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Las garrapatas, o axiolófagos, son ectoparásitos hematófagos, es decir, necesitan de la sangre de otro ser vivo para alimentarse. Además, son portadoras o el origen de numerosas enfermedades infecciosas como la rikettsiosis o la borreliosis de Lyme, más conocida como la enfermedad de Lyme.
En los últimos 15 años se han multiplicado por tres el número de hospitalizaciones en España a causa de la enfermedad de Lyme. Así lo corrobora el boletín epidemiológico elaborado por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) que, además, señala que los mayores incrementos han tenido lugar en Navarra (363 %), Cataluña (268 %), País Vasco (232 %) y Murcia (238 %).
Ante el incremento de pacientes afectados, conocer la forma en que se revela la enfermedad es vital para su control. Según la médico del Hospital Puerta del Hierro, Lucía Lara, se puede manifestar de diferentes formas: “Es característico el ‘eritema migrans’ que es una lesión cutánea en diana en el lugar de la picadura. Al igual que la fiebre y otros síntomas, aparece en los primeros días de la infección y juntos pueden llegar a ser graves”.
Además de la enfermedad de Lyme, la picadura de garrapata también puede llegar a ocasionar una infección más común. Para la sanitaria, el abanico de síntomas puede ir “desde lesiones en la piel, hasta problemas en el corazón o el sistema nervioso central”. La fiebre, el dolor de cabeza y el dolor muscular son, quizás, los síntomas más comunes para la mayoría de personas.
Cómo actuar en caso de picadura de garrapata
Las garrapatas habitan fundamentalmente en el campo, donde hay una fuerte presencia de vegetación y animales. Sin embargo, las altas temperaturas están provocando que también puedan encontrarse en jardines, piscinas o playas.
Para evitar la picadura de estos parásitos, expertos en esta área como Fernando Menéndez, técnico de Rentokil, recomiendan que: “Si vamos a pasear o caminar por zonas donde haya presencia de estos hospedadores es conveniente llevar ropa adecuada que nos cubra la mayor parte del cuerpo, ir por los caminos habilitados y revisarnos a nosotros y a nuestras mascotas con frecuencia para descubrir si alguna garrapata se ha adherido a nuestro cuerpo”.
A pesar de estas medidas, puede que al final nuestra piel se vea afectada por la picadura y sus efectos. La médico Lucía Lara, del Hospital Puerta del Hierro, recomienda seguir los siguientes consejos en el caso de sufrir una picadura:
- En primer lugar, se puede intentar retirar la garrapata nosotros mismos. En la mayoría de las ocasiones, si la picadura no es muy profunda, se puede quitar al parásito de la piel simplemente tirando de ella. Aunque lo más seguro es siempre consultar con un profesional médico.
- Respecto a remedios caseros, es recomendable poner alcohol en el lugar de la picadura y, una vez hayan transcurrido unos minutos, extraerla, si es posible, con unas pinzas. La extracción de las patas es de vital importancia para que estas no se queden dentro de la piel. Posteriormente, habrá que limpiar la zona con agua y jabón.
- La picadura de garrapata puede producir inflamación en el lugar afectado. En estos casos, es recomendable aplicar frío y utilizar algún antiinflamatorio común. En el caso de que esto no ayude a aliviar la zona, se produzca un empeoramiento o aparezcan otros síntomas, deberemos acudir a un centro médico.
Pese a todo ello, puede que las garrapatas acaben trasladándose del exterior del campo al interior de los hogares. Es en estas situaciones cuando aumenta la posibilidad de que las garrapatas se multipliquen, dando lugar finalmente a una plaga.
Un informe de la enfermedad de Lyme en España avisa sobre un aumento de su distribución territorial y hospitalizaciones
El grupo responsable de la vigilancia epidemiológica de enfermedad de Lyme en el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha publicado este martes un boletín epidemiológico semanal específico sobre la situación en España de esta enfermedad, una infección bacteriana emergente en Europa que se contrae tras la picadura de una garrapata del género Ixodes infectada por la espiroqueta Borrelia burgdorferi.
La publicación coincide con la conmemoración, como cada 17 de mayo, del Día Internacional de la lucha contra la enfermedad de Lyme. Se trata de una zoonosis (patología que puede pasar de animales a personas) que comienza con un cuadro pseudogripal inespecífico y que puede ir acompañado del llamado eritema migrans, una lesión característica de la enfermedad.
El tratamiento antibiótico precoz resulta imprescindible para el paciente, ya que si el diagnóstico y tratamiento se retrasan, pueden surgir problemas articulares, cardiacos y neurológicos de gravedad, como la infección neurológica denominada neuroborreliosis.
La enfermedad está catalogada en España como Enfermedad de Declaración Obligatoria de vigilancia endémica regional según la Orden SSI/445/2015. En 2018 el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) incluyó la neuroborreliosis en su lista de enfermedades sujetas a vigilancia epidemiológica, instando a los países europeos a impulsar el seguimiento de la enfermedad.
El Día Mundial pretende dar visibilidad a una enfermedad infecciosa emergente poco conocida en España que, sin el diagnóstico y tratamiento adecuado, puede llegar a ser invalidante y causar sintomatología muy grave en los pacientes.
El análisis, realizado con datos de los ingresos registrados en el Registro de Actividad de Atención Especializada (RAE-CMBD) entre 2005 y 2019, indica un aumento de las hospitalizaciones y la ampliación de la distribución geográfica de la enfermedad. Este aumento se da en todas las comunidades autónomas, excepto en Extremadura, y confirma que la mayor frecuencia de ingresos corresponde a hombres y mayores 65 años.
Y es que, durante el periodo analizado se registraron 1.865 pacientes ingresados con enfermedad de Lyme, con un incremento de las hospitalizaciones en esos 15 años de un 191 por ciento. El informe señala también que la presentación clínica más frecuente en los casos hospitalizados es la neurológica.
La publicación de este informe trata de paliar la escasez de estudios que caractericen la presencia y patrón epidemiológico de la enfermedad de Lyme en España, lo que impide tener un conocimiento completo de su impacto. Las evidencias de alta presencia del vector transmisor (la garrapata), la gran cantidad de reservorios animales existentes en nuestro país y los datos de hospitalización de los últimos años (que revelan un incremento en los ingresos que incluyen este diagnóstico) justifican la necesidad de «reforzar la vigilancia e investigación de esta enfermedad».
«La implantación de una vigilancia nacional permitirá mejorar la detección y caracterización epidemiológica de la enfermedad en España. Es importante seguir investigando para aumentar el conocimiento en torno a las enfermedades zoonóticas emergentes», han zanjado las investigadoras.
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