lo tengo-, y aún lo tendré hasta que no se aclare el panorama político para formar nuevo gobierno. Mal asunto si usted no lo tiene, ha tenido o tendrá. Aparte de razones “rezongonas” que a continuación expondré si Dios es servido, ¿cómo acreditar el valor si no se vence el miedo? ¿Es que de verdad creen ustedes que existen, “juanes sin miedo”? Pues al grano:

Más o menos éste que expondré era el panorama tras el desgobierno descomunal del anterior presidente del gobierno en España: leyes infames que fueron torpedos, naturalmente ofensivos, en la línea de flotación de la “barca” que es, claro, la Iglesia… católica, se entiende. Leyes del aborto, divorcio, “matrimonios” (¿) entre personas del mismo sexo, ideología de género… En lo económico, político nacional e internacional, ¡la debacle! En las cifras de paro, camino derecho hacia la miseria. En los cajones que decían llenos de euros, ni por asomo; deudas, sí, a “tutiplén”, facturas sin pagar, proveedores en lista de espera interminable…

Y para no cargar más las tintas, que podría, perdonen ahora el inciso, o cambio de tercio que sigue:

Hacíamos un curso de retiro (también llamado de Ejercicios espirituales) un grupo de “viejas glorias”, cuando don Ramón (el sacerdote) preguntó:

-¿Cómo definirían ustedes lo que es la Iglesia? Cada uno dio la respuesta que creyó definitoria. Y a cada una de cada uno: – “Sí; pero es más”, -respondía, y repetía, el magnífico teólogo. Escuchaba el Rezongón -que por entonces lo era muy poco- con las neuronas de la memoria moviéndose a velocidad de vértigo. Y… ¡ya está!, me dije con la respuesta in mente “del Astete”: -“La congregación de los fieles cristianos cuya cabeza es el Papa”. Con la sonrisa de oreja a oreja esperé la respuesta afirmativa. Mas ¡oh sorpresa!:- “Sí, pero no-. Es más, mucho más”…. Y rotundo, definió breve y escueto: -“Es el Cuerpo de Cristo”. Luego, como en un susurro de la brisa que en absoluto corría: “y nosotros somos sus miembros”.

Bien Sr. Rezongón, y esto ¿a cuento de qué…? o ¿a qué ton? No se me impaciente el personal que ahora les digo lo del panorama y la relación con el largo inciso:
Sí, la Iglesia es el Cuerpo de Cristo como, con razón más que probada, claro, Él mismo lo dijo y no precisa recuerdo, pues ofendería a los lectores menos “carcas” y más instruidos que yo; y porque nosotros somos Sus miembros, quien ofende a la Iglesia, ofende, digo, al propio Cristo. Ergo, si asimismo se ofende a un miembro de Él, se ofende al conjunto de la Iglesia, ¿no?

¿Y ya está…? Podría, pero no. Falta lo esencial: cuando Santa María Virgen dio a luz al Niño Dios, en el mismo instante, y al ser Madre de Dios-Hijo, fue también Madre de la Iglesia. Y si se la ofende a Ella o a alguno de sus miembros, se ofende a Dios-hombre. O sea, al propio Cristo, su Hijo hecho hombre.

-¿Y… ya…? -Calma hombre, calma, que todavía no. Ahora:

El día que en Valencia se profanó, ofendió gravemente a la Madre de la Iglesia, todos Sus hijos, nos sentimos gravemente ofendidos. ¿O no?

-O sea, que ya… ¿no?, porque se está usted poniendo, “carca”, “meapilas” y cargante. –Pues ¡“aguarden”!, si les pete, claro.

Teniendo en cuenta quiénes promovieron éste y otros actos blasfemos y gravemente ofensivos a Dios, su Madre y demás hijos (que también son miembros Suyos), tengo miedo. Miedo de que, instalados éstos en el poder, se sucedan las tropelías de las que la verdadera memoria histórica, guarda horrorosos recuerdos.

– ¡Ah!, conque era eso…? Sí; pero más y mejor: miedo, pánico, de que sean “ellos y quienes los hosannan” los que pudieran gobernarnos.

A mi modo de entender y rezongar, debiéramos de tener la valiente cobardía de huir de ellos como del mismísimo demonio. Aunque “sólo” fuera por esto, y tras recurrir a las conciencia, no pude por menos, ni por más, que aconsejar el voto útil. Ése que, apesadumbrados por el batacazo electoral, llaman voto del miedo; y como si lo creyeran un insulto por nuestra supuesta cobardía, se quedan tan oreados, creyéndose, los pobres, justificados. Pues sí, mis improbables amigos, que no enemigos, este viejo Coronel curtido en mil batallas (¡“menos monos”…!) ha recurrido, y a mucha honra, a la cobardía de ser valiente al preferir el voto útil del miedo.

De verdad siento que no hayamos tenido más “cobardes”, para alcanzar la mayoría absoluta que presidiría el injustamente (en opinión rezongada) cuestionado presidente gallego que tenemos en funciones.

Y como creo haber sido consecuente con lo que ha tiempo juré a Dios “besando, sí, con unción la Bandera”, es ahora el Rezongón quien se queda tan oreado… Y sin pretender aconsejar, sino diciendo nada más, que se lamenta también de tantos tontos útiles, que han sido, son y serán. Les ruego, pues, que no mando, que, por favor, ¡no se repita! O si lo prefieren, que a todos nos entre lo que los teólogos llaman “santo temor de Dios”; es decir, temor -miedo- a que le ofendamos o que se le ofenda. “Ése y no otro, es el verdadero sentido de lo que dicen despectivamente del voto mentado”. El mismo – me costa-, que antaño tuvieron nuestros mayores y que les llevó a una tremenda guerra justa. El que hogaño tenemos los que, sin letrero que nos identifique, nos llamamos y somos cristianos. Pues eso.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c2.staticflickr.com/8/7484/28426818386_40d9766b0c_b.jpg

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