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No se puede afirmar que todos los seres humanos sean infieles por naturaleza, ya que la conducta humana está influenciada por una combinación de factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales.
La fidelidad en las relaciones de pareja, por ejemplo, puede verse afectada por la ética personal, los valores culturales, las expectativas sociales y la calidad de la relación.
Algunas personas pueden ser más propensas a la infidelidad debido a factores personales, mientras que otras pueden tener una fuerte predisposición hacia la monogamia y la fidelidad.
LAS MANOS
Se acabaron los interrogatorios.
El famoso: «¿dónde has estado?» o el actual: «¿con quién te mandas mensajes de Whatsapp?».
Si quieres saber a quién tienes al lado, si tu pareja es propensa a la fidelidad o relaciones libres o promiscuas, o más bien, es completamente fiel, solo tienes que echarle un vistazo a su mano.
Concretamente, la derecha.
Un estudio titulado: «Stay or Stray? Evidence for Alternative Mating Strategy Phenotypes in Both Men and Woman», realizado por investigadores de la Universidad de Oxford y de Northumbria ha concluido que hay dos clases de personas: unas potencialmente fieles y otras más promiscuas.
En este caso, y contra la creencia generalizada, no hay mayor incidencia de hombres infieles, sino que el estudio concluye que en estas conductas no hay diferencias llamativas entre sexos».
Variables
Para el estudio se utilizaron dos variables:
Comportamiento (sociosexualidad) e indicadores anatómicos (la exposición prenatal de testosterona y la proporción de los dedos 2D y 4D, es decir, los dedos índices y anular) de tres poblaciones diferentes de humanos para demostrar que hay dos fenotipos subyacentes en ambos sexos.
Por otro lado, analizaron la mano derecha de 1.314 personas analizando la longitud de sus dedos índices y anulares.
Fruto de la investigación se concluyó que aquellas personas cuyo dedo índice era más corto que el anular tenían altos los niveles de testosterona.
Y dichos niveles, que se producen en el individuo cuanto está en el útero materno, se relacionan con una tendencia a la promiscuidad durante la vida adulta.
Sin embargo, uno de los investigadores, el profesor Dunbar, ha matizado asegurando que las diferencias son «sutiles» y «sólo son visibles cuando observamos a grandes grupos de personas».
Agregó que «el comportamiento humano está determinado por muchos factores, como el medio ambiente y la experiencia de la vida, y lo que ocurre en el útero sólo podría tener un efecto modesto sobre algo tan complejo como las relaciones sexuales».
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