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TERCERA HUELGA GENERAL EN MENOS DE UN AÑO

Médicos en pie de guerra contra Mónica García: empiezan hoy 4 días de paros que abren otro agujero al Gobierno Sánchez

Los médicos cuelgan la bata hasta el 12 de diciembre en una protesta sin precedentes desde los años 90 contra el borrador del nuevo Estatuto Marco promovido por la ministra de Sanidad

Periodista Digital 09 Dic 2025 - 10:31 CET
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Los médicos vuelven a la huelga desde este martes, para exigir a Sanidad un Estatuto Marco

La escena se repite, pero cada vez tiene más peso: batas blancas, pancartas y gritos frente al Ministerio de Sanidad.

Desde hoy, 9 de diciembre de 2025, los médicos inician una huelga nacional que se extenderá durante cuatro días, la tercera gran movilización estatal en menos de un año, en respuesta al borrador del nuevo Estatuto Marco que impulsa la ministra Mónica García.

No se trata de una protesta cualquiera.

Los sindicatos advierten que estamos ante una situación “inédita” en los últimos 30 años: desde mediados de los noventa no se habían encadenado paros de tal magnitud en toda España, ni había existido un nivel de tensión tan elevado entre el colectivo médico y el Gobierno central.

La huelga ha sido convocada a nivel nacional para los días 9, 10, 11 y 12 de diciembre, afectando hospitales y centros de salud en todas las comunidades autónomas.

De acuerdo con lo comunicado por CESM y el Sindicato Médico Andaluz (SMA):

Además, los sindicatos han anunciado una huelga indefinida a partir del 27 de enero de 2026, lo que anticipa un conflicto prolongado si no hay un cambio significativo en las negociaciones.

Mientras tanto, los servicios mínimos intentan mitigar el impacto. En Galicia, por ejemplo, el Diario Oficial establece un 100% de cobertura en urgencias, guardias, partos, UCI, diálisis y tratamientos oncológicos, además de exigir la presencia obligatoria de facultativos en todas las unidades hospitalarias para garantizar la atención urgente y las altas clínicas. El mensaje institucional es claro: asegurar lo esencial… aunque eso signifique retrasar prácticamente todo lo demás.

Qué reclaman los médicos: estatuto propio, jornada y guardias

El núcleo del conflicto radica en el nuevo Estatuto Marco del personal sanitario, una norma fundamental que regula las condiciones laborales dentro del Sistema Nacional de Salud y que no ha sido modificada a fondo desde 2003.

Los médicos no están discutiendo solo cuestiones menores; cuestionan la esencia misma. Entre sus principales demandas destacan:

En definitiva, el colectivo ve el texto actual como una norma que no solo no mejora su situación laboral, sino que perpetúa desigualdades e incrementa una carga laboral acumulada a lo largo de los años.

Qué ofrece el Ministerio: mejoras parciales y un choque de relatos

Desde el Ministerio de Sanidad, presentan una versión muy distinta. El departamento dirigido por Mónica García argumenta que el nuevo Estatuto Marco ha incorporado “todas las demandas del personal sanitario dentro de su competencia”, tras más de 60 reuniones con sindicatos, comités de huelga y comunidades autónomas.

Entre los cambios propuestos por el ministerio se encuentran:

El Ministerio sostiene haber llevado su propuesta “al máximo desarrollo posible” dentro del marco legal básico estatal sin invadir competencias autonómicas. Además, advierte que bloquear esta reforma significaría “perder una oportunidad histórica” para actualizar una norma pendiente desde hace dos décadas.

Sin embargo, tanto para CESM como para otros sindicatos médicos estas mejoras resultan “insuficientes”, continúan siendo meramente continuistas e indiferentes a las verdaderas necesidades del colectivo laboral. Critican tres puntos esenciales:

La distancia entre ambas posturas explica por qué las negociaciones están estancadas y cómo hemos llegado a esta tercera huelga nacional en menos de un año.

Un conflicto que ya es político… y territorial

El enfrentamiento va más allá del ámbito administrativo. Varios gobiernos autonómicos han criticado públicamente el borrador del Estatuto Marco. En Murcia, el consejero de Sanidad, Juan José Pedreño, ha solicitado directamente “retirar” este texto al considerarlo “sin rigor ni diálogo o consenso con los involucrados”. En Madrid, el equipo liderado por Isabel Díaz Ayuso lo ha calificado como “disparate”, acusando a Mónica García tanto de mentir como también cargar todo el peso del conflicto sobre las comunidades autónomas.

Las autonomías se lamentan porque el Ministerio promete mejoras sin ofrecer suficiente respaldo financiero y luego les transfiere la responsabilidad sobre su implementación cuando cuentan con presupuestos ajustados. Al mismo tiempo han establecido unos servicios mínimos muy elevados; en muchos casos superando el 50% e incluso alcanzando hasta el 100% en áreas críticas ante temores sobre un seguimiento masivo durante esta huelga justo cuando comienza la temporada gripal.

En las calles, los médicos denuncian exactamente lo contrario: afirman que se intenta minimizar el impacto del paro mediante servicios mínimos desproporcionados mientras siguen lidiando con agendas saturadas, guardias interminables y salarios que consideran poco acordes con sus responsabilidades profesionales.

Impacto en pacientes y sistema sanitario

Aunque muchas comunidades mantienen operativos los servicios esenciales como urgencias, partos o tratamientos oncológicos, ya se están produciendo:

Los sindicatos insisten en que su objetivo no es “castigar” a los pacientes; buscan forzar cambios estructurales que mejoren a medio plazo la calidad asistencial: más tiempo dedicado por paciente, reducción de listas de espera o personal médico menos agotado. Por su parte, el Ministerio destaca su esfuerzo por equilibrar el derecho a huelga con el derecho a recibir atención sanitaria; además enfatiza que muchas reivindicaciones económicas exceden lo contemplado dentro del marco legal básico estatal e involucran negociaciones autonómicas posteriores.

Ambas posturas dejan sobre la mesa una realidad incómoda: son los ciudadanos quienes asumen inmediatamente las consecuencias al ver cómo sus citas médicas u operaciones son aplazadas mientras este tira-y-afloja laboral-político amenaza con extenderse durante meses.

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