Por José María Arévalo
( Fotografía correspondiente a la variedad garnacha tintorera ) (*)
El segundo capítulo del libro conmemorativo “La comarca vitivinícola de Cigales: viñedos, bodegas y vinos. 25 años de la D.O. Cigales” que venimos reseñando, se titula “La comarca vitivinícola de Cigales a lo largo de la historia”, y en este capítulo el primer artículo, “EI viñedo en las tierras de Cigales. Un paseo por la historia: de los Vacceos a la D.O.” tiene por autora a Amada Salas Ortega, gerente de la Bodega Remigio de Salas Jalón, de Dueñas (Palencia).
Comienza con una Introducción en la que explica: “El objeto del presente capítulo es tratar de dar una pincelada a aquellos aspectos que pueden ser interesantes desde el punto de vista del viñedo acogido a la Denominación de Origen de Cigales, y que por tanto están comprendidos dentro de la provincia de Valladolid en los municipios de Cabezón de Pisuerga, Cigales, Careos del Valle, Cubillas de Santa Marta, Fuensaldaña, Mucientes, Quintanilla de Trigueros, San Martín de Valvení, Santovenia de Pisuerga, Trigueros del Valle, Valoria la Buena y el pago de «El Berrocal» dentro del término municipal de Valladolid y al municipio de Dueñas dentro de la provincia de Palencia.
La presencia de la viticultura en la zona anteriormente descrita a lo largo de los siglos la legitima históricamente como zona productora de vinos siendo de obligado cumplimiento conocer y en la medida de lo posible divulgar. Por este motivo he pretendido en este capítulo hacer un repaso histórico del cultivo de la vid en el territorio de la D.O. Cigales, así como señalar aquellos aspectos vitícolas que considero importantes para el cultivo de uva de calidad como son el clima y el suelo.
Finalmente, tras repasar los principales cambios en estos 25 años de la Denominación de Origen Cigales no debemos olvidar los nuevos retos a los que se enfrenta en un futuro no tan lejano.
ORÍGENES HISTÓRICOS DE LA VITICULUTRA DENTRO DEl TERRITORIO DE
LA DENOMINACIÓN DE ORIGEN CIGAlES
Nuevos datos sobre la presencia de vino en los territorios Vacceos
Si consideramos a la zona que comprende la Denominación de Origen de Cigales como parte de la Cuenca del Duero, la implantación de la viticultura según la mayor parte de historiadores fue posterior a la ocupación romana (Hidalgo, 1999). Por su situación estratégica y por hallarse situado en el amplio valle del río Pisuerga, es decir, en una de las grandes vías naturales de penetración de los invasores de la Meseta Norte, esta zona fue habitada desde los tiempos más remotos.
Durante la segunda Edad del Hierro, el valle medio del Duero conoció un desarrollo cultural de gran personalidad de la mano del primer pueblo conocido como vacceos. Surgen las primeras ciudades u “oppida” de nuestro territorio y con ellas se articula la sociedad jerarquizada al frente de la cual se sitúa una oligarquía guerrera (Sanz y Romero, 2009). El consumo de carne y de bebidas alcohólicas, en particular de vino, servirán para exaltar su posición dominante en la sociedad y reforzar alianzas. Hasta los años ochenta del siglo pasado era bien poco lo que la cultura vaccea podía ofrecer al conocimiento sobre el consumo de vino prerromano en el valle medio del Duero; por todo ello se hacía imposible contrastar las noticias aportadas por las fuentes clásicas, que señalaban a Roma como la protagonista de la introducción del vino en el interior peninsular, adquirido entonces por las poblaciones locales mediante su compra. Sin embargo, la situación ha cambiado y desde los años noventa el desarrollo de los estudios arqueométricos ha puesto a disposición de la Arqueología el análisis de residuos de los recipientes y de los restos paleobotánicos hallados en contextos arqueológicos, alertando sobre la necesidad de modificar el panorama que nos describían los escritores antiguos. En este sentido, las evidencias más elocuentes han sido proporcionadas por las excavaciones realizadas, en Padilla de Duero, en el término municipal de Peñafiel de la provincia de Valladolid, en la ciudad vacceo-romana de Pintia. Los restos que los arqueólogos describen como vino son detectados a partir de unas sales características denominadas tartratos. Por tanto, el hallazgo de una copa en una tumba en el yacimiento de Pintia con restos de vino adelanta el consumo de vino en el interior de la Meseta Norte en dos siglos respecto a lo que mencionaban los autores greco-romanos (Sanz y Romero, 2009).
Si bien respeto a la implantación de la viticultura en nuestra zona, según los estudios mencionados y a tenor de las relaciones de intercambio del mundo ibérico con el interior peninsular, podría plantearse la posibilidad de su temprano arraigo en la Meseta Norte, algo que había sido descartado hasta ahora a falta de evidencias arqueológicas. Sin embargo tras los últimos estudios y avances arqueológicos resulta lógico pensar que la viticultura y la vinificación bien pudieron sobrevenir en los momentos inmediatamente anteriores a la conquista romana, para consolidarse a partir de esas fechas, incrementándose su producción desde los primeros siglos de nuestra era. Esta consideración se presume acertada teniendo en cuenta el hallazgo de pepitas de uva en Cauca (Coca, Segovia) que, aún con todas las reservas, no puede por menos sugerir el probable cultivo de la vid en el territorio vacceo desde el siglo II a.C. (Sanz y Romero, 2009).
En lo que a nuestro territorio se refiere existen claras pruebas de asentamientos vacceos en la zona delimitada actualmente bajo la Denominación de Origen de Cigales. Entre ellos encontramos los restos arqueológicos hallados en Cabezón que nos conducen hasta la Edad del Hierro y tal como hizo constar el célebre arqueólogo Federico Wattemberg (1959), corresponden a un castro celtibérico vacceo. El más antiguo de estos poblados se hallaría probablemente en el Cerro de Altamira, donde han aparecido trozos de cerámica de pasta negra sin decorar correspondientes al período de la Primera Edad del Hierro. También en la localidad de Dueñas se encontraron restos vacceos en el cerro del Castillo. Así como en Valoria la Buena se localizó en la orilla izquierda del Pisuerga el yacimiento celtibérico “Las Quintanas”, una ocupación que con certeza es de plena vitalidad en el periodo celtibérico pleno, siglos III a IV a siglo II a.C. (Moreno, 2006).
El viñedo durante la época romana
La presencia de diferentes villas romanas dentro del territorio que abarca actualmente la Denominación de Origen de Cigales nos hacen pensar de nuevo la posibilidad de la presencia de viñedos durante la época romana. En Cabezón de Pisuerga se sabe de la presencia de una villa romana de la segunda mitad del siglo IV d. C. ubicada muy próxima al Monasterio de Palazuelos y otra en la Finca de Santa Cruza a tres kilómetros del pueblo al margen derecho del río de época tardorromana. Y en Dueñas en las inmediaciones del Monasterio de la Trapa de Dueñas la conocida como Villa Possídica, villa tardorromana de la segunda mitad del siglo III d. C.
Los territorios romanizados de la Península Ibérica conocerán los beneficios de la actividad vitivinícola y desde mediados del siglo I d. C., ya anexionados al Imperio, comenzarán a hacer la competencia a la metrópoli. Así en apenas dos siglos, los pueblos del interior de la Galia y de la Península Ibérica pasan de importar vinos itálicos a elaborar caldos de calidad que compiten con los romanos (Sanz y Romero, 2009).
Época visigoda
De lo que sí hay noticias es que en los monasterios visigodos se cultivaban viñas emparradas. Según Antonio Larrea en el siglo VIII señala a este respecto que los visigodos, bien por necesidad, o por gustos propios, o por el servicio a la Iglesia Católica, el caso es que cultivaron las viñas, fomentaron su cultivo e hicieron vino con las uvas de esas viñas (Hidalgo, 1999). Según Martínez Llopis, conocían el cultivo de la vid y promovieron su extensión promulgando leyes que protegían los viñedos frente a otros cultivos. La estabilidad visigoda, del 456 al 711, permitió la repoblación vitícola de extensas zonas de la meseta del Duero, y sobre todo desde el año 589 tras la conversión al catolicismo, pero en el entorno de los monasterios y de los castillos, que permitían su protección y defensa de los habitantes y cultivos.
Se han encontrado restos de la época visigoda cerca de los dos importantes monasterios que tenemos dentro del territorio de la Denominación de Origen de Cigales como son el Monasterio de la Trapa de Dueñas y el Monasterio de Palazuelo en el término municipal de Careos del Valle.
La ocupación árabe y el resurgimiento de la viticultura durante la Edad Media.
Durante la ocupación árabe y la posterior Reconquista, la Cuenca del Duero fue escenario de numerosos desencuentros entre árabes y cristianos, destruyéndose sistemáticamente villas y cultivos. Se puede estimar que en el siglo IX la obra romana de la Cuenca del Duero había sido prácticamente destruida, principalmente por los daños de la guerra lo que supuso el abandono de las tierras cultivadas.
El resurgir del viñedo acaeció durante la Edad Media, llegando a ocupar importantes superficies, aunque se dedicaba fundamentalmente al propio consumo, al de la villa o al poblado de los propios viticultores.
( Figura 1. Superficie de viñedo en la Edad Media según Huetz de Lemps. Vignobles el vins du Nord-Ouset de I’Espagne, Huetz de Lemps, 1967) (*)
Según la Figura 1 realizada por Huetz de Lemps (1967), se puede apreciar la presencia de viñedos en la Cuenca del Duero con su datación cronológica. Alain Huetz de Lemps, fue un geógrafo francés que realizó un importante estudio de la evolución histórica del viñedo en el Noroeste de España, con un importante peso en los viñedos de Castilla y León, pues eran los que dominaban en esta parte del país. Podemos apreciar a simple vista, una gran presencia de viñedo en zonas claras de León, Bierzo y en el Valle de Liébana (Cantabria).
Según el mapa, en la zona que comprende la Denominación de Origen Cigales hay presencia de viticultura desde el siglo X, como es el caso de Dueñas, la cual se puede corroborar con documentación existente del Monasterio de San Isidro. A partir del siglo XI, y sobre todo del XII y XIII en el resto de municipios de la Denominación, como Cigales, Mucientes, Fuensaldaña, Cubillas de Santa Marta, Cabezón de Pisuerga y Valoria la Buena también aparecen vestigios de viticultura (Hidalgo, 1999).
San Isidro de Dueñas (siglo IX, reconstruido en el año 911) tuvo la más importante influencia en el desarrollo de la viticultura de la zona, particularmente entre 1070 y 1130, después de que el rey Alfonso VI se lo donase al monasterio de Cluny. San Isidro se convirtió en la primera abadía del Reino de León y en la casa central de Cluny en España durante toda la época citada, en la que se extiende el cultivo de la vid por territorios del Duero (Franco y Luis, 2005).
Los monjes de Cluny y del Cister fueron los que reintrodujeron la vid primero en el territorio de la zona cantábrica y posteriormente lo llevaron hacia otros espacios más al sur, como el valle del Duero una vez que conquistaban territorios a los árabes y superaban las incursiones destructivas.”
La próxima semana incluiremos la segunda parte de este tan interesante artículo, que pasa a tratar la importancia del cultivo durante los siglos XVII y XVIII hasta la llegada de la filoxera, y la creación en el XX de la denominación de origen, con los cambios en los 25 años de la D. O..
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(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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