“Mayor Oreja: `La crisis atrae los atentados y en España tenemos una crisis de nación´”, de Ferrer Molina, y “Actúa, el nuevo partido de la vieja cultura (que Podemos no logró seducir)”, de Lorena G. Maldonado

( El minuto de silencio fue presidido por el Rey, acompañado de Rajoy y Puigdemont. Foto de Sergio Perez, en El Español) (*)
MAYOR OREJA: «LA CRISIS ATRAE LOS ATENTADOS Y EN ESPAÑA TENEMOS UNA CRISIS DE NACIÓN»
Entrevista de Ferrer Molina publicada en El Español el pasado día 20
Entrevista con Mayor Oreja: «Los españoles merecían que les explicaran los atentados en español». «A menos valores en la sociedad occidental habrá más terrorismo yihadista». «Podemos es primo hermano de lo que significa ETA en el País Vasco». Jaime Mayor Oreja (San Sebastián, 1951) se jubiló de la política como eurodiputado tras una década en Bruselas. De eso hace tres años. Sin embargo ha pasado a la memoria colectiva como el ministro que combatió a ETA entre 1996 y 2001, cuando la liberación de Ortega Lara, cuando el asesinato de Miguel Ángel Blanco y del matrimonio Jiménez Becerril, de Fernando Buesa y de López de Lacalle, de Luis Portero, de Ernest Lluch y de tantos otros.
Su aplomo le granjeó la simpatía de muchos españoles, reflejada una y otra vez en los sondeos, y su nombre estuvo en la terna que barajó Aznar para su sucesión, junto a Rodrigo Rato y Mariano Rajoy. Mantiene el carné del PP, pero con el presidente del Gobierno no habla desde enero de 2014, cuando se despidió de él. «No coincidíamos en el diagnóstico de los graves problemas de España», señala.
Regatea el calor de agosto en la costa gaditana, junto a sus hijos y sus cinco nietos y medio -el sexto está al caer-, en la misma casa que alquila todos los veranos desde hace dos décadas. El resto del año lo dedica «al mundo de las ideas», sobre todo a la Fundación Valores y Sociedad, desde la que defiende el humanismo cristiano.
La Universidad Católica de Valencia le ha entregado la dirección de la Cátedra Tomás Moro. Mayor Oreja cree en la máxima del santo inglés, que perdió la cabeza por negarse a reconocer a Enrique VIII como jefe de la Iglesia: «El hombre no puede separarse de Dios, ni la política de la moral».
– Tras los atentados de Barcelona y Cambrils, ¿cree que debemos estar preparados para coexistir con este problema durante muchos años, igual que ocurrió con ETA?
– Este problema no es español, es un problema propio de las sociedades occidentales, y es evidente que vamos a convivir con él un tiempo, por algo fundamental: porque no terminamos de entender cuál es la razón del ataque.
– Pero las razones parecen claras: el odio a un modelo de sociedad y a unos valores que unos fanáticos consideran que hay que combatir, ¿no?
– Nos atacan porque nos ven débiles, sin cohesión. En Niza, en Londres, en Berlín, en Barcelona… Plantear esto sólo como una lucha policial, que es también indispensable, es un error. Hace falta entender la necesidad de un proyecto que nos fortalezca en el ámbito político, en el ámbito de las ideas y en el ámbito de los valores de la sociedad occidental. Ellos están viendo una sociedad en la que hemos dejado de creer.
-¿Dónde detecta esa debilidad?
– En la distancia que se ha abierto entre los conservadores y los progresistas, que es gigantesca. Los que dicen que quieren crear un nuevo orden mundial, lo que tratan es de destruir los valores cristianos que han constituido los cimientos de la civilización occidental. Ahí se abre una grieta, los terroristas ven esa falta de valores compartidos y deciden pasar al ataque para ahondar en nuestra crisis. Por eso lo urgente no es decidir qué medidas policiales hay que adoptar, que también hay que hacerlo, sino definir qué proyecto político y social puede cohesionar a los europeos.
– Usted fue crítico con la Alianza de Civilizaciones de Zapatero. ¿Cree que el tiempo le da o le quita la razón al expresidente?
– Es que es otra perspectiva distinta. Lo que yo digo es que hay que reforzar los elementos de cohesión de nuestra civilización. No es la Alianza de Civilizaciones el acento. Frente a la obsesión del multiculturalismo tenemos que ser capaces de ver cómo dialogar entre nosotros. Con ETA siempre tracé la misma ecuación: a más España, menos ETA; a menos España, más ETA. En este caso diría lo mismo: a más valores en la sociedad occidental, menos terrorismo yihadista; pero a menos valores compartidos en la sociedad occidental habrá más terrorismo yihadista.
-¿Cómo se pueden extender o recuperar esos valores? ¿A quién responsabiliza de su destrucción?
– No tratando de reemplazar valores como la vida, la familia, el matrimonio… Eso lo que va produciendo, en mi opinión, es una distancia, un abismo. Y qué duda cabe que hay más responsabilidad entre aquellos que quieren destruir esos valores que entre quienes quieren mantenerlos. Hoy es una lucha, en términos democráticos, entre David y Goliat.
-¿Por qué?
– Porque la moda dominante es destruir los valores cristianos. Pero no se trata de que algunos queramos una Europa en la que sólo haya cristianos, sino de que podamos aceptar y defender que en Europa nuestras raíces son en buena medida cristianas. No se trata de imponer una religión, sino de defender una civilización.
– Las autoridades han destacado la buena coordinación entre los distintos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad; sin embargo, a la hora de comparecer ante la opinión pública, Generalitat y Ayuntamiento ofrecieron las primeras explicaciones, las más esperadas por los ciudadanos, sin la presencia de un representante del Gobierno. ¿Qué opinión le merece?
– Yo lo que creo es que hubiera sido muy importante y muy significativo que nos hubiesen explicado el atentado en la lengua que entendemos todos: el español. Porque creo que el conjunto de los españoles merecían esa explicación.
-¿Por qué cree que Estado Islámico ha atentado ahora en Cataluña?
– No es posible interpretar por qué lo hacen en un sitio o en otro. La crisis atrae los atentados terroristas. Y en España tenemos una crisis de nación, como en Francia tienen una crisis de sociedad.
– Usted sostiene que el 11-M fue un atentado deliberado para cambiar el rumbo de España. ¿Cree que los atentados de Barcelona y de Cambrils pueden afectar al proceso independentista?
– Yo creo que no va a alterarse nada. Los movimientos tienen inercia, y la inercia empuja siempre hacia adelante, no hacia atrás. Ojalá me equivoque. Yo creo que deberíamos trabajar todos con la idea de que esto no va a alterar el llamado proceso independentista.
– Una Cataluña independiente, ¿quedaría fuera de la coordinación de los servicios de Inteligencia y de la lucha antiterrorista de la Unión Europea?
– Una Cataluña independiente sería una catástrofe para España, para Europa, para el futuro de la sociedad en libertad.
-¿Y para la seguridad de los propios catalanes?
– Ellos saben que dentro de la angustia, como la que acaban de vivir, es mejor estar bien acompañados que solos. Pero vuelvo a decir: los que mandan no van a cambiar el rumbo de los acontecimientos, porque hay una élite que ha decidido ya una estrategia.
– El 1 de octubre está a la vuelta de la esquina. ¿Qué cree que pasará ese día? ¿Habrá referéndum?
– Bueno, hay torres puestas: una, la del Gobierno de Cataluña; otra, la del Gobierno de España. Y yo lo que digo es que hay que ponerse en el peor de los escenarios, porque se acierta en el peor de los escenarios. Pero hay que pensar que esto no acaba el 1 de octubre; esto empieza el 1 de octubre. Esto no puede entenderse como la culminación de un proceso, sino como el arranque de una etapa. Y para eso nos tenemos que preparar todos los españoles.
-¿Cree que habrá urnas?
– Yo creo que los nacionalistas catalanes están obligados a ir hasta el final de sus posibilidades, y eso significa que van a llegar al límite para que haya referéndum. Otra cosa es la respuesta que dé el Gobierno de España.
-¿Usted sería partidario de que las Fuerzas de Seguridad intervinieran para impedirlo?
– Eso lo tiene que responder el Gobierno, que tiene los datos y la información. Yo estoy en el ámbito, digamos, prepolítico, en el ámbito de las ideas.
-¿Considera que el Gobierno debería haber aplicado el artículo 155 de la Constitución para frenar el proceso separatista?
– En julio de 2003, cuando había abandonado el Gobierno de España y estaba en el Parlamento vasco y vivía lo que era el preludio del plan Ibarretxe, dije que había que desarrollar en el Congreso el artículo 155 de la Constitución, porque entendía que debíamos defendernos desde la ley. Había que determinar cómo se aplicaba y en qué condiciones. Por eso yo nunca diré que hay que aplicar el 155; yo dije en 2003 que había que desarrollarlo legislativamente.
– Se han perdido catorce años.
– Bueno, yo creo que en España tardamos veinte años en orientar en la buena dirección la lucha contra el terrorismo de ETA, que fue el primer gran proyecto de ruptura de España. Entre 1977 y 1997 vivimos enseñanzas, lecciones, terrores y equivocaciones de unos gobiernos y de otros. Ahora tenemos el segundo gran proyecto de ruptura de España. No lo hacen con terrorismo, sino desde de las instituciones catalanas. ¿Cuánto tiempo vamos a tardar en afrontar acertadamente ese proyecto? Eso, hoy por hoy no tiene respuesta. Lo que sí creo es que hace falta un gran proyecto que movilice a los españoles y que los cohesione.
-¿Y como se consigue?
– Mire, el movimiento nacionalista ha recorrido tres estadios en España: el poder a través de la autonomía, en la década de los 80; la solemnización del derecho de autodeterminación, en el arranque de los 90; y la ruptura, a través del pacto con ETA, en Estella y en Perpiñán. Estamos en ese estadio, el de la ruptura. Y sólo podemos hacerle frente desde la unidad y el Estado de derecho. Pero no basta solo con la ley, hacen falta la ley y un proyecto político. ¿Eso cómo se administra desde el Gobierno? Yo no puedo responderle a eso, esa es una misión de quienes están en el Gobierno.
-¿Pero hay fórmulas para recuperar el terreno ganado por los nacionalistas durante décadas?
– Es evidente que hay una enorme dificultad. Y hay que tener presente que el populismo ha avanzado de una manera rotunda en la izquierda española, y que hoy están más obsesionados con la moción de censura y la sustitución del Gobierno del PP que otra cosa. Esa es la triste realidad. Hoy no se puede esperar nada del Partido Socialista porque ya se ha abrazado al fenómeno populista. En el mundo nacionalista no hay novedad, el problema está ahora en la división del resto.
-¿Cree que el auge del populismo le ha servido de trampolín a los nacionalistas?
– Yo creo que favorece el movimiento del separatismo. Pero lo que ha hecho el nacionalismo está en su propia naturaleza: pasa de la autonomía a la autodeterminación, y después a la ruptura. Unos lo hacen a cámara lenta y otros lo hacen a cámara rápida. No es un partido, es un movimiento lo que tenemos enfrente, y el movimiento necesita ir siempre hacia adelante, por eso el diálogo no sirve cuando se ha decidido ir ya a la ruptura. Al separatismo hay que oponerle un proyecto político.
-¿Un nacionalismo español?
– Hace falta la fortaleza de España, una fortaleza moral, en valores. Eso no lo llamo nacionalismo español porque todos los ismos son extremismos y son exageración. Hace falta la fortaleza de España, que es bien distinto.
– Dice que el nacionalismo se aprovecha del populismo. La corrupción, como parte del caldo de cultivo del populismo, se ha desbordado con los gobiernos del PP.
-¿En qué país no se produce un fenómeno populista hoy en el mundo? Lo ha habido en Estados Unidos, en Reino Unido con el brexit… Creo que hay dos fenómenos que hay que separar: la crisis de valores, que vivimos todas las sociedades occidentales -y la corrupción es hija de esa crisis-, y luego en España tenemos, además, la crisis de la nación, que es la crisis de un valor muy determinado…
– Hace menos de un mes, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, estaba declarando en la Audiencia Nacional por el ‘caso Gürtel’. ¿Qué sensación tuvo al verlo ante el Tribunal?
– La misma que tuvimos todos cuando acudimos. Se va de testigo, a colaborar con la Justicia, y punto final.
– Pero es una imagen insólita, nunca antes un presidente del Gobierno había declarado estando en el ejercicio de sus funciones.
– La pregunta más bien habría que hacérsela al Tribunal, no al señor Rajoy. A él le llaman y cumple con su obligación de ir a testificar.
– Existe en la sociedad una demanda de regeneración.
– La crisis está en la persona, y es verdad que también está en la política y en los partidos, pero como consecuencia de la crisis de la persona. Y esto pasa en España, en Francia, en Alemania, en Gran Bretaña… Cada equis tiempo hay un ciclo que termina y que provoca un deseo de ruptura… Ojalá estuviera el problema en la política: sustituiríamos a unos políticos por otros, pero no es así. ¿Esto es una crisis de los viejos partidos o es una crisis más de fondo? A ver cómo está Macron dentro de un año.
– Pero en Francia, en Alemania, en Gran Bretaña, ¿habría seguido en el cargo un primer ministro que hubiera enviado unos tuits como los de Rajoy al tesorero de su partido?
– Bueno, bueno, no mezclemos todos los temas. La regeneración pasa por que todos los que están en la política hagan un esfuerzo para fortalecer la cohesión, y eso entraña sacrificios de unos y de otros.
-¿Cree que son necesarios una reforma de la Constitución y cambios como una nueva ley electoral o medidas que den mayor participación a los ciudadanos en la vida pública?
Insisto, la crisis está en la persona, no en reformar una ley, ni una constitución. Es mucho más difícil, mucho más profundo. Está en un cambio de actitud personal. Y a partir de ahí, cambiar la sociedad sin traumatismos. Pero eso es muy difícil.
-¿Usted es optimista?
– Yo estoy muy preocupado.
– Este verano hemos asistido al nacimiento de un nuevo fenómeno, la turismofobia. ¿Cree que responde también a esa crisis de la persona?
– Eso responde a la ruptura, al deseo de romper, a la obsesión de romper por romper, aunque al hacerlo se perjudique a muchas personas. Es que hay un desenfoque… Es como el comunicado de la CUP responsabilizando del atentado de las Ramblas al capitalismo. Cuando el nivel de desorientación es tan brutal, casi es imposible de combatir eso. Hace falta una mayoría que esté en el sentido común y que se imponga la razón.
– Algunos han comparado los actos violentos de quienes protestan contra la supuesta masificación del turismo con la ‘kale borroka’. ¿Está de acuerdo?
– Es lo mismo todo. ETA hace tiempo que entró en Cataluña. A través de Perpiñán les dio una tregua. ETA no es una banda terrorista solamente, es un proyecto de ruptura. Y ese proyecto de ruptura está pactado en Perpiñán. Por eso todo lo que existe de batasunización de Cataluña es la consecuencia lógica. De la misma manera que Zapatero pacta con ETA un nuevo escenario en 2004: ‘Tú dejas de matar y yo te ofrezco una España diferente, en el ámbito moral, en el ámbito territorial y en el ámbito legislativo’.
– En ese escenario, ¿qué puede suponer la presencia de Podemos en las instituciones, que es muy destacada en el Parlamento vasco?
– Podemos es primo hermano de lo que significa ETA en el País Vasco. Los dos son fenómenos que nacen del resentimiento. Hay un resentimiento social que es Podemos, y hay un resentimiento nacional que es ETA. Pero tienden a entenderse, tienden a ser aliados.
-¿Cree que la tesis de plurinacionalismo y la propuesta de Estado federal del PSOE pueden encauzar la solución al separatismo?
– Nada. Eso es para favorecer las alianzas que pueden en un momento determinado definir un frente popular populista-nacionalista que cuaje en una moción de censura a Rajoy. No hay nada de autenticidad.
– ¿Qué considera que puede aportar Ciudadanos a la política española?
– Ciudadanos debe jugar el papel que le corresponde. A mí me gustaría que rectificara, como buena parte de los liberales europeos, el acoso a algunos de los valores que han construido Europa. Creo que esa asociación que hoy existe entre un liberalismo económico y un marxismo cultural, con el que se pretende crear un nuevo orden mundial -y ya no me refiero a Ciudadanos-, no nos conduce a ninguna parte. Es una catástrofe y es un mal escenario, incluso para hacer frente al populismo.
Artículo en: http://www.elespanol.com/opinion/20170818/239976672_0.html
ACTÚA, EL NUEVO PARTIDO DE LA VIEJA CULTURA (QUE PODEMOS NO LOGRÓ SEDUCIR)
Artículo de Lorena G. Maldonado publicado en El Español el pasado día 12 de agosto
Ismael Serrano, Paula Ortiz, Alberto San Juan, Pablo García Casado y Nega reflexionan sobre la irrupción de Actúa, avalada por Luis García Montero y Almudena Grandes, sobre el tránsito PSOE-IU de los tradicionales abajo firmantes culturales y sobre por qué Podemos no consiguió captarlos.
La izquierda se sacude partidos de la solapa: sigue desdoblándose hasta el hastío, partiéndose en infinitud de sensibilidades, exigente y arisca. Son tiempos de flores nuevas que se parecen mucho a las marchitas. El último brote es Actúa, un partido liderado por el exjuez Baltasar Garzón y el político Gaspar Llamazares que nace con la vocación de “no dejar inanes a los dos millones de personas que no han votado”. “Si la izquierda no se une, ocuparemos nuestro espacio”, alicata Garzón.
Entre los más de 2.400 inscritos que apoyan el manifiesto de Actúa, destacan personalidades como Luis García Montero y Almudena Grandes, representantes ya de esa vieja guardia cultural que pasó de “Defender la alegría” con la ceja de Zapatero a apoyar al poeta granadino cuando se presentó a las elecciones madrileñas por IU en 2014 -recordemos aquel concierto-mitin en la Riviera-.
Son casi siempre los mismos. Son los que firmaron el “Yo acuso” al Gobierno cubano en 2010, son los que arremetieron ese mismo año contra la “impunidad del franquismo”, son también algunos de ellos los que levantaron el manifiesto a favor de “una solución federal en Cataluña”, son los de “Si viviera en Asturias, votaría a Llamazares”. Y voilá.
El salto generacional
¿Por qué ningún partido de izquierdas se ha vuelto a hacer con la movilización cultural: con los conciertos y las proclamas? ¿Será el aún incipiente Actúa el nuevo blanco de los míticos abajo firmantes de la progresía cultural o, incluso, de firmantes zurdos inéditos, nunca antes aglomerados? “No, no. Yo con Actúa estoy anonadado. Me parece un auténtico disparate la creación de este partido con lo que costó que se consiguiera la unidad de IU, Podemos, Mareas, Equo…”, resopla al teléfono Ricardo, más conocido como Nega, rapero de Los Chikos del Maíz.
“Para empezar, no sé cómo se autoproclaman como de izquierdas, cuando Baltasar Garzón tendría mucho que decir sobre la tortura en este país. Un político de izquierda no cierra medios de comunicación. Qué gracioso también que capitanee esto Llamazares, ¡justo ahora que se le acaba el contrato!”.
No deja de resultar llamativo que la última gran reunión cultural -con más de 2.000 firmas- fuese en septiembre de 2016 -ahí asomaban ya la cabeza Baltasar Garzón y Llamazares, acompañados de figuras como Sabina, Miguel Ríos, Antonio López, Fernando Trueba o Aitana Sánchez-Gijón- con la intención de derribar al PP en favor del tripartito. ¿Por qué el abrazo cultural que recibió la ‘ceja’ o el Madrid de García Montero jamás se le ha dado al partido liderado por Pablo Iglesias?
“Yo entiendo que Podemos representa para ellos la pérdida de algún tipo de privilegios. Es una izquierda muy cómoda que viene del régimen del 78 y nunca duda en cambiarse de chaqueta. No a la guerra, Zapatero, ceja, Llamazares… les da igual, van al viento que más calienta”, sostiene Nega. El actor Alberto San Juan también rechaza la idea de que Actúa pueda ser una apuesta para la cultura patria. “Si hay una coalición parlamentaria ligada a la cultura es Unidos Podemos, porque la cultura no se entiende sin la educación, y Unidos Podemos está lleno de profesores”.
Podemos representa para ellos la pérdida de algún tipo de privilegios. Es una izquierda muy cómoda que viene del régimen del 78 y nunca duda en cambiarse de chaqueta
San Juan asume que, a diferencia de la época de la Transición, ahora “ni en la música, ni en el cine, ni en el teatro, ni en la pintura, ni en la literatura hay agitación política en absoluto -y es preocupante, en estos tiempos de miseria social-”, pero recuerda que “ahí no se acaba la cultura” y cita a “intelectuales que sí están implicados políticamente pero que no escriben ni aparecen en los grandes medios”. Se refiere a firmas como Guillem Martínez, Ignacio Sánchez-Cuenca o Pablo Sánchez-León.
En lo que respecta a Actúa -dejando claro que respeta mucho a sus integrantes-, sostiene que no comparte “su iniciativa en absoluto, porque todos en su día firmaron un manifiesto donde se apoyaba un gobierno en coalición con Ciudadanos, y por ahí no paso”. “No porque haya que subordinarse a Podemos, sino porque hay que sumar fuerzas, y si quieres que Unidos Podemos sea otra cosa, puedes tener tu personalidad propia dentro de ahí y luchar con ello, como Alberto Garzón. ¿Que te cae mejor o peor Iglesias o Errejón? Bueno, es que Unidos Podemos no empieza ni termina en ellos. Si Actúa surge para sumarse a este ámbito, genial, pero si surge para buscar pactos con Ciudadanos, no lo voy a entender”.
El problema de Podemos: ¿Cataluña?
El poeta Pablo García Casado reflexiona. “El mundo intelectual español es bastante más plural de lo que a veces queremos ver. Ni todos eran de la ceja, ni todos son de Llamazares, ni todos estaban con García Montero. A mí Actúa me parece un buen intento, porque entiendo que el planteamiento es activar un voto dormido que no encuentra su lugar”, esgrime. “Pero, por otra parte, yo me considero una persona de izquierdas, y si se siguen montando muchos partidos políticos, el voto va a seguir dividiéndose y volverá a ganar el PP. La aritmética es cruel, sino que se lo digan a García Montero, que se quedó sin representación en la Asamblea de Madrid”.
García Casado sospecha que el votante de izquierdas español, “entiéndeme lo que te digo, es un poco adolescente: en el sentido de que le exige a la política una pureza que a veces no nos exigimos ni nosotros mismos, o le pide cosas que a nosotros mismos nos perdonamos”. ¿Por qué Podemos nunca cayó en gracia a un bloque consistente y organizado de la intelectualidad española? “Porque el intelectual de izquierdas es una persona libre, y no digo que Podemos no permita la libertad, pero a veces, tal vez por una cuestión estética, no permite ciertas disidencias, y eso el intelectual de izquierdas de toda la vida no lo entiende, hasta le repugna. No es mi caso”, apostilla.
El poeta tiene claro que “el intelectual de izquierda se siente más cerca de Errejón que de Iglesias, porque es un hombre más amable en el amplio sentido de la palabra, y es cierto que el movimiento de Podemos es interesante, pero no es una ONG ni un club de Balonmano: su objetivo es el poder, asumámoslo, y para acceder al poder tienes que hacer cosas feas y tragar sapos”. García Casado da con el quid de la cuestión: Cataluña. “Me gustaban más las primeras ideas, las de ser solidarios, las de los de arriba y los de abajo, y no tanto éstas de un país y otro, como lo que traen con Cataluña”, explica.
Esta sensación que nos inculca Podemos de que nos tenemos que tragar todo el discurso sin deglutirlo… no va con el intelectual, y mucho menos con el intelectual más toreao
“Al intelectual afectivo -a los que nos dedicamos a las partes afectivas de la cultura- no le puedes pedir que se emocione en 2017 con la idea de la patria: esos son argumentos del siglo XIX, hombre, y hasta nosotros nos hemos pasado ya la posmodernidad”.
Cuenta, divertido, que mientras habla con este periódico está en una playa, pero que no siente “ninguna hermandad emotiva entre el hombre que está al lado en la sombrilla por el hecho de que sea español o catalán”. Y dispara: “La patria es el gran argumento del independentismo, y no lo voy a comprar, por muy emotivo que se crea. Esta sensación que nos inculca Podemos de que nos tenemos que tragar todo el discurso sin deglutirlo… no va con el intelectual, y mucho menos con el intelectual más toreao”.
Cuestiones «personales»
La cineasta Paula Ortiz -directora de La novia- considera a Actúa un partido sordo más. “Ningún partido político está cristalizando la voz de la cultura”, sostiene. “En España, desde la Institución Libre de Enseñanza -que reivindicaba de manera radical la formación educativa y cultural de una ciudadanía crítica y librepensadora- no ha habido ninguna vocación de proyecto”. Lamenta que ningún partido entienda “la cultura como lo que es, un magma que nos recuerda lo que hemos sido y nos pone espejos posibles hacia lo que deseamos ser”, sino que se la trate “de forma epidérmica, ornamental”.
Relata que Podemos “al principio cristalizó esa luz”, pero que después se ha perdido “en luchas de poderes, conquistas mediáticas, cosas de combustión rápida”. “Se han olvidado de buscar en las raíces de nuestras tragedias, en las causas, y las causas están en la educación y la cultura, siempre”. El cantautor Ismael Serrano cree que no hay nada nuevo en Actúa, por tanto no hay ninguna razón para que sorprenda aglutinando de una vez por todas a la cultura. “La gente que está en el entorno de Actúa viene a representar un ámbito de la política muy concreto. Son gente que nunca ha visto con buenos ojos a Podemos y que no ha entendido el fenómeno. No es mi caso”, explica.
“Yo tampoco estuve en la ceja. Es una cuestión generacional. No sé qué gente de mi edad o más joven está ahí. Actúa tiene integrantes que intelectualmente respeto mucho, pero está claro que vienen del viejo aparato de IU que no soporta el adanismo de Podemos -adanismo natural, porque es gente muy joven que irrumpe en la política y cree que la van a inventar-, y los otros tienen eso de ‘eh, nosotros estábamos antes y sí que sabemos’, tienen esa intelectualidad… son poco generosos”.
Serrano no comparte la lectura de Baltasar Garzón de captar los dos millones de votos del abstencionismo. “No lo veo para nada, sería bastante más útil el encuentro con Podemos. Yo estoy con la confluencia. Ellos mismos están obligados a entenderse con Podemos, porque el voto más joven está con ellos”. No entiende bien qué va a aportar Actúa ni qué medidas concretas -y diferenciadoras- proponen. “Llamazares fue secretario general, Luis García Montero lo intentó con Madrid… todos ellos ya se han presentado y han tenido una oportunidad desde el punto de vista político, ¿por qué esa gente que no les votó antes les va a votar ahora? Este partido parece más una cuestión personal que otra cosa”.
Artículo en: http://www.elespanol.com/cultura/20170811/238226887_0.html
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c1.staticflickr.com/5/4393/35898794903_4725477504_b.jpg
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