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La mata en segundos y devora su cara

La mantis religiosa destroza a la ‘avispa asesina’

El insecto que está generando pánico en Norteamérica por su gran tamaño y peligrosidad

Paul Monzón Actualizado: 10 Nov 2024 - 07:46 CET
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El avispón asesino que aterroriza a los estadounidenses en plena lucha a muerte con un ratón

La mantis religiosa es la ‘pesadilla’ de las temidas ‘avispas asesinas’.

Las avispas, que están generando un gran pánico en Estados Unidos tras su llegada desde Asia, tendrían un depredador natural que no teme ni su tamaño ni su agresividad que le lleva a decapitar abejas o matar ratones.

En un video se observa cómo la mantis religiosa logra someter a la avispa en su totalidad usando sus dos tenazas delanteras.

Al tomarla, el insecto de la familia Mantidae comienza a morder la cabeza del avispón con velocidad y termina por devorarla por completo.

Esta no es la primera vez que se prueba que el temible insecto es vulnerable.

Pese a que las abejas domésticas son las que más padecerán la llegada del avispón, se ha descubierto que también pueden defenderse sin necesidad de usar su aguijón.

Las abejas usan a una de sus integrantes como carnada.

Cuando el insecto homicida intenta asesinarla, la colonia entera lo aprisiona y hacen uso de su zumbido para producir una temperatura que supera los límites soportados del animal, que es de 30° centígrados, y por consiguiente, produce las brasas que se apoderan de la existencia del mismo.

La mantis religiosa es un insecto fascinante:

  1. Postura de Oración: El nombre «mantis religiosa» proviene de su característica postura, que recuerda a alguien en oración, con las patas delanteras juntas y levantadas.
  2. Visión Avanzada: Las mantis religiosas tienen una visión estereoscópica avanzada. Tienen dos grandes ojos compuestos y tres ojos simples en la parte superior de la cabeza, lo que les permite detectar movimiento y calcular distancias con gran precisión.
  3. Depredadores Eficientes: Son cazadores voraces y eficaces. Utilizan sus patas delanteras espinosas para capturar y sujetar a sus presas, que incluyen insectos, arañas y, a veces, pequeños vertebrados como lagartijas y ranas.
  4. Camuflaje: Las mantis religiosas suelen tener colores que se mezclan con su entorno, como verde o marrón, lo que les permite camuflarse y acechar a sus presas sin ser detectadas.
  5. Reproducción y Canibalismo: Durante el apareamiento, la hembra a veces se come al macho, comenzando por la cabeza. Sin embargo, este comportamiento no ocurre siempre y puede depender de factores como el hambre de la hembra.
  6. Cabeza Giratoria: Son de los pocos insectos que pueden girar la cabeza de un lado a otro hasta 180 grados, lo que les ayuda a localizar y seguir a sus presas.
  7. Inmóviles y Rápidos: Aunque pueden permanecer inmóviles durante largos periodos mientras esperan a sus presas, pueden moverse con gran rapidez cuando atacan.
  8. Ovíparos con Ootecas: Las hembras ponen huevos en una masa espumosa llamada ooteca, que se endurece para proteger los huevos hasta que eclosionan.
  9. Simbolismo Cultural: En diversas culturas, las mantis religiosas han sido símbolos de paciencia y estrategia debido a su comportamiento de caza. También han sido vistas como portadoras de buena suerte o incluso como seres místicos.
  10. Alas y Vuelo: Aunque no todas las especies de mantis religiosa pueden volar, muchas tienen alas. Las alas delanteras son duras y protegen las delicadas alas traseras que se utilizan para volar.
  11. Comportamiento de Limpieza: Después de comer, las mantis religiosas a menudo limpian sus patas delanteras con gran meticulosidad, lo cual es importante para mantenerlas listas para cazar.

Alerta en EEUU

La invasión de un insecto letal ha encendido las alarmas de la comunidad científica en los últimos meses.

Aunque se trata de una especie que nunca había sido detectada en Norteamérica, desde hace algo más de tres años se han reportado distintos avistamientos en la costa oeste del continente, concretamente en el estado de Washington y en White Rock, Canadá.

Se trata de la “vespa mandarina”, un tipo de avispón gigante asiático que cada año causa alrededor de 50 muertes en Japón, debido a su potente veneno y un aguijón capaz de perforar los trajes de los apicultores.

El también conocido como “avispón asesino”, tiene un tamaño de cinco centímetros. Es decir, más del doble que una abeja. Al desplegar sus alas, su envergadura supera incluso los siete centímetros.

Aunque habita comúnmente en climas tropicales, y es originaria del este Asiático, la plaga irrumpió en América del Norte y parece que se ha extendido por el territorio.

Un asesino nato

Este avispón gigante asiático utiliza su mandíbula para decapitar de forma brutal a las abejas. Aunque desecha la cabeza, se queda con el cuerpo para llevárselo como alimento a sus crías.

Así, es capaz de ejecutar a una colmena entera de abejas en cuestión de horas.

En noviembre, un apicultor del estado de Washington acudió a trabajar y encontró ‘miles y miles’ de sus abejas decapitadas.

“No podía entender qué podría haber hecho eso”, explicó el hombre, según recoge el diario británico Daily Mail.

En noviembre de 2019, las abejas fueron declaradas el ser vivo más importante del planeta, según Earthwatch Institute.

Y es que el 70% de la agricultura mundial depende exclusivamente de ellas, concretamente, de su labor de polinización.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, aproximadamente dos terceras partes de las plantas cultivadas que se utilizan en la alimentación de los seres humanos dependen de la labor de estos insectos.

Sin embargo, la población de abejas disminuyó casi el 90% en los últimos años por el abuso de pesticidas, la deforestación y la falta de flores, motivo por el que la especie fue declarada en peligro de extinción.

Solo en Argentina murieron en 2018 un total de 72 millones de abejas. En septiembre de 2019, 500 millones fallecieron en Brasil.

Ante este panorama, científicos estadounidenses y canadienses se han propuesto exterminar al “avispón asesino”, y han lanzado una búsqueda de estos insectos a gran escala para evitar que se establezcan en el país y aniquilen las colmenas de abejas.

“Esta es nuestra última ventana para evitar que se establezca”, aseguró Chris Looney, entomólogo del Departamento de Agricultura del Estado de Washington. “Si no podemos hacerlo en los próximos años, probablemente no se pueda hacer”, sentenció.

Hasta el momento, los científicos desconocen cómo el insecto llegó al continente.

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