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Género. III

Tres foramontanos en Valladolid 21 Jun 2017 - 07:27 CET
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Por Guillermo Fernández de la Yeza. Introducción de Carlos de Bustamante

( Jan van Eyck, “El matrimonio Arnolfini”, 1434) (*)

En el día de las Fuerzas Armadas, me cabe el honor de prorrogar el artículo que, para conocimiento y efectos del disparate que se nos quiere introducir en ellas -aunque de hecho ya se nos ordena en las nuevas RR.OO. Artículo que con Amor a España y a su Ejército vio la luz en la Revista de Veteranos de las Fas, Tierra, Mar y Aire. Artículo de mi querido amigo y compañero General de División Willy. Publicadas en este blog dos partes del mismo, va ahora la tercera.

“La ideología de género en sí misma, su rápida aceptación en casi todo Occidente y los objetivos que ya ha alcanzado, son asuntos de la máxima importancia y deberían provocar más preocupación de la que se observa en el conjunto de la sociedad. Es posible que todo ello se deba al desconocimiento de lo que eso a la habilidad de sus promotores en ocultarlo y presentar, en cambio, sus postulados, como profundamente coherentes con la libertad y, por ello, de deseable aplicación práctica.

Los estudiosos de esta ideología citan como precursores a distintos pensadores, sobre cuyas ideas ha ido gestándose el cuerpo doctrinal y las consecuencias prácticas. Citaré solo los más destacados:

En 1884, Friedrich Engels (1820-1895) escribió en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”: «El primer antagonismo de clase de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en el ámbito del matrimonio monógamo; y la primera opresión de clase, con la del sexo femenino por parte del masculino… El hombre es en la familia el burgués, la mujer representa en ella al proletariado”

En 1949, Simone de Beauvoir (1908-1986) escribió “El segundo Sexo”: “No naces mujer ¡te hacen mujer!…“La mujer casada es esclava“…“La familia es un nido de perversiones”…“No debe permitirse a ninguna mujer quedarse en casa para criar a sus hijos”.

En 1970, Shulamith Firestone (1945-2012) dice en su “Dialéctica del sexo” que “las diferencias genitales entre los seres humanos deberían pasar a ser culturalmente neutras… La reproducción de la especie a través de uno de los sexos en beneficio de ambos sería sustituida por la reproducción artificial… El núcleo de la opresión de las mujeres radica precisamente en su función de gestación y educación de los hijos…Mamá es una institución sin la cual el sistema familia se destruiría. Entonces mamá debe ser destruida para ser sustituida por una feminista socialista. El colapso de la revolución comunista en Rusia se debió al fracaso en destruir la familia, que es la verdadera causa de la opresión psicológica, económica y política”

En 1977, Alison Jagger (1942-)dice sobre el resultado que se esperaba lograr con la revolución de las clases sexuales: «La desaparición de la familia biológica eliminará también la exigencia de la represión sexual… Desaparecerá precisamente la institución de la relación sexual, en la que el hombre y la mujer realizan cada uno una función bien definida. La humanidad podrá, finalmente, recuperar su sexualidad natural, caracterizada por una perversidad polimorfa» (“PoliticalPhilosophies of Women’sLíberation, Feminism and Phílosophy”).

Aceptadas, asumidas y desarrolladas esas ideas, sus seguidores han pasado a la acción de deconstruir la persona, el matrimonio y la familia. Surge el género. En “La verdad del amor humano”, 56, la CEE dice: “Hay –sostienen– una absoluta separación entre sexo y género. El género no tendría ninguna base biológica: sería una mera construcción cultural. Desde esta perspectiva la identidad sexual y los roles que las personas de uno y otro sexo desempeñan en la sociedad son productos culturales, sin base alguna en la naturaleza. Cada uno puede optar en cada una de las situaciones de su vida por el género que desee, independientemente de su corporeidad”.

Son ideas y acciones contrarias a la realidad de la naturaleza humana y al sentido común. Una página de Internet les dedica especial y ganada atención; se trata de “Crónicas del Absurdistán”, cuya cabecera incluye como definición: “Territorio inmenso, porque como dijo un sabio antiguo, no hay absurdo que no haya sido propugnado por algún filósofo (y abrazado con entusiasmo por algún político)”.

Y actúan directa o indirectamente en favor de la propagación de esas ideas y en contra de las personas, organizaciones o instituciones que no las aceptan, a quienes consiguen silenciar en muchos casos. Para todo ello, utilizan la manipulación del lenguaje; la negación de cuanto les es opuesto, aunque haya sido científicamente demostrado por la investigación y estudios experimentales, y hasta la violencia en sus variadas formas. Como hicieron otras ideologías de triste memoria, o nuestros actuales separatistas, se apoyan también en el uso o incitación del odio y la mentira (hoy “posverdad”). Todo vale para conseguir sus objetivos.

Su infiltración es transversal, facilitada por las coincidencias culturales entre el capitalismo y el neo-marxismo, ambos materialistas, y discurre, sin la esperable oposición, entre derechas, izquierdas y centro. Así, han conseguido introducirse en los más altos foros y centros de poder, y alcanzar y blindar sucesivos objetivos, mediante disposiciones de distinto nivel (algunas ordenan que esa ideología sea materia a impartir a los niños en las escuelas). También han conseguido apoyo económico público y privado en favor de sus organizaciones, propaganda o campañas concretas. Somos testigos de los efectos de la manipulación del lenguaje:

La palabra “matrimonio” ha dejado de expresar con claridad una realidad orientada a la perpetuación de la especie, para denominar otras uniones con distinta finalidad. Se la está sustituyendo por “pareja”, prácticamente “a la carta”, con o sin contrato, fácilmente denunciable este mediante el “divorcio exprés”. Nada que ver con el auténtico sentido del matrimonio, tan bellamente expuesto por Benedicto XVI al tratar el “eros” y el “ágape” en “Deus caritas est”. “Familia” también ha ampliado su significado para referirse a distintos “modos de convivencia” y a la existencia de “progenitores A y B”, aunque no lo sean biológicamente, desterrando hasta del Registro Civil las palabras “padre” y “madre”. “Género” es omnipresente: En debates parlamentarios, este término ha sido defendido numantinamente, despreciando otros más adecuados. La Asociación Médica Británica (BMA) ha facilitado una “guía para sus trabajadores”, en la que, como prueba de respeto a los “transgénero”, se indica, entre otras cosas, que las personas “biológicamente hombre o mujer”, deben inscribirse como “asignado hombre o mujer”. En las clínicas abortistas no existen las palabras “bebé” o “feto”, sustituidas por “sacos de células”; tampoco existe “mamá”.

La Conferencia de la Mujer de El Cairo (ONU), de 1994, redefinió el término “salud”. Al añadirle “reproductiva”, se convirtió, no en el cuidado del aparato reproductor o del embarazo para llevarlo a buen término, sino en el coladero para despenalizar y legalizar el aborto hasta convertirlo en un derecho para la mujer.

Una derivada de las actitudes políticamente correctas, que reflejan cercanía al feminismo radical, es el permanente bombardeo contra el idioma y nuestros oídos: “Compañeros y compañeras, vascos y vascas, trabajadores y trabajadoras…”. Otra deconstrucción, porque parece que las palabras nacieron sexuadas por imposición del machismo ancestral.

Y ahora se ha iniciado el debate sobre los “vientres de alquiler”, lo que empieza a denominarse “maternidad subrogada”, eufemismo que enmascara un contrato de embarazo externalizado para conseguir un producto, nada menos que un niño, que incluso puede llegar a desecharse si resulta defectuoso. Un abuso que aprovecha casi siempre las condiciones de necesidad de algunas mujeres, nueva forma de cosificar y comprar su cuerpo y hasta de llegar a su esclavitud. Ya se han descubierto mujeres jóvenes secuestradas y embarazadas, en este nuevo tipo de repugnante negocio. Cómo será este asunto que hay feministas militantes contrarias a que se apruebe esta propuesta, por considerarla, con razón, opuesta a la dignidad de la mujer.

Para no alargar este artículo, continuaré en una próxima entrega con más ejemplos y datos sobre la silenciosa invasión y colonización a que nos está sometiendo la ideología de género”.

Fuentes no citadas:
-Escritos de Dale O`Leary, investigadora de la Asociación Médica de EEUU y de Alicia V. Rubio, filóloga, profesora de educación física y madre objetora contra el adoctrinamiento escolar.
-Noticias y artículos de prensa.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c1.staticflickr.com/5/4248/35010598575_24d4db93b4_b.jpg

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