Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

25 años D.O. “Cigales”. 4. Constitución y evolución de la D. O.

Tres foramontanos en Valladolid 08 Ene 2017 - 07:22 CET
Archivado en:

Por José María Arévalo

( Volando con el piloto D. Diego Criado del Rey y D. Javier Pérez Andrés, y grabación del programa de televisión, tras la calificación de la añada 2.000. Fuente: Consejo Regulador de la D.O. Cigales) (*)

Como ya explicamos en el primer artículo de esta serie sobre los 25 años de la D.O. Cigales, dedica el libro conmemorativo “La comarca vitivinícola de Cigales: viñedos, bodegas y vinos. 25 años de la D.O. Cigales” su primer apartado a la “Constitución y evolución de la D. O. Cigales” con artículos de Félix Lezcano Lacalle, “Cigales: sin perder el paso”; Alicia Clavero Bocas, “Del castillo al zarcillo”; Miguel Ángel Carda Velasco, “Bodegas: pasado y presente de la D. O. Cigales”; y se cierra con el de Julio Fernández Portela, “La reestructuración del viñedo y las nuevas bodegas en la comarca de la D.O. Cigales: permanencias y transformaciones en el paisaje de la vid y el vino (1988 – 2016)”.

Vamos hoy con el artículo de Félix Lezcano Lacalle, Gerente de Bodegas Lezcano Lacalle, que se titula “Cigales: sin perder el paso”, que acabaremos de publicar la semana que viene. El primer apartado se titula LOS INICIOS, hasta la obtención de la D.O., que transcribimos ahora. “Corrían los años ochenta –escribe Félix Lezcano-. Cigales era entonces una comarca vitivinícola con siglos de tradición, algunas bodegas, y unos centenares de familias dedicadas al cultivo de la vid y a la producción de aquellos legendarios e inolvidables vinos rosados. Entonces no había alternativa. Diversidad de variedades de uva convivían en el mismo viñedo, sin dar más opción que la de elaborar en rosado.

Una mixtura de colores, de tamaños, de sabores y procedencias. Presumiblemente todas aquellas variedades llegaron en manos de inquietos viajeros y peregrinos. Y llegaron por la imperiosa necesidad de producir vino y así poder saciar las más básicas necesidades, que un agua de pozo de los de entonces, no podía ofrecer por desconfianza.

Un bonito e interesante desorden en la naturaleza, que daba vida a uno de los vinos más atractivos y particulares. El vino de Cigales.

La inquietud, el peso de la cultura del vino y la necesidad del embotellado, despertaron a la Comarca para organizarse y establecerse como una zona vitivinícola reconocida y certificada.

Viticultores y bodegueros empezaron a perfilar sistemas de producción de úva, podas, rendimientos y labores culturales. A definir técnicas de elaboración de vino, controles de calidad, prácticas de producción. A detallar sus parámetros de cata y buscar la tipicidad de los vinos. Y así surgió, en el año 1.986, la Denominación Específica de Cigales, paso previo antes de la consolidación en D.O.

Si… corrían los años ochenta. Empezaron las primeras reuniones, se acumulaban horas de trabajo y toma de decisiones. Organización. Inicialmente, José Luís Villar como presidente y José Félix Lezcano León (mi padre) secretario. Recuerdo que entonces yo era estudiante. Vivíamos en Valladolid. No puedo olvidar todas auqellas noches cuando mi padre llegaba a casa, después de aquellas eternas sesiones en Cigales. Ni puedo olvidar la satisfacción con que nos contaba los progresos de las primeras reuniones. Ni olvidar puedo el tamaño de aquellos inmensos libros de registro, y como sus páginas se iban llenando con nombres de apasionados viticultores yregistros de parcelas, con apuntes de las variedades de uva cultivadas y los nombres de sus Pagos.

Primordial fue la identificación de las variedades «autóctonas». El hacer inventario en el campo. Hermosa tarea la de José Félix Lezcano León que llego a identificar 28 variedades distintas en nuestra campiña: Cabernet Sauvignon con más de 100 años de edad (pre filoxérico), Chaselass Dore oriunda del Valle de Valais en Suiza, cinco garnachas diferentes contando la garnacha peluda. Teta de Vaca, Verdegudillo, Mencias y Tempranillos. Todo un tratado de ampelografía sin mover los pies de Cigales…

y surgió el Primer Reglamento que regularía la producción y elaboración. La delimitación geográfica y el ámbito de protección con los doce municipios que nos constituyen. Las variedades de uva autorizadas y los registros de viñedo. Todo un documento lleno de empeño y tesón, de historia, de experiencias, de buen hacer y de mucha ilusión. Haciendo eco de las palabras del actual Presidente de la D.O., Pascual Herrera, «el reglamento que representa la filosofía legal de nuestro territorio y de los productos amparados».

Aquellos héroes dieron forma a todos los sueños de Cigales. Solo restaba una última batalla; la burocrática. Ahora no solo había que serlo, sino demostrarlo. Y no fue fácil. Infinidad de reuniones con el INDO (Instituto Nacional de Denominaciones de Origen) y la asistencia a las primeras ferias promocionales.

Aquello se alargaba… pero tenía que llegar el día.

UN DÍA PARA RECORDAR

Jamás podré olvidar aquella tarde de primavera del año 1.991. Hacía mucho calor en Madrid, y todos los que estábamos estudiando enología en la Escuela de la Vid, preparábamos exámenes. Una tarde tranquila hasta que sonó el timbre de casa. Dos inmensas sonrisas iluminaron el pasillo. Mi padre y su inseparable amigo en asuntos vitícolas, Juanito «El Veterinario».

Llegaban del Ministerio de Agricultura con la D.O. bajo el brazo, y con una alegría casi sobrehumana, que provocó que ambos emisarios de tan buenas noticias, me plantaran un par de besos en cada mejilla .

Atrás quedaban todas esas interminables reuniones. Todos los problemas e incertidumbres. Cigales ya tenía Denominación de Origen. Ahora ya se podía certificar el entusiasmo de los viticultores Y el ahínco de los productores. Con casi 700 viticultores, 38 bodegas inscritas, 3.500 hectáreas de viñedo registrado, del cual un 60 % era ya de la variedad Tempranillo, una producción aproximada de 35.000 hl de vino, destinado a un mercado situado principalmente en Valladolid y norte de España, y un Reglamento que contemplaba todos aquellos aspectos relacionados con la protección de identidad de los vinos producidos, que además dejaba la puerta abierta a la producción y envejecimiento de vinos tintos, y sobre todo con un enorme futuro por delante.

Fueron muchas las felicitaciones que expresó la Administración. Por la trayectoria recorrida hasta el momento de los productores y de las bodegas ofreciendo la máxima calidad. y muchas las muestras de satisfacción de la Dirección General de Producción e Industrias Agroalimentarias, que desde la Estación Enológica colaboró en la creación y definición de la tipicidad de los `cigales´.”

Dejamos aquí el artículo de Félix Lezcano, que reanudaremos la semana próxima con lo que narra sobre lo sucedido desde la obtención de la D.O.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c1.staticflickr.com/1/389/31413615371_c7373eda1f_b.jpg

Tres foramontanos en Valladolid

Los autores nos cuentan… Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Aunque de raíces castellanas, nuestra formación, como se indica en los resúmenes biográficos que siguen, tiene lugar más allá de las […]

Más en Tres foramontanos en Valladolid

Mobile Version Powered by