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Los lunes, revista de prensa y red

Tres foramontanos en Valladolid 26 Sep 2016 - 07:25 CET
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“La escombrera andaluza y el basurero valenciano ‘fuerzan’ terceros comicios”, de Juan Velarde, y “La paradoja de nacionalizar el islam en la Francia laica”, de Salvador Bernal

( Viñeta de Ricardo publicada en El Mundo el pasado día 16) (*)

LA ESCOMBRERA ANDALUZA Y EL BASURERO VALENCIANO ‘FUERZAN’ TERCEROS COMICIOS

Artículo de Juan Velarde publicado en Periodista Digital el pasado día 16

Corrupción por arrobas. Si el PP ha sido el protagonista en la primera parte de la semana con Matas, Bárcenas y la traca final de Rita Barberá, ahora le toca al PSOE su ración de jarabe de palo mediático. Este 16 de septiembre de 2016 las columnas de opinión y los editoriales llegan calentitos a la sede de Ferraz y quizá alguno ahora se arrepienta de las palabras dichas cuando hubo que valorar lo sucedido en el partido de Mariano Rajoy a cuenta de los escándalos que judicialmente entran ahora en escena. Ya se sabe eso que no es lo mismo predicar que dar trigo. Santiago González, en El Mundo, certifica la muerte definitiva de Sánchez y el último clavo en su ataúd político lo conforma las penas de prisión y de inhabilitación para los últimos presidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán:

“El líder extremeño ha tenido el valor de ser el primero en afrontar la sinrazón de Sánchez y su equipo y se ha ganado apoyos importantes. El PSOE ha dado, al fin, muestras de vida interior. Irán a más cuando el hundimiento en las elecciones autonómicas vascas y gallegas pase de las encuestas a los hechos. La mala fortuna ha querido que la proclama de regeneración vaya acompañada de la petición del fiscal de seis años de prisión y 30 de inhabilitación para el último presidente del PSOE y 10 de inhabilitación para el penúltimo. Ya no habrá campaña con el otoño judicial del PP. Sánchez está muerto, políticamente hablando. Como les pasa a todos los cadáveres, él es el único que no lo sabe. “

El editorial de El Mundo asegura que el estallido final de los ERE fraudulentos en Andalucía perjudica claramente a la imagen del PSOE, aunque curiosamente el nombre de Pedro Sánchez no se cita en todo el texto:

“ Se trata de un juicio, repetimos, a toda una época del PSOE andaluz, que afecta directamente a dos de las figuras socialistas más representativas de la historia reciente de esta formación. ya que Chaves y Griñán han sido también los dos últimos presidentes del partido. Aunque ya no están en primera línea de la actividad política porque la abandonaron cuando el juez consideró que tenían responsabilidades en el fraude de los ERE, es lógico pensar que la petición de estas penas por el fiscal no hace nada bien a la imagen del partido.”

En el ABC, Ignacio Camacho da por sentado que la mejor salida que tenemos en España es ir de nuevo a las urnas porque judicialmente tanto PP como PSOE han explosionado en la esfera judicial:

“ La XI legislatura encalló en el Comité Federal del PSOE y esta, la XII, ha reventado en los juzgados de Valencia y Sevilla (…) Ante el conjunto de la sociedad española el PSOE está tan estigmatizado por la escombrera andaluza como el PP por el vertedero valenciano. Por mala que parezca, y además lo es, la repetición electoral va a acabar resultando la salida menos negativa del atasco. El mayor riesgo reside en que después de volver a barajar las cartas salga otra vez la misma o parecida mano. La corrupción quita pocos votos a estas alturas porque el electorado la tiene amortizada, pero sí impide el crecimiento de los partidos afectados. El problema es que esto ya no da más de sí; en este ambiente no hay modo de encontrar entendimientos civilizados. Y o los ciudadanos se deciden a romper por su cuenta, con un veredicto claro, el solipsismo de la política o vamos a estar votando hasta que se nos agote el hálito.”

Carlos Herrera considera que como en Galicia y en el País Vasco al PSOE le vaya mal, Pedro Sánchez no sólo es que salte por los aires, es que España acaba yendo casi seguro a terceras elecciones:

“Esta materia inflamable de la que está hecha la masa de la finca de Sánchez se encamina -en función de los resultados vascos y gallegos- a una rebelión a bordo, es decir, a promover una gestora por una vía o por otra. Una gestora que, salvando o no la cara de su secretario general, allane el camino a la formación de un gobierno. Otro episodio de explosión por simpatía como el de esta semana, añadido a unos resultados como los vaticinados por las encuestas, coloca a Sánchez en una posición tan difícil como imposible. Estén atentos la noche del domingo 25S: de cómo salga la cosa sabremos si vamos a las terceras o a una investidura agobiante.”

El editorial de ABC se cuelga, como no podía ser de otra manera, la medalla en el caso de los ERE fraudulentos porque, evidentemente, este diario fue el encargado de destapar la trama corrupta en Andalucía:

“La trama de los ERE solo fue posible con la participación activa de la propia Junta de Andalucía, que desnaturalizó los procedimientos legales para dar cobertura financiera a una salida de fondos públicos destinada a saciar el ánimo de lucro de la red clientelar socialista. No fue una red de un grupo de sinvergüenzas durante unos meses, sino una auténtica industria de la prevaricación y la malversación a gran escala y a largo plazo, que sumerge al PSOE andaluz en el mayor escándalo de corrupción pública de la historia de la democracia. La concentración de informaciones sobre la corrupción que afecta al Partido Popular, y que no son «ruido» sino el mal que ha minado la confianza de una parte de sus votantes, no debe reducir la gravedad de las acusaciones contra Chaves y Griñán y de la responsabilidad del PSOE.”

El País se pone de perfil en el tema de los ERE y, aunque editorializa sobre el mismo, intenta dejar un poso de sospecha en el sentido de que le parece curioso que este asunto salga ahora. En otras palabras, le ha faltado decir que este escrito del fiscal ha llegado un día después de todo el ruido generado con el ‘affaire’ de Rita Barberá:

“Sin entrar en la oportunidad de la presentación del escrito en estos momentos, o en la gradación de las penas solicitadas, hay que defender que la justicia tiene que llegar hasta el final a la hora de determinar si los servidores públicos han gestionado con honradez el dinero de todos y si han controlado la administración eficaz de su Gobierno. En este caso, se trata de dilucidar si hubo o no una decisión política que favoreció el desvío de 855 millones de euros dedicados a financiar expedientes de regulación de empleo (ERE) en Andalucía entre 2001 y 2010.”

La Razón, en su editorial, le recuerda al PSOE que no puede pasar del blanco al negro en cuestión de horas o de días. Si había que respetar la acción de la Justicia cuando la china le toca al PP, ahora, con los ERE fraudulentos, no puede estar sospechando de los jueces o de los fiscales:

“Si el lunes le estalló el «caso Barberá» al PP, sin que desde el PSOE se hiciera el más mínimo reproche a la posible intromisión electoral del magistrado de turno, hubiera sido coherente que, ayer, los portavoces socialistas se hubieran mantenido en la misma línea, sin esparcir sospechas infundadas sobre las intenciones de la Fiscalía andaluza. Probablemente, en esta doble vara de medir, que afecta por igual a todos los representantes políticos, siempre prestos a utilizar electoralmente las conductas que afectan a los otros, sin importar la entidad de las acusaciones, su origen o la simple cronología, se encuentre uno de los mayores obstáculos para una lucha eficaz contra la corrupción pública en España y, de paso, para recuperar el buen nombre de la acción política en la estimación de los ciudadanos.”

Artículo en: http://www.periodistadigital.com/periodismo/prensa/2016/09/16/ignacio-camacho-masacra-bipartidismo-psoe-escombrera-andaluza-pp-vertedero-valenciano.shtml

LA PARADOJA DE NACIONALIZAR EL ISLAM EN LA FRANCIA LAICA

Artículo de Salvador Bernal publicado en Aceprensa el pasado día 7

Desde que el presidente Chirac promovió la ley para prohibir el velo islámico en los servicios públicos, como signo de neutralidad por parte de las administraciones, laicidad no es precisamente un término pacífico en la opinión pública francesa. La cuestión de la identidad republicana se ha agudizado con los últimos atentados terroristas.

El combate en torno al llamado burkini dista de ser anécdota veraniega: refleja aspectos nucleares del debate sobre la presencia de la religión en el espacio público. En su día, especialmente con la ley de 1905, el objetivo era el catolicismo; pero, en estos momentos, Francia no sabe qué hacer con la presión derivada de la que se ha convertido en la segunda religión del país.

Una minoría musulmana silenciosa

Muchos políticos intentan encauzar el fenómeno aplicando al islam categorías procedentes de la religión católica o del derecho eclesiástico, como si fuese posible algún tipo de enfoque concordatario. Pero esos esquemas, aunque han conseguido al menos que exista en Francia un órgano representativo de los musulmanes –Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), no aceptado por todos–, olvida una diferencia radical: la jerarquía católica reconoce con bastante claridad, especialmente después del Concilio Vaticano II, la legítima autonomía de las realidades temporales. En la órbita islámica, permanece viva una confesionalidad religiosa configurada por la primacía de la autoridad política, que unifica a los ciudadanos, como sucede en conocidas repúblicas y monarquías (desde Marruecos a la Arabia Saudita).

La religión islámica se gestiona actualmente en Francia como fenómeno externo, y de hecho, la mayor parte de los imanes son extranjeros

De todos modos, se abre paso en Francia una minoría –enfatizada por la encuesta y el editorial aparecidos en Le Monde del 17 de agosto–, representada por franceses, procedentes de la inmigración de sus antepasados, que ocupan puestos de relieve como empresarios, académicos, médicos, ingenieros, abogados e, incluso, ocupan cargos públicos de entidad. De sus padres han heredado la cultura o la fe musulmanas, aunque no siempre la practiquen. En cualquier caso, comparten la perspectiva que considera la religión asunto privado.

A raíz de los atentados yihadistas, desde enero de 2015, intentan asumir una responsabilidad pública, dentro de los actuales esfuerzos colectivos por representar y organizar el islam en Francia. Uno de sus objetivos es dar vida a la Fundación para las Obras del Islam de Francia, creada por Dominique de Villepin en 2005, pero sin apenas actividad. Consideran importante la batalla cultural sobre la integración en la república, capaz de superar el radicalismo.

Los promotores de esa iniciativa integradora son conscientes de que la religión islámica se gestiona actualmente en Francia como fenómeno externo: el CFCM les parece una especie de “agencia para los asuntos indios”. De hecho, la mayor parte de los imanes son extranjeros, muchos no hablan francés, y sin dinero del exterior no existirían tantas mezquitas.

Una fundación para construir el islam de Francia

El Estado francés quiere relanzar esa cooperación de los musulmanes, con el nombramiento del exministro socialista del Interior, Jean-Pierre Chevènement, como presidente de la Fundación para las Obras del Islam. Su trabajo en el gobierno abrió camino en su día para constituir el actual CFCM. Tendrá que pilotar ahora el esfuerzo de construir el “islam de Francia” desde una perspectiva laica y sin financiación extranjera. Compartirían el proyecto no solo el actual responsable de ese departamento gubernamental, Bernard Cazeneuve, sino personas como el escritor Tahar Ben Jelloun, el islamólogo Ghaleb Bencheikh, el rector de la mezquita de Lyon, Kamel Kabtane, o el empresario Najoua Arduini-Elatfani.

Se abre paso en Francia una minoría de musulmanes que intentan asumir una responsabilidad pública, dentro de los actuales esfuerzos por representar y organizar el islam en el país

Para crear las condiciones de una relación profunda y pacífica entre la república y los franceses de confesión musulmana, la fundación debe ayudar a financiar proyectos de investigación científica y cultural y, sobre todo, encauzar la formación de los imanes y la construcción de mezquitas, aplicando los principios de la ley de separación de 1905.

Se pretende que la financiación se consiga con fondos exclusivamente franceses. El Estado contribuirá para aspectos profanos. En cuanto a los religiosos, queda pendiente encontrar soluciones en la propia Francia, siempre dentro de las exigencias de esa norma de 1905. No se excluye el establecimiento de una tasa sobre el halal, sobre la que hay amplio consenso.

La indispensable evolución del pensamiento musulmán

La cuestión es cómo resolver el problema que expone Abd-al-Haqq Guiderdoni, respecto de los practicantes que consideran el Corán “palabra de Dios”, pero necesitado de una adecuada exégesis, tanto para interpretar sus sentidos múltiples, como para perfilar lo que solo se aplica a su contexto histórico, la Arabia del siglo VII: si todo está en el Libro, “el Corán contiene lo universal y lo particular, que no puede ser universalizado sin dejar de ser particular”.

Desde esa perspectiva, le parece que “la aspiración de la inmensa mayoría de los musulmanes que viven en Francia es recuperar la gran tradición intelectual, científica, filosófica, ética y mística del islam, y abrirlo al diálogo entre los seres humanos en su diversidad cultural y religiosa, y a la urgencia de construir un futuro común”.

Harían falta más rectificaciones como la de Farid Abdelkrim, exmiembro de los Hermanos Musulmanes en Francia, que reconoce públicamente: “Tengo una responsabilidad en la radicalización del islam en Francia”. Refleja cómo contribuyó al discurso del odio que propagan los fundamentalistas.

Abdelkrim alude a argumentos que hacen a Occidente responsable “de todos nuestros males a causa de su ateísmo, materialismo y permisividad”, así como de haber desmantelado el califato y colonizar las tierras del islam. El discurso enfatiza el heroísmo de las guerras de liberación, de la resistencia afgana, palestina, chechena, frente a la voluntad internacional de evitar la influencia del islam. Justifica la presencia en Francia para hacerle pagar por la sangre de los antepasados. Se opone al racismo y la discriminación contra los habitantes de las barriadas de las grandes ciudades. Sin excluir antisemitismo y teorías conspiratorias. Siempre desde la perspectiva de representar el islam auténtico. Por ahí va el mea culpa de Abdelkrim.

Puente entre la república y el islam

Pero otro musulmán, Marwan Muhammad, reacciona contra los intentos oficiales de reformar el islam de Francia. Ese deseo aparecería intermitentemente tras cada acto terrorista, o en las polémicas sobre la visibilidad de las creencias. Reflejaría a su juicio la permanencia de una mentalidad colonial, meramente tolerante con las religiones tradicionales. No tendría en cuenta la realidad sociológica actual: “En la vida cotidiana no hay fractura identitaria con el islam. Las gentes viven juntas, trabajan juntas, construyen juntos”.

La Fundación para las Obras del Islam se ocupará de la formación de los imanes y la construcción de mezquitas

Esa mentalidad se refleja en la tribuna de Jean-Pierre Chevènement, que a propósito de la igualdad entre varones y mujeres, se permite dar una lección de historia como si la paridad hubiera sido una “conquista no solo contra la Iglesia”, sino contra la propia izquierda –como en la II República española, se puede añadir–: fue un católico como el general De Gaulle quien la impuso después de la guerra mundial. Sin duda, se trata de otra asignatura pendiente en la órbita islámica.

El exministro no oculta las dificultades que deberá sortear. Pero intenta ofrecer una visión esperanzada, frente a fundamentalismos o comunitarismos, porque la fundación tiene un “fin exclusivamente educativo, social y cultural”, al margen de lo específico del culto. “Es un puente entre la República y el islam en Francia». Preciso será afianzar los pilares.

Ver artículo completo en: https://www.aceprensa.com/newsletter-article/la-paradoja-de-nacionalizar-el-islam-en-la-francia-laica/

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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