Por Carlos de Bustamante

( Mi madre. Acuarela de Jose Ato Saorin en Hispacuarela de Facebook) (*)
Sea o no, día comercial, todos los días son días de la madre. Del padre y de la madre y día de la familia. Ciertamente la familia de hoy está, por lo general, en crisis. Digo en general, porque, pese a los esfuerzos ¿diabólicos? en destruirla, son también multitud de familias las que permanecen fieles “hasta que la muerte nos separe”.
¿Por qué, pues, en general y no en particular…? Podría por experiencia de 60 años de feliz (aunque con luces y sombras) y fecundo matrimonio, darles una receta, o si quieren “mi receta”. No creo, sin embargo pormenorizar opiniones personales, que son eso: personales. Pero sí digo que, en general, la crisis existente lo es, pero del verdadero amor. Y como amor es caridad, aparco mi experiencia y les dejo la lectura que elegimos el lejano día de nuestra boda: ofició la ceremonia en la iglesia de San Miguel – vallisoletana parroquia donde fuimos durante años “los novios del barrio”- el íntimo amigo y mejor sacerdote don José Velicia. El que fuera cofundador y primer comisario de “las Edades del hombre”:
“Aspirad a los carismas mejores. Sin embargo, todavía os voy a mostrar un camino más excelente. Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, sería como el bronce que resuena o un golpear de platillos. Y aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tuviera tanta fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, no sería nada. Y aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo para dejarme quemar, si no tengo caridad, de nada me aprovecharía.
La caridad es paciente, la caridad es amable; no es envidiosa, no obra con soberbia, no se jacta, no es ambiciosa, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra por la injusticia, se complace en la verdad; todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
La caridad nunca acaba. Las profecías desaparecerán, las lenguas cesarán, la ciencia quedará anulada. Porque ahora nuestro conocimiento es imperfecto, e imperfecta nuestra profecía. Pero cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo imperfecto. Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño, razonaba como niño. Cuando he llegado a ser hombre, me he desprendido de las cosas de niño. Porque ahora vemos como en un espejo, borrosamente; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de modo imperfecto, entonces conoceré como soy conocido. Ahora permanecen la fe, la esperanza, la caridad: las tres virtudes. Pero de ellas la más grande es la caridad”.
Por si el texto no fuera de claridad meridiana de por sí, añado lo que escuché de la voz de quien es digno de crédito total:
“El himno a la caridad es una de las más bellas páginas de San Pablo; todo él va encaminado a cantar la excelencia del amor, y lo hace desde tres aspectos: superioridad y necesidad absoluta de este don; características y manifestaciones concretas; permanencia eterna de la caridad.
La caridad es un don tan excelente, que sin ella los demás pierden su razón de ser. Para mayor claridad San Pablo menciona los que parecen más extraordinarios: el don de lenguas, la ciencia, los actos heroicos; sin embargo, por encima de estos dones está el amor efectivo y eficaz: «Nuestro amor no se confunde con una postura sentimental, tampoco con la simple camaradería, ni con el poco claro afán de ayudar a los otros para demostrarnos a nosotros mismos que somos superiores. Es convivir con el prójimo, venerar —insisto— la imagen de Dios que hay en cada hombre, pro¬curando que también él la contemple, para que sepa dirigirse a Cristo» (S. Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n. 230).
En la enumeración de las cualidades de la caridad, las más importantes son la paciencia y la benignidad, que en la Biblia se atribuyen a Dios: «El amor es paciente, porque lleva con ecuanimidad los males que le infligen. Es benigno porque devuelve bienes por males. No es envidioso porque como no apetece nada en este mundo, no sabe lo que es envidiar las prosperidades terrenas. No obra con soberbia, porque anhela con ansiedad el premio de la retribución interior y no se exalta por los bienes exteriores. No se jacta, porque sólo se dilata por el amor de Dios y del prójimo e ignora cuanto se aparta de la rectitud. No es ambicioso, porque, mientras con todo ardor anda solícito de sus propios asuntos internos, no sale fuera de sí para desear los bienes ajenos. No busca lo suyo, porque desprecia, como ajenas, cuantas cosas posee transitoriamente aquí abajo, ya que no reconoce como propio más que lo permanente. No se irrita, y, aunque las injurias vengan a provocarle, no se deja conmover por la venganza, ya que por pesados que sean los trabajos de aquí espera, para después, premios mayores. No toma en cuenta el mal, porque ha afincado su pensamiento en el amor de la pureza, y mientras que ha arrancado de raíz todo odio, es incapaz de alimentar en su corazón ninguna aversión. No se alegra por la injusticia, ya que no alimenta hacia todos sino afecto y no disfruta con la ruina de sus adversarios. Se complace con la verdad, porque amando a los demás como a sí mismo, cuanto encuentra de bueno en ellos le agrada como si se tratara de un aumento de su propio provecho».
La caridad es mayor que todos los demás dones de Dios, pues cada uno de ellos nos es concedido para que alcancemos la perfección y la bienaventuranza definitiva; la caridad, en cambio, es la misma bienaventuranza.
Por si lo escrito no fuera suficientemente claro, aunque me salga de fecha, y si Dios es servido, espero que salga a la luz un día de la madre (II), donde lo dicho se hizo realidad viva. Es decir, la que viví de quien hubo de hacer las veces de padre y madre. Es una confidencia entre amigos, como les supongo que ustedes lo son, por “solo hecho” de haber tenido la santa paciencia de seguir estos mis artículos escritos con tan machacona insistencia que, con toda propiedad, algunos -muchos- autotitulé “el Rezongón.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c1.staticflickr.com/5/4250/34584248464_48d0fd2b1e_b.jpg
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