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Todos contra Rajoy

Tres foramontanos en Valladolid 26 May 2018 - 07:27 CET
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Por José María Arévalo

( Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 17) (*)

Si siguen ustedes este blog, habrán visto que el lunes pasado no salió el habitual post “Los lunes, revista de prensa y red” en el que solemos incluir un par de artículos de actualidad publicados en la prensa la semana anterior. Como los foramontanos somos tres, con dos artículos semanales cada uno se queda un día de la semana sin publicar, por lo que hace años incluimos esta revista de prensa al estilo de lo que han hecho siempre muchos periódicos con diversa periodicidad. Normalmente la preparo yo, contando con algunas aportaciones –pocas- de los otros dos foramontanos, a los que remito el proyecto a publicar con la antelación que puedo –que no es mucha-.

Para este lunes pasado había preparado un artículo de Federico Jiménez Losantos titulado “Torra es ilegítimo, Rajoy se ha deslegitimado”, que me pareció de gran actualidad, pero uno de los compañeros foramontanos me mandó un correo manifestando su oposición a que se publicara; como ya me lo había hecho en anteriores ocasiones -varias de ellas con artículos de Federico-, les escribí proponiendo suprimir esta publicación de los lunes, harto de discusiones al respecto. El otro compañero no había contestado el domingo por la tarde, por lo que decidí suprimir la revista de prensa. Pero dos días después contesta éste último, a mi juicio muy razonablemente, que al fin y al cabo lo publicado los lunes no refleja nuestra opinión sino la ajena, por lo que podría no ser tan mala idea mostrar en nuestro blog distintas opiniones sobre ciertos temas a no ser que por asiduidad dé la impresión de que comulgamos con todo cuanto él diga (como ha ocurrido con los artículos de Federico, lo confieso, que me gustan mucho). Así que volveremos a la Revista de Prensa por decisión mayoritaria, evitando esa asiduidad, porque el blog es de los tres.

Pero eso no quita que en los artículos de cada uno –y en los posibles comentarios- digamos lo que queramos, sin someterlos a votación, salvo materia grave. Como les comenté a mis compañeros en este debate, en mis artículos me meteré con Rajoy cuando y como lo estime oportuno, sin admitir censura alguna, máxime en materia política. Por eso me parece necesario reproducir la opinión de Jiménez Losantos que me ví obligado a omitir en el espacio común del lunes pasado, y así paso a hacer ahora, si no con el artículo completo, sí con el ataque a Rajoy que incluía Federico, y que era la cuestión discutida –no explico por qué, que lo diga si quiere el que se opuso-.

Y conste que no estoy de acuerdo totalmente con esta y otras opiniones de Jiménez Losantos, que me parece frecuentemente exagerado, pero creo que muchas veces dice verdades como puños. Por otra parte no es tan raro que se ataque a Rajoy; ahora mismo parece que todos están contra Rajoy, como titulo. Y no solo los que están a su izquierda y a su derecha, sino incluso los del centro y centro-derecha, y los liberales, entre los que me gusta incluirme. Pero no comparto esas opiniones que califican a Rajoy de pasota, tranquilón o interesado, para mi gusto ha sido el más prudente de todos cuantos encabezan la política actual. Así que discrepo en ello de lo que, como Federico, defienden también periodistas como Luis Herrero o Pedro J. Ramírez, más ponderados, sobre todo el primero.

Por cierto, el segundo artículo que no publicamos el lunes era la carta habitual de Pedro J. Ramírez, que el domingo pasado titulaba “Duopolio: el Expediente que no quieren que veas, oigas o leas”, en el que incidía en otra de las ideas repetitivas de Federico, las teles de Soraya. Vamos a reproducir también algo de él.

TORRA ES ILEGÍTIMO, RAJOY SE HA DESLEGITIMADO

Recojo, del artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 13, la segunda parte, referida a la posición de Rajoy.

… “Nadie que acepte la investidura de Torra podrá decir que no participa en el Golpe, porque lo hace. A PP y PSOE, que han hecho del borrón y cuenta nueva la política ante el golpismo catalán, les resultará difícil rectificar, pero si Ciudadanos mantiene -debe hacerlo- la ilegitimidad de la investidura de Torra, Rajoy y Sánchez serán socios de sus fechorías, al mismo nivel de Podemos. Pero el partido más afectado es el del Gobierno.

El «manejo magistral de los tiempos» de Rajoy, que tanto elogiaban sus turiferarios cuando tuvo una mayoría absolutérrima y no la usó para nada, se ha revelado como una pereza pavorosa a cualquier compromiso con la acción de Gobierno, que es para lo que está en la Moncloa. La vergonzosa dejación de funciones ante el separatismo catalán durante casi seis años, los que consigna Llarena en la instrucción del caso contra los golpistas, ha sido fundamental para que la situación haya desembocado en esto: la designación de un racista por un forajido para representar al Estado Español en Cataluña.

Pero Rajoy tiene un problema: al entregarse de pies y manos al separatismo para tirar año y medio en La Moncloa, sin otro plan que el de su particular y exclusiva supervivencia, sus socios debían procurar no delatarle. Urkullu lo ha hecho al elogiar su «sensibilidad» con los asesinos de la ETA, y ahora la famosa estrategia del «candidato limpio» desemboca en este Torra, que empieza re-proclamando la República, despreciando la Constitución e insultando a los españoles de Cataluña, en los que antaño tenía votos el PP.

Torra ha dejado en ridículo a Rajoy y a Pedro Sánchez a las primeras de cambio. Y le ha servido a Rivera el menú completo para hartarse de votos del PP y el PSOE, indignados por su actitud ante el golpismo vasco y catalán. La estrategia «normalizadora», de la que Rivera supo salirse a tiempo y que Arrimadas enterró ayer con otra gran actuación simbólico-parlamentaria, es un filón electoral sencillamente inagotable para Ciudadanos. Cada fechoría que haga Torra, y las hará a diario, porque es un fanático racista y místico, genuinamente pujolista, como explicaba ayer su examigo Miquel Giménez en Vozpopuli, se cargará en el debe de Rajoy; y en el de Sánchez; y en el de Podemos, porque comunismo y racismo separatista nunca encajan del todo.

Por último, por si faltaba algo, está el dilema del Rey, que apareció en televisión justo cuando, por la deserción bipartidista, ganaba el golpismo y sacó a la calle a la nación española, mostrando la inmensa fuerza que atesora y los partidos desprecian. Afrentado institucionalmente por Torra, que además participó en un escrche contra él, debe firmar (o no firmar) su nombramiento como representante en Cataluña del Estado que quiere violentamente destruir. Porque cuando Arrimadas dijo que Torra no venía a presidir la generalidad sino los CDR dijo exactamente lo que va a hacer: la máxima violencia contra los catalanes no nacionalistas y el máximo desafío al Estado.

¿Y puede el Rey hacerlo como si estuviera respaldando cualquier nombramiento del Gobierno en el ejercicio de su papel constitucional? Dicho de otro modo: ¿es constitucional colaborar con el golpe anticonstitucional? No me extrañaría que, por prudencia y previendo violencias futuras, el Rey retrasara la firma del decreto de nombramiento de Torra como representante del Estado hasta tener un informe del Consejo de Estado sobre la legitimidad de ese nombramiento. Sólo entonces, si fuera positivo, debería firmarlo. En mi opinión, por las razones dadas al principio -o sea, tomadas de Fernández-Viagas- no debería hacerlo. En todo caso, y respetando la difícil decisión que tome, un gesto formal de reprobación sería necesario.

Y si Rajoy y Sánchez se atreven a alegar que eso es salirse de sus funciones, que se preparen. Todos vimos que tuvo que salir en televisión porque ellos no las cumplieron, ni las cumplen, ni piensan hacerlo. España ha entrado en un terreno pantanoso por su personal y política cobardía. Ya veremos cuándo y cómo podemos salir.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/torra-es-ilegitimo-rajoy-se-ha-deslegitimado-85088/

DUOPOLIO: EL EXPEDIENTE QUE NO QUIEREN QUE VEAS, OIGAS O LEAS

Recogemos también la segunda parte del artículo de Pedro J. Ramírez publicado en El Español el pasado día 13, que se desarrolla a partir de la información de que “la verdadera razón por la que Atresmedia (Antena 3 y la Sexta) y Mediaset (Tele 5 y Cuatro) tienen enfilada a Netflix no es porque les esté quitando audiencia o porque tenga ventajas fiscales, sino porque ha llegado a sus oídos que la gran productora y distribuidora de cine para internet está preparando una serie llamada Duopolio, cuyos dos principales protagonistas serán Mauricio Casals y Paolo Vasile. Aunque el proyecto se intenta mantener en estricto secreto, se ha filtrado que en el casting se buscan actores con parecido físico a Rajoy, Soraya y Pablo Iglesias, que entre los personajes recurrentes en cada capítulo habrá algunos presentados con tintes favorables -Ana Rosa, Piqueras, Évole- y otros con una luz más bien sucia -Crehueras, Bardají, Silvio González-; y que se baraja ofrecer a Ferreras que se interprete a sí mismo en el papel de brazo armado de la ley… del talión”.

… “De acuerdo con mis noticias, los capítulos de la primera temporada están concebidos como una especie de precuela que servirá para presentar a los protagonistas y ofrecer al espectador las claves que configuran su inaudita situación de privilegio. Los guiones incluyen las intrigas que desembocaron en las autorizaciones, por parte de los gobiernos de Zapatero y Rajoy, de las fusiones por absorción de Tele 5 con Cuatro y Antena 3 con La Sexta, en contra del criterio de las autoridades de la Competencia.

También aparecerán las presiones y susurros en vicepresidenciales oídos que desembocaron en el desvío de los 500 millones de publicidad, que ingresaban anualmente las arcas públicas de TVE, a los bolsillos privados de estos dos gigantes. Presenciaremos, además, las sucesivas maniobras que les permitieron sumar hasta quince concesiones de un bien escaso como los canales del espacio radioeléctrico, supuestamente convocadas para potenciar el pluralismo. Por último, veremos el suculento talón bancario tras cuyo pago los litigantes ante el Tribunal Supremo retiraron las demandas por esas adjudicaciones abusivas.

A comienzos de 2018, todo era, pues, prosperidad y ríos de abundancia en Duopolandia. En los últimos diez años, Mediaset y Atresmedia habían ganado cerca de dos mil millones en medio de la ruina de sus competidores directos e indirectos. En 2017, con poco más del 50% de la cuota de pantalla, acumularon el 95% de la inversión publicitaria en abierto y el 85% del total de lo gastado en la televisión. Sus accionistas se hacían ricos y sus directivos, incluidos todos los mencionados, se embolsaban año tras año bonus tan suculentos como para creerse los más listos de España delante del espejo.

En 2017, con poco más del 50% de la cuota de pantalla, acumularon el 95% de la inversión publicitaria en abierto

Es verdad que, parafraseando a Tolstoi, cada grupo era feliz de distinta manera. El reparto de papeles por arriba, producía consecuencias por abajo. Con los problemas derivados de tener a Berlusconi como propietario diluyéndose por su pérdida de protagonismo, Paolo Vasile podía desarrollar su estilo de gestión tenaz, sobrio y astuto, dentro del género «que parezca siempre un accidente». Quienes salen, quienes no salen; de quienes se habla bien, de quienes se habla mal… Siempre parece que es el público el que decide. Hasta la opulencia de su conglomerado se diría que es otro «accidente», pero del género inevitable.

Son dos personajes graníticos, cada uno a su manera. Mientras Vasile combina la ductilidad de la mica con la resistencia del cuarzo, todo en Casals tiene la aspereza de la ortosa o feldespato. De ahí la distribución del trabajo. Vasile sostiene, imperturbable, que la función de sus televisiones no es intervenir en el debate político. En realidad está cediendo ese papel a Casals, a cambio de beneficiarse a medias de la utilidad que el modelo tiene para el poder, sin ni siquiera exponerse a desgaste alguno.
Serán las escenas en los despachos de Atresmedia las que levantarán al espectador del asiento. Veremos el largo adiós de José Manuel Lara en su titánica lucha contra la enfermedad, entre los cálculos escépticos de algunos de sus allegados; y el afilar de cuchillos que precede al inclemente apuñalamiento de su hijo, tras la captación para la causa de sus ancianas tías. Veremos consolidarse el poder de Crehueras, el ambicioso albacea que terminará quedándose hasta con el tercio de legítima; y su pacto de sangre con su plenipotenciario en Madrid, Mauricio Casals, inmortalizado por sus oscuros movimientos y falta de escrúpulos como el Príncipe de las Tinieblas.

En esos capítulos presenciaremos cómo se confecciona el «sandwich» -el propio Casals lo denomina así- mediante el que el PP se ha mantenido en el poder, desde hace al menos tres años, con el concurso de Podemos. Marhuenda y otros periodistas de derechas ponen la primera tostada, Ferreras y otros periodistas de izquierdas, la segunda. Y, tras el guiñol de la polarización, en el que pierden Ciudadanos, el PSOE, el consenso y la concordia, son Crehueras y Casals los que se zampan las ganancias, previo reparto con Vasile.

Asistiremos a sórdidos momentos, propios de Narcos, Los Soprano o cualquier otra película de gánsteres: las visitas recurrentes de Bárcenas al despacho de Casals en La Razón; las gestiones de este, vía María Pico, para que Soraya arreglara al extesorero los informes policiales que le identificaban como Luis el cabrón; las llamadas a altos cargos para obtener subvenciones tecnológicas en favor del grupo Zed; el desvío de dos millones de esos fondos a las arcas del periódico; el cierre de filas en torno al “soldado” Rodríguez Sobrino, encarcelado por llevárselo crudo de las comisiones del Canal; las llamadas de Casals a Ferreras para que protegiera a Ignacio González, o sea, al otro jefe de Sobrino; el aviso de «la juez amiga de la casa» de que González estaba siendo investigado; por supuesto, las amenazas a Cristina Cifuentes, por negarse a tapar toda esa mierda, como preámbulo a la profecía autocumplida contra ella: “Esta señora las va a pasar putas”; y la traca final de la distribución de golosinas, obtenidas en universidades y cloacas, entre los medios satélites.

A pesar de estar investigado en tres sumarios, por graves delitos, 2018 también parecía alborear radiante para el Príncipe de las Tinieblas. A la hora de la verdad, Cifuentes se había echado atrás en las denuncias de las amenazas, las investigaciones sobre la identidad de la juez habían topado con la correspondiente omertá y Crehueras le mantenía en todos sus puestos como partícipe, a título lucrativo, de sus chanchullos y desmanes. Casals, para chulo él, hasta se permitió encararse con el fiscal Grinda, espetándole un desafiante “usted me persigue”.

Pero, de repente, cuando menos lo esperaban, el 21 de febrero, un rayo tan fulgurante como silencioso –o más bien silenciado- cayó por igual sobre la felicidad zen de Paolo Vasile y sobre la felicidad convulsa de Mauricio Casals: el Expediente. He aquí el gozne entre la primera y la segunda temporada de la serie que ha empezado a producir Netflix.

El 21 de febrero un rayo tan fulgurante como silencioso –o más bien silenciado- cayó por igual sobre la felicidad zen de Paolo Vasile y sobre la felicidad convulsa de Mauricio Casals

Es el momento en que entra en escena un nuevo personaje, émulo de Elliott Ness y jefe de unos contemporáneos Intocables: José María Marín Quemada, presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Con aires de galán maduro y una formidable trayectoria académica a sus espaldas, este catedrático de Política Económica y ex consejero del Banco de España, tiene la peculiaridad de creerse el papel regulador del Estado como garante de la libertad de empresa y, ante la perplejidad y rabia del Gobierno que lo nombró simplemente para que calentara el sillón y no diera la lata, ha movilizado a un pequeño pero determinado equipo de técnicos e investigadores para emprender la más digna de las cruzadas contra todo tipo de monopolios, cárteles, concertaciones de precios o posiciones abusivas de dominio. Ha perseguido, multado y sancionado a los bancos, las eléctricas, las petroleras y hasta a los fabricantes de pañales. Ahora ha topado con el Duopolio… y con sus protectores políticos.

En el primer episodio de esta segunda temporada, veremos cómo Marín Quemada, después de haber sancionado ya a Mediaset y Atresmedia por incumplimientos puntuales de sus obligaciones como concesionarios de un servicio público, recibe a mediados de 2017 informes demoledores de los encargados de vigilar la aplicación de las condiciones bajo las que se aprobaron las respectivas fusiones. Por resumirlo en la gráfica expresión de uno de sus colaboradores: «Se las están pasando por el arco del triunfo».

Es en ese momento cuando Marín Quemada ordena la apertura de un proceso de «información reservada» -vulgo investigación secreta- en el que durante meses se tomará declaración a las principales empresas del Ibex y a las grandes agencias de publicidad que gestionan sus inversiones en la televisión. El espectador asistirá indignado a las maniobras elusivas, a base de pasarse la pelota unas a otras, pero comprobará con alivio cívico cómo dos tremendas verdades van abriéndose camino gracias a la tenacidad de los investigadores: resulta que durante años el Duopolio ha obligado a agencias y anunciantes a invertir en sus canales una porción de sus presupuestos para la televisión muy superior a sus cuotas de audiencia; y resulta que en esas negociaciones el Duopolio les ha obligado también a contratar publicidad en sus canales temáticos de baja audiencia, como condición sine qua non para emitirla en Tele 5 o Antena 3.

Durante años el Duopolio ha obligado a agencias y anunciantes a invertir en sus canales una porción de sus presupuestos para la televisión muy superiores a sus cuotas de audiencia

Habrá diálogos muy sabrosos que mostrarán la aplicación del gansteril mecanismo del palo («O pasa por el aro, o este anunciante se queda fuera») y la zanahoria («Si quiere cobrar una sobreprima que no podrá rechazar, la agencia ya sabe lo que tiene que hacer»), hasta terminar generando un implacable circuito de servidumbre voluntaria, en el que las empresas estafadas repercuten en los consumidores ese impuesto revolucionario.

Como digo, el guión de la serie se está escribiendo prácticamente a la vez que suceden los acontecimientos. Llegados a este punto, lo normal es que el Expediente se resuelva en pocos meses y termine con importantes sanciones, en el rango de las decenas de millones. Pero lo esencial no es eso porque, en sí mismas, no serán sino pellizcos de monja para quienes se han embaulado dos mil millones de ganancia en apenas una década. La clave está en la legitimación que la resolución proporcione a las presumibles demandas por parte de los perjudicados -en principio los operadores pequeños, pero también los demás medios y quién sabe si hasta las asociaciones de consumidores-, y, sobre todo, en su contribución a un clima de opinión pública que haga ineludible para cualquier gobierno la ruptura del Duopolio.

De ahí que los capítulos centrales de esta segunda temporada de la serie que prepara Netflix estén dedicados, por un lado, a los intentos de bloquear el Expediente, a través de las presiones del Gobierno sobre Marín Quemada y su entorno; y, por el otro, a las maniobras para encubrir su curso y sus efectos, amedrentando a los pocos versos sueltos que quedan en la política y el periodismo.

[…]

«¿Podrá la CNMC acabar con la inmunidad (e impunidad) de la que han gozado hasta ahora Atresmedia y Mediaset y que les ha convertido en depredadores de anunciantes, productores y televisiones independientes, ante un poder político acobardado?», se preguntan algunos de los operadores pequeños personados en el Expediente de Marín Quemada.

Tal vez a ellos les gustaría hacer con la parejita un trío. A mi entender, la cuestión clave es otra: ¿tendrá la sociedad española el suficiente conocimiento de causa sobre la gravedad de los abusos del poder fáctico que ejerce el Duopolio, como para llevar al convencimiento de los partidos que pretendan ganar las próximas elecciones que sólo desmontando las concentraciones de Zapatero y Rajoy -o sea obligando a Tele 5 a vender Cuatro y a Antena 3 a vender La Sexta y devolviendo la publicidad a TVE (a menos que se cierre)- será posible restablecer la libertad de información y el pluralismo en España? La respuesta, en la tercera temporada de la apasionante serie que prepara Netflix.

Artículo en: https://www.elespanol.com/opinion/carta-del-director/20180512/duopolio-expediente-no-quieren-veas-oigas-leas/306919308_20.html

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c1.staticflickr.com/1/948/27294488097_07f2bc80d8_o.jpg

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