El color de los ojos suele ser uno de los rasgos más envidiados. Son muchos los que se imaginan con los ojos azules o verdes, mientras que otros se pierden en una mirada azabache. La verdad es que cada persona tiene su propia tonalidad, lo que le convierte en una especie de huella personalizada en la que intervienen un gran número de aspectos en consideración.
El color de los ojos se fija en el momento de la concepción y es resultado de un «juego de azar familiar», fruto de la herencia genética que hemos recibido, pero no sólo de nuestros padres, de varios de nuestros antepasados. Una combinación genética que permite que no existan dos colores de ojos exactamente iguales.
La Academia Americana de Oftalmología (AAO) explica que “el color del ojo humano depende de una multiplicidad de genes. Los científicos tienen una buena comprensión de un par de estos genes, que determinan los colores de ojos más comunes: cafés, azules y verdes. Pero aún están explorando cómo se desarrollan otros colores como el avellana, el azul grisáceo y otras combinaciones».
El color de los ojos depende tanto de la cantidad como de la distribución de un pigmento marrón llamado ‘melanina’, situado en el iris. En este sentido, mientras mayor sea la cantidad de melanina, los ojos serán marrones. Cuanta menos melanina tengan, más claros serán los ojos. La cantidad y la distribución de este pigmento es lo que hace único cada color de ojos.
La Academia Americana de Oftalmología señalan que casi todos los bebés nacen con los ojos azules y señalan que estos pueden oscurecerse durante los primeros 3 años de vida si se desarrolla la melanina. En este sentido, toma validez científica la reconocida frase en la que se escucha en toda familia y que parecía un gran mito urbano: yo de bebé tenía los ojos azules, pero se me fueron oscureciendo.
La AAO señalan a su vez que los ojos marrones son los más comunes en el mundo, y de hecho, el 50% de las personas los tienen de ese color. Mientras, menciona que todas las personas con ojos azules tienen una característica genética específica que demuestra que comparten un ancestro común.
Además, subraya que, mientras los ojos de color marrón o café obtienen su color de la melanina, el mismo pigmento que da color a su piel, los azules no tienen pigmento azul en ellos y obtienen su color de la misma forma en la que lo hace el agua, y en la misma en la que lo hace el cielo, dispersando la luz de manera que ésta se refleja hacia afuera una mayor cantidad de luz azul.
Más en Ciencia
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home