Más información
El 2 de agosto de 2027, millones mirarán al cielo con una mezcla de fascinación y temor cuando el día se convierta en noche y el Sol desaparezca por más de seis minutos, en el eclipse total más largo visible desde tierra firme en lo que va de siglo. En la franja de la totalidad, desde el sur de España hasta Egipto, Arabia Saudita y Yemen, el mundo quedará sumido en una oscuridad súbita que muchos ya interpretan como una “señal de los tiempos”.
Antiguas culturas veían en los eclipses un aviso de dioses airados, reyes caídos o cambios de era, y hoy no faltan voces que vinculan este eclipse con pasajes apocalípticos donde “el Sol se oscurecerá y la Luna no dará su resplandor”. Mientras la ciencia explica la alineación perfecta entre Tierra, Luna y Sol, en redes sociales y foros proliferan lecturas proféticas, teorías del fin del mundo y paralelos con antiguas escrituras que anunciaban catástrofes tras señales en el firmamento.
Durante unos estremecedores 6 minutos y 23 segundos, la Luna tapará por completo al Sol y solo quedará visible la corona solar, un halo de fuego que muchos ya comparan con un “anillo de juicio” rodeando un disco negro en el cielo.
En ese breve intervalo, el aire se enfriará, los animales creerán que ha llegado la noche y ciudades enteras quedarán bajo una penumbra silenciosa que algunos verán como espectáculo astronómico… y otros como presagio de algo mayor.
Los astrónomos insisten en que se trata de un fenómeno natural excepcional, fruto de una configuración casi perfecta de distancias y órbitas que alarga la sombra de la Luna sobre la superficie terrestre. Pero mientras recomiendan observarlo solo con protección adecuada para evitar daños irreversibles en los ojos, líderes religiosos y predicadores ya anuncian vigilias, oraciones masivas y sermones especiales para “interpretar” el mensaje de un cielo que, por unos minutos, parecerá cumplir las viejas profecías.
En 2027, las playas del sur de España, los desiertos del norte de África y las ciudades históricas de Egipto y Arabia se convertirán en altares a cielo abierto donde turistas, científicos, creyentes y curiosos alzarán la mirada hacia un firmamento ennegrecido. Y cuando la luz regrese, quedará una pregunta flotando en el aire: ¿habrá sido solo un espléndido truco cósmico… o el eco moderno de las antiguas palabras que advertían que, antes del cambio definitivo, “el Sol se oscurecerá y las potencias de los cielos serán conmovidas”?
Más en Ciencia
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home