Por José María Arévalo

( Tiempo muerto. Acrílico de Juan Carlos González Muñoz. 40×40) (*)
Durante todo este mes de septiembre expone Juan Carlos González Muñoz, con el título «Surrealismo crítico», lo último de su obra pictórica, en el bar «La Buhardilla», en la vallisoletana calle San Martín, 33, frente al convento de las Descalzas Reales. De Juan Carlos hemos comentado muchas veces en estas páginas, bien por premios obtenidos, por ejemplo el primer premio del Salón de Otoño de la Unión Artística Vallisoletana en 2013, bien por exposiciones anteriores, bien por su actividad en esa asociación y en la de Acuarelistas de Castilla y León en las que nos encontramos embarcados ambos desde hace años.
Ya decíamos, al comentar aquel primer premio, que Juan Carlos es el pintor más prolífico, en obras expuestas, de nuestra ciudad. No pasa un mes en que no haya realizado un par de muestras individuales y alguna colectiva también. Juan Carlos es sobre todo un maestro del surrealismo, pero pinta en todos los estilos. Aquella obra premiada, que titulaba “Economía sumergida”, era francamente original, sin duda fruto de sus elucubraciones sobre la realidad y la irrealidad. Ahora me ha sorprendido el estupendo cartel con que anuncia su nueva muestra, en el que combina los temas de varias de las obras expuestas, consiguiendo trasmitir una sensación de movimiento muy interesante, y el original título «Surrealismo crítico», que todavía no he podido comentar con él pero deja traslucir su intencionalidad.
Creo que Juan Carlos se decanta cada vez más por el surrealismo, al que ha llegado tras una etapa realista a secas, ni hiperrealista ni del realismo fotográfico que tanto se lleva ahora. De aquellas exposiciones de hace tres o cuatro años, comentábamos que “sus bodegones de temas castellanos, con color también castellano – el ocre y las variantes de rojos de nuestras tierras, siguiendo aquel dicho, “el azul al baúl”, atribuido erróneamente a Castilviejo, que lo utilizaba con frecuencia-, son magníficos. Una antología de los enseres que tanto recordamos en las casas de pueblo de hace años, desde la típica plancha de carbón a las sillas de enea o los calentadores de cobre.

( Cartel de la exposición de Juan Carlos González Muñoz) (*)
Refiriéndose a una de aquellas exposiciones escribía entonces el Presidente de la Unión Artística Vallisoletana, Miguel Angel Soria, que “en ella se enfrenta a múltiples temáticas, que resuelve con verdadera fluidez preciosista en unos casos, como los “Bodegones”, ejecutados con una calidad de matices que conforman la obra, y hace que el espectador entre en una atmósfera llena de sugerencias. Por otra parte aborda con facilidad los temas de fauna, en los que llega hasta sus ultimas consecuencias en cuanto a matices de representación animal”. “Artista –concluía- lleno de posibilidades para lograr que su obra traspase el umbral de lo nuevo, que al fin y al cabo todos intentamos descubrir y a la vez poder sorprender con su obra al público que lo contempla y así pasar de lo monótono a lo sublime.”

( Problemas de identidad. Acrílico de Juan Carlos González Muñoz. 40×25) (*)
.
Tengo la impresión de que Juan Carlos empezó a centrarse en el surrealismo, donde ahora se encuentra muy cómodo, gracias a la utilización del acrílico, aprovechando sus vibrantes colores que al mismo tiempo le han llevado a una progresiva abstracción en los temas. La abstracción domina en dos de los cuadros expuestos ahora y que reproducimos acompañando este artículo, los que titula “Problemas de identidad” y “Fuego negro de alquimia”. Así que puede ser esta introducción de lo abstracto en lo surrealista lo que precisamente quiera expresar el título de la muestra, «Surrealismo crítico».

( Fuego negro de alquimia. Acrílico de Juan Carlos González Muñoz. 40×25) (*)
En otros, como en “Tiempo muerto”, que damos en cabecera porque personalmente nos parece extraordinario, incorpora una cierta abstracción en el conjunto del cuadro, abstracción que rompe con las figuras perfectamente nítidas de dos pequeños pájaros. Técnica ésta que fue muy habitual hace años en la evolución de la pintura abstracta, y que sigue siendo una técnica recurrente cuando se agotan las combinaciones de colores y texturas en un autor, que ha llegado a un cierto cansancio con la abstracción.

( Acrílico de Juan Carlos González Muñoz) (*)
Como decíamos en uno de aquellos artículos anteriores, enhorabuena, Juan Carlos, que no paras, sigue así. Eres un ejemplo para nosotros. Y móntate una web para que podamos contemplar tu obra en su conjunto y colgar de vez en cuando tus motivos en este blog.
—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c1.staticflickr.com/9/8076/29481720022_fbdd781375_b.jpg
https://c1.staticflickr.com/9/8226/29275236720_276a32e747_b.jpg
https://c1.staticflickr.com/9/8256/29557456836_31e545ba80_b.jpg
https://c1.staticflickr.com/9/8030/29481720552_8ab05a0b54_b.jpg
https://c1.staticflickr.com/9/8414/29481719052_967378d660_b.jpg
Home