Por Javier Pardo de Santayana

( Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 19 de abril) (*)
¿Quién lo diría? En esta era de la información globalizada, que debiera contribuir poderosamente a una convivencia en paz en la que reinase la razón y el respeto, estamos avanzando hacia el caos de la degeneración moral.
A ver si ustedes consiguen entender que, después de haber establecido un prometedor marco de paz y bienestar en nuestros pagos, cuando las instituciones internacionales había ya absorbido unos principios orientados por la razón y las mejores intenciones; cuando el progreso tecnológico, ya decididamente disparado hacia un más que prometedor futuro de justicia y bienestar social, nos permitía aventurar un decisivo avance en todos los aspectos de la vida, hayamos de pronto, inopinadamente, derivado hacia un caos que parece conducirnos al suicidio.
No intentaré siquiera enumerar los mil aspectos en los que se deja ver esta tendencia que curiosamente se acentúa gracias a un desconcertante apoyo popular;. fenómeno éste hecho posible gracias al desconcierto producido por un juego político de naturaleza democrática pero cuyo sentido es desvirtuado por los enredos de las maniobras partidistas, poderosamente influenciadas por criterios que poco tienen que ver con la deseable lógica, y en los que preponderan los efectos de motivaciones alejadas de la verdad por campañas mediáticas cercanas a la agitación y propaganda, o sea a la “agit-prop”. Y no creo exagerar con esta apreciación, puesto que ya se está hablando abiertamente del uso de algo que se ha etiquetado como la “posverdad”, que, según se ha llegado a establecer, no es otra cosa que la mentira elaborada con los requisitos necesarias para que sea recibida como un hecho cierto. Para lo cual se aplicarán las técnicas del “marketing”; que de ello todos hemos podido constatar que existe. Tan es así que incluso hemos podido comprobar su utilización a niveles tan altos como el de unas elecciones norteamericanas.
El resultado de esta instalación de la sociedad en la mentira, ya denunciada en su día por don Julián Marías, es una sensible degeneración de los procedimientos democráticos, manifestaciones de lo cual podemos constatar todos los días en la sociedad española. El resultado es que ya vemos situaciones absolutamente insólitas sin sorprendernos demasiado. Por ejemplo: ¿hay algo más antidemocrático que ese “no es no” de entrada? Y otro buen ejemplo es el de Cataluña, en donde se vulnera por principio el respeto a la Constitución votada en mayoría abrumadora por los votantes de aquella autonomía y hoy vulnerada abiertamente por sus gobernantes con el inestimable apoyo de la televisión pública.
Pero hoy me centraré en otro caso tan lamentable como éste y en el que también se observa el apoyo institucional al crimen y a la delincuencia: el que en Navarra. se está produciendo…¡con la presidenta de la autonomía a la cabeza! Una señora que, por cierto, llegó a ser a considerada por las encuestas durante bastante tiempo el personaje político de mayor prestigio a pesar de ser desconocida – estoy seguro de ello – por la inmensa mayoría de los españoles a los que como mucho tan sólo les sonaban su nombre y su apellido. Ni qué decir tiene que desde entonces perdí totalmente la fe en tales sondeos.
Así hemos podido contemplar el bochornoso espectáculo de un linchamiento apoyado por las autoridades del lugar y perpetrado contra un par de servidores de la ley y sus acompañantes femeninos, no sólo ante el silencio de las “femes” y sus simpatizantes, sino también de los propios representantes regionales. Situación ésta kafkiana en la que se han invertido los papeles, pues no se trata ya de unas autoridades que vergonzosamente se complacen en ver como caen las nueces de los árboles sacudidos por unos presuntos delincuentes, sino que se sitúan en cabeza de las manifestaciones en favor de quienes, siguiendo un plan de acoso aplaudido por partidos que tienen las riendas del poder a base de chanchullos vergonzosos, aplauden los ataques de una chusma que se ceba contra dos representantes de la ley – para más inri acompañados por sus novias – pateándoles hasta hacerles sangrar y rompiendo los huesos de uno de ellos. Todo esto dentro de un plan preconcebido y destinado a hacer insoportable la presión contra los miembros de los cuerpos de seguridad de la nación y sus familias, a las que se condena a no poder vivir tranquilas.
Sí, señores: aunque pudiera parecer mentira en eso estamos ya; avanzando en la degeneración de nuestro ambiente diario. Algo parecido a lo que está teniendo lugar en una Cataluña que se tenía como ejemplo de sensatez y buen sentido por lo menos en cuanto a instinto comercial, que ahora tampoco.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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