Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

La linea roja

Tres foramontanos en Valladolid 29 Nov 2018 - 07:23 CET
Archivado en:

Por Javier Pardo de Santayana

( Acuarela de Puebla en ABC el pasado día 21) (*)

Llamo yo línea roja la que nos pueden mostrar determinadas circunstancias que, por afectar clamorosamente al respeto que cualquiera debe tenerse hacia sí mismo, nos hace ponernos serios aún a costa de nuestras propias conveniencias personales. “De aquí ya no pasamos”, nos decimos.

Esto quiere indicar que distinguimos entre lo que, aunque nos resulte inconveniente, no afecta a nuestro sentido de la corrección moral, y lo que en todo caso nos avergonzaría hacer o admitir que se haga. Así que nos plantamos y nos decimos simplemente que de ahí no pasaremos por muy alto que sea el precio de nuestras decisiones. Yo mismo lo experimenté una vez en mi carrera y lo tuve tan claro que, contra viento y marea hice simplemente lo que me pedía el cuerpo: sencillamente no traspasar la línea roja. Y añadiré que lo que pudo haber sido el cierre de mi trayectoria en un momento crítico se convirtió en motivo de personal satisfacción por la simple razón de haber actuado tal como me señalaba mi conciencia.

Claro que esta actitud ante los avatares de la vida suena a música celestial en nuestros días, cuando ya se ha extendido – e incluso propiciado desde el poder en aras de la “corrección política” – un relativismo a ultranza que rechaza cualquier base moral en los comportamientos. Lo bueno y lo malo no existirán ya propiamente al ser sustituidos por los cánones nuevos de la igualdad de género y otros latiguillos de ese porte que sustituyen a las inveteradas tablas de la ley divina. Existen, pues, aún líneas rojas, pero “oficiales” y que se refieren a otras cosas que temporalmente están de moda, como la variedad de “opciones sexuales” – creo que se distinguen unas siete – o colaborar al adecuado tratamiento de residuos.

De ahí que hoy me parezca conveniente destacar un par de ejemplos que, habiendo surgido en estos días, fueron afortunadamente superados aunque de paso evidenciaran la bajeza moral de nuestros gobernantes. Así el rasgo de autenticidad de quien estaba a punto de ser nombrado Presidente del Consejo General del Poder Judicial cuando ha renunciado a un cargo merecido pero que consagraba los tejemanejes de los políticos de turno.

Y me refiero, también – naturalmente – al proceso seguido en relación con la presencia de las Fuerzas Armadas en el Salón de la Enseñanza en Barcelona, donde aquéllas venían presentado con gran éxito año tras año su oferta formativa. Pues es el caso que nuestro gobierno había ya anunciado su decisión de eliminar esta presencia repetida en favor de una alcaldesa cuya ineptitud para el cargo es evidente y que había declarado su rechazo hacia los militares y su deseo de que no volvieran. Así que llegó a la gente una noticia que suponía la rendición de nuestros gobernantes ante la imposición de una señora impresentable desde cualquier punto de vista: un verdadero insulto del gobierno de los españoles no sólo a la buena educación que se supone propiciada por el propio salón barcelonés, sino también a las Fuerzas Armadas y a una profesión que ha merecido ser considerada como una religión de hombres honrados.

Naturalmente, mi primera reacción ante los titulares del periódico sería pensar que de haber tenido yo la responsabilidad correspondiente, habría dicho directamente a la ministra: “señora, ahí tiene usted a su disposición mi cargo, así que haga con él lo que la plazca”. Mas, oh milagro, al día siguiente nos informarían de que el gobierno había cambiado de criterio como suele, y en esta ocasión se había decidido finalmente por lo contrario de lo que antes afirmaba; así que que las Fuerzas Armadas estarán presentes una vez más en Barcelona.

Así que para mi tranquilidad imaginé otra vez la línea roja y un rostro sereno y serio detrás de ella. Y un hombre uniformado. Y unas palabras igualmente serias.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c1.staticflickr.com/5/4880/45985366111_4981bb481e_o.jpg

Tres foramontanos en Valladolid

Los autores nos cuentan… Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Aunque de raíces castellanas, nuestra formación, como se indica en los resúmenes biográficos que siguen, tiene lugar más allá de las […]

Más en Tres foramontanos en Valladolid

Mobile Version Powered by