Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Idígoras y Pachi en El Mundo el pasado 4 de noviembre) (*)
Hasta la borla del gorro del problema de Cataluña -porque lo es-, y haciendo de tripas corazón me he resistido a escribir sobre tema tan enojoso. Recibo correos de amigos indignados por la deriva que parece tomar el gobierno actual con el problema. Veo “el parte” en televisiones no estatales, y un día tras otro surge también inevitable el monotema en mis diarias tertulias. Leo sin solución de continuidad artículos y comentarios sobre lo mismo en todo tipo de “prensa”.
Por todo ello y más, puedo prometer y prometo que ni de adorno consentiré entre los míos lazos amarillos. Y… eso, que estoy más que harto. Con hartura o sin ella, el problema existe. También por el bochornoso espectáculo del Congreso. Pero aun directamente relacionado, ésa es otra historia.
El hartazgo ha tenido consecuencias: pagando justos por pecadores, cada jornada que pasa con bombardeos ininterrumpidos de noticias –malas- sobre Cataluña, aumenta cierta desconfianza hacia todo lo que procede de esa querida región española. “E inevitable el convencimiento de bien obrar al depositar mi voto con un no rotundo a la Constitución”. Pues no mis amigos y probables únicos lectores, esto no es otra historia. He dicho y lo repito que por mis aficiones cinegéticas ¡ay que ya antiguas!, creo tener olfato de viejo cazador: ¿Nacionalidades…, autonomías…? ¡huuummm! ¡“Cuidado, peligro”!, me dije y con el NO deposité mi voto. ¿Cosas buenas….? Indudable. ¿De cuidado o peligrosas? Éstas y alguna más. Naturalmente que todo lo humano es perfectible; pero aquí no se trataba de eso. Simplemente, “sí o no”. ¿Bicho raro…? Respondan ahora si les pete; porque en los hechos tienen la contestación. ¿Qué sucede en la “nacionalidad” catalana? ¿Y en la de nuestras muy queridas “provincias Vascongadas” si Dios no lo remedia?
Como el Rey… de reyes nos ha dado la bendita libertad para resolver asuntos humanos, me digo a toro pasado: “Tú lo quisiste fraile mostén, tú lo quisiste, tú te lo ten”. ¿Problema el del proceso en Cataluña…? No. Problemón.
¿Con que todos contra Rajoy, eh? Pues “toma del frasco, carrasco”, con perdón. ¿Lo digo…? Pues insistiré por enésima vez: “A veces es preferible tolerar un mal –sabiendo que es mal-(¿), para evitar un mal mayor”. Tampoco el gallego era perfecto; pero miren ahora a la Moncloa y comparen. ¿Dónde están ahora los tontos útiles -¿útiles para quién?- del todos contra este otro inquilino de la Moncloa ? Callados como muertos y lamentándose. Pues a buenas horas mangas verdes. Hecho consumado tras “vender la burra”. O sea y según la RAE: “La RAE sigue haciéndose eco del lenguaje de la calle, y si en la última edición aparecían expresiones coloquiales como «pasárselo cañón», «meter la gamba» o «fauna nocturna», para la que se publique dentro de unos años se han admitido formas complejas como «vender la burra» y «vender la moto» a alguien: que no es sino «tratar de convencerlo de algo con mucha labia, especialmente si es falso o poco creíble».
¿Y quién nos está vendiendo ahora la burra a diario? ¿Acaso no es el ”doctor cum laude”? Ergo… ¿Quiénes fueron los tontos útiles…para él…?
Me permitirán ahora que, salvando las distancias, abismales en este caso, cite el conocido poema de san Agustín en sus Confesiones. Si sustituyen algunas palabras por sinónimos de andar por casa, verán como con un poco de buena voluntad vienen pintiparadas al proceso de Cataluña. Mayor o menor según los diferentes inquilinos de la Moncloa.
¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera,
y así por de fuera te buscaba; y, deforme como era,
me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que,
si no estuviesen en ti, no existirían.
Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera;
brillante y resplandeciente, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti.
—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c1.staticflickr.com/5/4876/31150291767_5252cfde38_b.jpg
Home