Más información
Durante décadas, la neurociencia sostuvo que el cerebro adulto era como una biblioteca cerrada: sin posibilidad de añadir nuevos “libros” neuronales tras la infancia.
Pero hoy esa visión se tambalea. A día de hoy, 9 de septiembre de 2025, experimentos de vanguardia han demostrado que el cerebro adulto puede, contra todo pronóstico, seguir generando nuevas neuronas, sobre todo en una región fundamental: el hipocampo, epicentro de la memoria, el aprendizaje y, curiosamente, las emociones.
Esta revelación no solo reescribe los manuales, sino que también abre un horizonte de esperanza para quienes luchan contra el alzhéimer o la depresión.
¿Cómo fabrica el cerebro neuronas nuevas en la adultez?
La clave está en la neurogénesis adulta, un proceso que parecía reservado a los niños y algunos animales, pero que ahora se confirma en humanos adultos. El mecanismo ocurre principalmente en el hipocampo, donde las células madre neurales permanecen en un “modo reposo” llamado quiescencia, listas para activarse y dar lugar a nuevas neuronas cuando es necesario. Esta capacidad, lejos de ser un vestigio infantil, es una función activa y constante que acompaña al cerebro durante toda la vida.
Pero, ¿qué activa este proceso? Aquí entra en juego una proteína esencial: el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro). Actúa como un fertilizante neuronal, promoviendo el crecimiento, la supervivencia y la conexión entre neuronas. Los niveles altos de BDNF se asocian con mejor memoria y menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas, mientras que los bajos pueden estar detrás de la depresión y el deterioro cognitivo.
De la memoria al bienestar: implicaciones para el alzhéimer y la depresión
Que el cerebro adulto mantenga esta fábrica de neuronas es una noticia de enorme calado para la salud mental y la lucha contra enfermedades neurodegenerativas. El alzhéimer, por ejemplo, se asocia con una reducción en la neurogénesis y el deterioro de la plasticidad cerebral. Si se logra potenciar este proceso, podríamos ralentizar la progresión de la enfermedad o, en el mejor de los casos, recuperar algunas funciones perdidas.
En el caso de la depresión, las investigaciones han detectado que las personas afectadas suelen mostrar una neurogénesis reducida. Esto ha llevado a una revolución en la búsqueda de terapias: desde fármacos que estimulan el BDNF hasta intervenciones de estilo de vida que promueven la generación de neuronas. El ejercicio físico regular, una dieta equilibrada y el aprendizaje continuo se perfilan como aliados fundamentales para mantener el cerebro en forma y activo.
Entrevista experta: la visión de la neurogénesis desde el laboratorio
La doctora Aixa Morales, del Centro de Neurociencias Cajal-CSIC, lidera uno de los equipos españoles que han desentrañado los mecanismos moleculares de la neurogénesis adulta. En conversación reciente, explica: “Hemos identificado el papel esencial del gen Sox5, que actúa como guardián para equilibrar el reposo y la activación de las células madre neurales. Este hallazgo nos da una pista sobre cómo podríamos diseñar terapias que reactiven la producción de neuronas en cerebros afectados por el envejecimiento o enfermedades neurodegenerativas”.
Morales subraya que la neurogénesis no es un proceso automático. “El cerebro necesita estímulos: actividad intelectual, social y física. No basta con desear neuronas nuevas; hay que ‘trabajárselas’. Es como ir al gimnasio, pero para las células cerebrales”, bromea.
Salud, bienestar personal y el arte de “regar” el cerebro
Los descubrimientos actuales subrayan la importancia de cuidar el cerebro más allá de la genética. Mantener la mente activa —ya sea resolviendo crucigramas, aprendiendo idiomas o incluso cambiando la ruta al trabajo— estimula la plasticidad neural y favorece la neurogénesis. Además, la alimentación rica en antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y ciertos polifenoles puede ayudar a mantener altos los niveles de BDNF.
Por si fuera poco, actividades como el ejercicio aeróbico han demostrado ser especialmente eficaces para estimular la producción de neuronas en adultos, incluso por encima de la lectura o la meditación. Así que, para quienes buscan el secreto del bienestar cerebral, la receta incluye tanto zapatillas de deporte como libros y, por supuesto, una pizca de curiosidad diaria.
Curiosidades científicas y anécdotas de laboratorio
- Santiago Ramón y Cajal, pionero de la neurociencia, ya intuyó a finales del siglo XIX que el cerebro poseía una capacidad plástica insospechada. Aunque no llegó a demostrar la neurogénesis adulta, sí sentó las bases para entender la adaptación y el aprendizaje cerebral.
- El ser humano pierde unas 10.000 neuronas al día, pero la buena noticia es que sigue fabricando nuevas, al menos en algunas regiones clave del cerebro.
- En experimentos recientes, se ha observado que los ratones que viven en entornos enriquecidos —con juguetes, laberintos y compañía— generan más neuronas que aquellos en jaulas monótonas. Una metáfora perfecta de por qué la rutina puede ser el peor enemigo del cerebro.
- El hipocampo, esa pequeña estructura en forma de caballito de mar, es el epicentro de la neurogénesis adulta y también la región que primero se ve afectada en el alzhéimer. Cuidarla es, literalmente, invertir en recuerdos futuros.
- Algunos científicos han propuesto que la neurogénesis podría explicar por qué los seres humanos conservan la capacidad de aprender y adaptarse hasta edades avanzadas, desmintiendo el mito de que el cerebro “se seca” con los años.
La neurogénesis adulta no es solo una revolución científica: es una invitación a desafiar la rutina, cultivar la curiosidad y, por qué no, bailar un poco más cada día. Porque nunca es tarde para estrenar neuronas y seguir aprendiendo.
Más en Ciencia
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home