Por Carlos de Bustamante

( Gente X. Acuarela de Luis Cámara en Hispacuarela de Facebook) (*)
Dos conceptos que parecen distintos: honradez y cristianismo; pero, en realidad inseparables. Sólo y antes de entrar en materia de plena actualidad, una primera observación al porqué unidos ambos calificativos en un mismo título. Ahora al hurto –robo-, lo llaman corrupción. Bien; pero ojo con estas expresiones y a quién se las decimos sin antes hacer siquiera un breve examen sobre la honradez que a cada uno “se nos supone”.
Cierto, ciertísimo que el escándalo del que roba ocupando un cargo público es tanto mayor – y por tanto la culpa (pecado lo llamamos en cristiano)- cuanto más relevante sea éste (el cargo). Creo sin embargo, que esta creencia en cristiano -porque la mayoría de españoles lo somos- que es preciso “reparar en la posible viga introducida en nuestro ojo antes de delatar la paja en el ajeno”. Veamos…
¿Seguro que no hemos defraudado a Hacienda, por ejemplo, escamoteando a lo largo de las declaraciones cada año algún ingreso, para pagar menos IRPF? ¿Seguro que hemos exigido “siempre” factura de los pequeños o grandes arreglos en casa, en el dentista, médico, albañil, fontanero…? ¿Seguro que nunca hemos tenido un “fondo P”, aunque no fuera para lucro personal, sino para mejorar a otros en sus instalaciones, comidas, locales, servicios etc? Seguro, seguro, seguro… ¿Y los salarios “justos y dignos” sea cual fuere la oferta y demanda?
¿Y la inscripción en la Seguridad Social de nuestros posibles empleados que cuesta un “pastón”?
¿Seguro que no hemos defraudado en alguno o varios de estos supuestos? ¿No…? Pues qué bien. Servidor -¿honradamente? …“dicho”, ¡sí!
¿Tratamos, pues, ya que muchos no habrán defraudado en ninguno de los supuestos anteriores de las colocaciones “a dedo” o “recomendaciones?
¿Tampoco hemos “ayudado” nunca a nadie por “amiguetes” o influencias de alguno que tal vez no deba algún favor que “también” les hicimos o nos hicieron? ¿Nunca habremos actuado aun de simples “coeficientes” con nuestra presencia?
Seguramente hemos reconocido que en tantas y tantas ocasiones hemos obrado mal en lo mismo que criticamos cuasi a diario. Bien está, digo, reconocer las culpas; pero si en cristiano el arrepentimiento es requisito previo e imprescindible, para que, confesado nuestro pecado, nos absuelva el sacerdote “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” o sea, en el nombre de Dios a quien representa y sustituye ¿no es preciso devolver lo defraudado en los supuestos dichos?
Es que si no lo hicimos, bien sabemos los cristianos que confesión y arrepentimientos anteriores, no fueron válidos y seguimos por tanto con idéntica culpa por la no “satisfacción de obra”.
Ahora, pues, me pregunto y pregunto: ¿soy o he sido realmente honrado? ¿Soy o he sido realmente cristiano? ¡Hombre es que se pone usted en un plan tan riguroso que ni el Rezongón…! Ergo ser verdaderamente honrado y cristiano, no están fácil ¿verdad?
Hay que “devolver”. En el supuesto de alguna carencia más o menos grave de honradez, ¿lo hemos hecho? Y para terminar, por hoy, ¿no habremos recibido o dado nunca ningún regalo de cierto “agradecimiento interesado”? Pues eso, “lo de la paja y la viga” ¿verdad? Continuará si Dios es servido.
—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c2.staticflickr.com/6/5550/30256920850_9607b73109_b.jpg
Home