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No tiene un pase Pedro Sánchez.
El marido de Begoña estuvo seis horas escondido, sin aparecer ante el país para explicar a la atónita ciudadanía de que iba el Gran Apagón, porque soñaba con la posibilidad de echarle la culpa del desastre a Vladimir Putin.
La crisis, brutal, inusitada y cuya posibilidad habia sido negada reiteradamente por el Gobierno Frankenstein, dejó a toda España a oscuras y con los nervios a flor de piel.
Al estilo la Cuba comunista o la Venezuela chavista con la que tan buenas relaciones tiene el PSOE.
Mientras la gente esperaba respuestas claras, Sánchez parecía perdido en un sueño imposible: que Putin apareciera en una pantalla gigante, como villano de película, para echarle la culpa del desastre.
Nada de asumir responsabilidades ni de dar explicaciones técnicas; Sánchez, en su burbuja, prefirió fantasear con un chivo expiatorio internacional antes que enfrentar la realidad de un país pidiendo soluciones.
En lugar de rodearse de técnicos competentes que pudieran desentrañar las causas del apagón y ofrecer un plan, Sánchez se encerró con los ‘gurús’ publicitarios de La Moncloa.
Horas y horas pidiéndoles ayuda para maquillar la crisis, buscando el eslogan perfecto o la pose adecuada para salir en la foto. Mientras tanto, los españoles seguían sin luz, sin respuestas y con la sensación de que, para el presidente, la imagen siempre pesa más que la gestión.
12:32 del mediodía, lunes 28 de abril de 2025. El café aún humea en las mesas, los ascensores suben y bajan por los edificios y millones de españoles —y también portugueses y algunos franceses despistados— se preparan para una jornada más. Pero en apenas un suspiro, lo cotidiano se convierte en excepción: un apagón eléctrico masivo apaga luces, semáforos, trenes y hasta los móviles dejan de sonar. España entra en una dimensión desconocida. Y cuando la realidad se oscurece, las conspiraciones encuentran su escenario perfecto.
Las palabras clave del momento son apagón masivo, colapso energético y caos gubernamental. La búsqueda del culpable se convierte en el deporte nacional. En este contexto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios con gesto serio y mensajes prudentes: “No descartamos ninguna hipótesis”, repite como un mantra mientras pide evitar especulaciones y ceñirse a fuentes oficiales.
El caos lo apagó todo, también el Gobierno
El corte no fue un simple “bajón” de tensión. Se trató de un “cero energético”: el colapso total del sistema eléctrico peninsular. En cinco segundos desaparecieron 15.000 MW —el 60% de la luz que consumía España en ese instante— según datos de Red Eléctrica. El país quedó sumido en la incertidumbre: comercios cerrados, hospitales con generadores de emergencia al límite, trenes detenidos a mitad de trayecto y aeropuertos paralizados.
¿Las causas? Nadie lo sabe a ciencia cierta, aunque las primeras hipótesis técnicas apuntan a oscilaciones anómalas en las líneas de muy alta tensión. Mientras tanto, algunos gobiernos autonómicos solicitaron al Ejecutivo central que declarara el nivel tres de emergencia, delegando la gestión directamente en Moncloa. Pero ni el Gobierno ni Red Eléctrica daban respuestas definitivas.
Conspiraciones bajo las farolas apagadas
Donde falta información florecen las leyendas urbanas. Y si algo sabe hacer la sociedad española —además de inventar tapas con cualquier cosa comestible— es encontrar culpables imaginativos para lo inexplicable. Así comenzaron a circular teorías rocambolescas:
- Ataque cibernético internacional: ¿Un sabotaje digital ruso o chino? ¿Un hacker desvelado que pulsó el botón equivocado?
- Fenómeno atmosférico exótico: Desde Portugal sugerían que unas extrañas vibraciones atmosféricas habían desestabilizado el sistema eléctrico. Al poco, la misma fuente rectificaba.
- Intervención extraterrestre: Los OVNIs vuelven a escena, porque si no hay wifi ni nevera fría, ¿qué mejor explicación que unos alienígenas traviesos?
- La culpa es del comunismo (o de la extrema derecha): Dependiendo del grupo de WhatsApp consultado, el culpable es siempre el adversario político favorito.
La realidad es mucho menos literaria: ni comunistas ni marcianos han reivindicado el “Gran Apagón”. Y aunque todavía no hay diagnóstico definitivo —las investigaciones continúan— los expertos insisten en causas técnicas como la desconexión accidental del sistema español del resto del entramado europeo o un fallo grave en alguna subestación crítica.
Sánchez en busca del culpable invisible
En este ambiente electrizado (perdón por el juego fácil), Pedro Sánchez compareció hasta dos veces durante las primeras 12 horas sin preguntas y sin respuestas concluyentes. Si algo quedó claro es que el presidente no quería regalar titulares a las teorías más delirantes. Aun así, su prudencia alimentó otra vieja tradición nacional: culpar al Gobierno de cualquier fenómeno inexplicable.
Mientras tanto, los técnicos trabajan contrarreloj para restablecer el suministro apoyándose en interconexiones con Francia y Marruecos; una muestra más del grado de integración (y dependencia) energética europea. Por si fuera poco, para calmar ánimos se anuncia la liberación de reservas estratégicas de petróleo durante tres días.
Cero energético: ¿Qué significa realmente?
Para quienes nunca habían oído hablar del “cero energético”, aquí va una explicación rápida y sin tecnicismos innecesarios:
- Un “cero energético” no es un simple apagón local sino la caída total del sistema eléctrico nacional o regional.
- Recuperar el suministro requiere procedimientos especiales para reactivar centrales eléctricas sin depender de la red general.
- El proceso puede llevar desde varias horas hasta días enteros.
- Entre los factores habituales figuran averías graves, fenómenos meteorológicos extremos o incluso errores humanos combinados con infraestructuras sobrecargadas.
Como era previsible, este episodio ha puesto sobre la mesa debates sobre ciberseguridad energética, modernización de infraestructuras y coordinación internacional.
Curiosidades eléctricas y anécdotas para iluminar el apagón
- En 1965 un apagón dejó sin luz a 30 millones de personas en Nueva York y parte de Canadá durante más de 13 horas. La teoría OVNI también hizo su aparición entonces.
- En 2003 un árbol caído sobre una línea eléctrica en Ohio provocó un efecto dominó que dejó a oscuras media costa este estadounidense.
- España nunca había vivido un colapso tan repentino: perder el 60% de la energía nacional en cinco segundos es inédito incluso para los manuales técnicos.
- Las búsquedas sobre “cómo funciona una linterna” aumentaron un 300% durante las primeras horas del gran apagón (no es broma).
- Hay quien sostiene que los grandes apagones disparan la natalidad nueve meses después… aunque los datos oficiales suelen desmentirlo.
- Según cuenta la leyenda urbana madrileña, tras cada gran apagón aparece alguien con guitarra dispuesto a cantar “Resistiré”. El misterio sigue sin resolverse.
Mientras tanto, España avanza hacia la normalidad entre memes eléctricos y memes políticos. Si algo nos enseña este apagón monumental es que cuando falta luz… sobra imaginación.
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